Con la nariz tapada por el nauseabundo olor, los integrantes de un grupo proteccionista de animales y los policías se acercaron a la heladera de esa lúgubre casa del barrio santaluceño que fueron a inspeccionar. Al abrirla, creció el espanto. "Había una habitación con los gatos encerrados que no nos quiso dar el día que le pedimos los perros. Entonces seguimos insistiendo con los gatos. Ella dijo un día 'no, porque ya entró el diablo'. Cuando llegó la orden judicial entramos a sacar los gatos y estaba la Policía y cuando abren la heladera estaba repleta, pero repleta de cosas. Como estaba el veterinario de Medio Ambiente, dijo 'ya hay que llamar a Policía Científica", porque no se sabe estos restos a qué pertenecen. Había bolsitas con pedazos de carne en mal estado. No cerraba bien la heladera porque estaba llena y estaba todo descompuesto. Eran animales, pero se llevaron muestras para saber qué es. Dijeron que no eran restos humanos. Horrible".
El relato es de Marilú Garcés, una de las proteccionistas que formó parte de la inspección de la casa del barrio Centro Empleados de Comercio en Santa Lucía, que viene consternando a los vecinos por el hedor y las misteriosas prácticas puertas adentro con animales, que llamaban la atención con gritos, aullidos y maullidos desde lejos.
Dado este cuadro sacado de película de terror, se dio una movida de los proteccionistas de varias organizaciones que terminó con una orden judicial que permitió descubrir el dantesco escenario.
En una primera etapa, que fue el jueves de la semana pasada, los rescatistas de animales pudieron averiguar quién es la dueña de la casa, que es una señora mayor, hija de la antigua dueña, dijo Garcés. "Esta señora nos dejó entrar y le explicamos que somos proteccionistas y que si podíamos llevarnos los perros. Nos dijo que sí, de muy buena manera. Pero a la casa no se podía entrar del olor. Cada cierto tiempo teníamos que salir a la vereda para tomar aire fresco. Eso venía de los animales muertos que había sacado la Policía el primer día. Creo que lleva años sin limpiar", contó Garcés.
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El desorden y la basura dentro de la casa impactaron a los que hicieron el recorrido. El olor era insoportable.
La mujer, según el relato de la testigo, tenía perros encerrados en diferentes ubicaciones de la vivienda, que "sobrevivían encima de la materia fecal de ellos mismos". De hecho, los vecinos contaron a los inspectores que mucha gente se cruzaba de vereda para no pasar por el frente de la casa, por el fuerte olor.
Hubo manifestaciones de la dueña de casa que dieron pistas sobre la posibilidad de algún rito satánico en el lugar. "Si bien ella tiene un trato muy cordial y es educada, en un momento nos decía, pasen y cierren la puerta porque ahí está, ahí está, ahí viene'. No decía la palabra diablo pero hablaba de eso", afirmó Garcés, en diálogo con Radio Sarmiento este martes, un día después de que se conoció la tremenda historia que consterna a los sanjuaninos.
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La dueña de la casa, abriendo una puerta a los proteccionistas. En la habitación había varios perros encerrados.
Las prácticas que confesó la dueña de casa impactaron más a los proteccionistas: "ella habló de un hermano, dijo que junto con su hermano sacrifican los animales para tomarles energía. Y lo más preciado es cuando hay cachorros porque les sacan el cordón umbilical. No sé qué hacen con eso, si se lo comen, no sé", aseguró la proteccionista, quien aún no termina de asimilar lo visto. Remarcó que las sospechas de los que revisaron la vivienda eran que podían ser restos humanos y por eso se llamó a Criminalística.
¿Qué pasó luego? De la señora dueña de casa aún no hay confirmaciones sobre su situación personal y legal.
"Necesita atención psiquiátrica urgente. Esto si queda acá va a volver a llenar de perros y gatos", analizó Garcés. "Necesita atención psiquiátrica urgente. Esto si queda acá va a volver a llenar de perros y gatos", analizó Garcés.
Por lo pronto, los proteccionistas se hicieron cargo de los animales rescatados, que son 12 perros que están en guarderías, y 6 gatos que se llevaron algunos miembros del grupo. Los animales, expresó, "están aterrados, deben hacer proceso de adaptación. Están todos acurrucados y escondidos por los rincones y están con los ojos achinados porque nunca vieron la luz".
Por su parte, desde la Secretaría de Medio Ambiente, el director de Articulación, Nicolás Espejo, que participó del operativo en la vivienda de Santa Lucía, dio su propio testimonio sobre el allanamiento:
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