Lugares abandonados: esplendor, ocaso y resurrección en un camping de Rivadavia
Un predio que fue emblema de reuniones y festejos atraviesa otro periodo de silencio. Tras décadas de apogeo, abandono, resurgimiento y una nueva caída en desuso, el histórico camping de la mutual del Banco San Juan vuelve a quedar a la espera de su futuro. Fotos y video: Leandro Porcel.
El histórico club, desde el cielo. Foto: Leandro Porcel.
A metros de Avenida Libertador, más exactamente en calle Las Palmas, hay un predio que respira memoria. Un espacio de Rivadavia que alguna vez fue sinónimo de veranos interminables, risas de niños, mesas largas y noches que terminaban con música y olor a brasas. Hoy, el camping de la mutual del Banco San Juan permanece en silencio. El drone de Tiempo sobrevoló el lugar y reveló cómo luce hoy este rincón que conoció el esplendor, sufrió el ocaso, revivió… y volvió a caer en quietud.
Durante décadas, este camping fue un punto de encuentro para cientos de sanjuaninos. En un tiempo donde las mutuales marcaban el pulso social, aquí se celebraban cumpleaños, casamientos, días de la primavera y cualquier excusa para estar juntos. La pileta rebalsaba de chicos, los quinchos vibraban en cada festejo y el predio se convertía en un pequeño refugio donde el mundo parecía más simple. Fue un espacio privilegiado, un escenario donde muchos guardan fotografías que hoy amarillean en álbumes familiares.
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El comienzo del final llegó en 1998. La quiebra de la mutual dejó al predio cerrado, silencioso, detenido. La maleza empezó a ganar terreno, los portones se oxidaron y el camping quedó atrapado en un limbo jurídico que se extendió por años. Expropiado y más tarde rematado, su destino parecía incierto hasta que, en 2005, un comprador anónimo tomó posesión del lugar. Pero ni siquiera ese movimiento logró devolverle la vida.
Hubo que esperar hasta 2023 para que el camping respirara nuevamente. El Club Deportivo Vortex desembarcó con proyectos, manos dispuestas y la intención de recuperar lo que quedaba del viejo esplendor. La pileta fue remodelada, las canchas revivieron con polvo nuevo y el predio volvió a escuchar pasos, voces y movimiento. Por un momento, pareció que la historia torcía al fin hacia la luz.
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Pero el impulso duró poco. En mayo de este año, el club anunció su salida de la sede y el camping volvió a quedar vacío, como si una segunda sombra hubiera caído sobre él. Hoy, desde arriba, tanto la pileta como las canchas lucen en condiciones casi óptimas, casi listas para ser usadas. Sin embargo, el portón cerrado sirve de recordatorio irrefutable: este lugar, que supo tenerlo todo, aún espera a quien quiera escribir su próximo capítulo.