Este 11 de septiembre se conmemoran 136 años del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento. El prócer más reconocido de nuestra provincia cuenta con una serie de historias sobre enfrentamientos, bromas y amoríos, las cuales fueron expuestas por Tiempo de San Juan, tras el diálogo con el historiador Rubén Darío Guzmán.
Fanático del humor ácido y el olor a su ex
Hay una anécdota conocida. Sarmiento llegó a una fiesta. En dicho evento estaba su ex esposa, Benita Martínez Pastoriza, a quien trataron de esconder para que no fuera vista por el emblemático docente. Pero cuando llegó al lugar, se dio cuenta de su presencia y dijo: “Acá hay olor a ex esposa”. Finalmente, se retiró.
También le mandó fardo de pasto a los diputados para decirles que eran unos “burros”. También le mandó fardo de pasto a los diputados para decirles que eran unos “burros”.
El rey del carnaval
Además , le gustaban tantos las fiestas que inició los carnavales y demás eventos en Buenos Aires, principalmente la chaya y las murgas. Por este motivo, y finalizada su presidencia, fue apodado como “El Emperador de las máscaras”.
La anécdota diabólica
Cuando fue gobernador de San Juan, el sacerdote de la Iglesia San José (actualmente la Catedral) lo criticó fuertemente por temas relacionados a la educación, principalmente. Durante el sermón del domingo, el párroco expresó que Sarmiento era el diablo.
Un día se encontraron en pleno centro. El prócer levantó su saco, le mostró la cola y le dijo: “Fíjese y toque, para saber si tengo la cola del diablo”. El sacerdote se horrorizó y se fue.
Su mayor temor
D.F.S. tenía un fetiche, y también temor, con la muerte. No nombraba a gente fallecida. Es más, nunca habló de su hermano Honorio María (1808-1818), quien murió a los nueve años.
Este fetiche cambió durante su vejez, cuando se refería a su madre, Paula Albarracín de Sarmiento (1774-1861), y a su hijo, Domingo Fidel (1845-1866).
Sarmiento, ¿playboy?
Guzmán expresó que el sanjuanino nunca fue mujeriego. Su primera novia la tuvo a los 20 años, aproximadamente, y la siguiente llegó a su vida a los 30.
Pero, ¿por qué lo catalogaron como mujeriego? Porque a diferencia de otros próceres, Sarmiento habló de sus amoríos. Pero, ¿por qué lo catalogaron como mujeriego? Porque a diferencia de otros próceres, Sarmiento habló de sus amoríos.
Las mujeres de la época lo miraban con distintos ojos cuando su poder aumentó y se volvió un personaje reconocido. Es más, su época de “mayor éxito” la tuvo durante su presidencia y como embajador argentino en Estados Unidos.