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La larga lucha de la hija de un célebre empresario sanjuanino por llevar su apellido tuvo final feliz

Es la historia de Lida, quien acaba de ser reconocida en la justicia como hija legítima de Francisco S. Montes. Tras 24 años, un fallo histórico. Sus alcances en el grupo empresario. Su emocionado testimonio.

Por Sebastián Saharrea

Lida Delia Montes de Chighizola tiene 56 años, de los cuales 55 llevó otro apellido. Fue Lida Martín, pese a que en San Juan siempre se supo que era hija de don Francisco Salvador Montes, uno de los empresarios más queridos, respetados e influyentes de la provincia. Hasta ahora, que el Registro Civil cambió el apellido de su DNI por orden de un histórico fallo judicial de los últimos días del año pasado que se conoce recién ahora. Y que hace concordar la historia que durante décadas se conoció bajo cuerda con los registros oficiales y el reconocimiento judicial.

No fue una historia fácil la de Lida. Porque nunca pudo hacer coincidir ese reconocimiento social y económico que le deparó su condición de hija de un poderoso empresario de medios con lo que decía su DNI: para el ambiente social sanjuanino era efectivamente la hija de “don Francisco”, como se conoció al prestigioso creador y alma mater de Diario de Cuyo y otras empresas vinculadas, como la bodega Casa Montes.

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El fallo del Quinto Juzgado Civil de la provincia luego de nada menos que casi un cuarto de siglo de trámite judicial puso esas cosas en línea: no sólo reconoció ese vínculo filial, para lo que en el mismo trámite debió dejar probado también que Lida no era hija legítima de quien figuró hasta ese momento como tal (Arlington Martín), sino también estableció un fuerte resarcimiento económico para los codemandados (los cuatro hijos de Francisco Salvador Montes) en condición de daño moral. Cuyo monto aún no está firme porque ha sido apelado por las dos partes.

El fallo fue histórico que varios motivos. Primero, por sentar jurisprudencia a nivel nacional para casos similares, porque llegó hasta la Corte Suprema. Y segundo, por corregir una situación insólita al poner en órbita un dilatado reconocimiento social son sus efectos jurídicos, con todo lo que significa un fallo semejante en San Juan.

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La propia Lida contó a Tiempo de San Juan cómo digiere una resolución esperada por años. “24 años para darle el derecho a la identidad a una persona es demasiado. Mi sufrimiento fue terrible, muy grande. Y ahora gracias a Dios soy otra persona. Me río más, disfruto más de la vida, puedo decir que luché y que esa lucha me hizo sufrir tanto. Transmití a mi familia ese dolor, porque todos los 18 de febrero, que es mi cumpleaños, yo sufría verdaderamente por esa falta de reconocimiento. Entonces hoy en día puedo contar que sí, que soy feliz porque tengo mi identidad porque un juez digno así lo hizo”.

“24 años para darle el derecho a la identidad a una persona es demasiado. Mi sufrimiento fue terrible, muy grande. Y ahora gracias a Dios soy otra persona “24 años para darle el derecho a la identidad a una persona es demasiado. Mi sufrimiento fue terrible, muy grande. Y ahora gracias a Dios soy otra persona

El reclamo judicial lleva 24 años desde que fue introducido, y sufrió infinidad de obstáculos hasta quedar firme, lo que ocurrió luego de la feria judicial del pasado enero. También tuvo instancias extrajudiciales, como dos acuerdos económicos entre la demandante y su hermano Francisco Baltazar en los que ella cedió su parte en la sucesión del padre Francisco Salvador luego de su muerte.

Que entre ambas operaciones alcanzó una suma superior a los U$S 3,5 millones, y que seguramente podrá actualizarse cuando vuelva a discutirse entre las partes la cuestión civil de la sucesión, ahora con el reconocimiento formal de Lida como hija de Francisco. Lo que depara posibles nuevos episodios.

Esos acuerdos no implicaron que se detuviera el reclamo de filiación de fondo, pese a que estuvo a punto de ocurrir en varias oportunidades por motivos diferentes. La causa original es de 1997 y durante años pareció estancada, hasta con cierto desinterés incluso por parte de la actora. Hasta que se hizo cargo el abogado Eduardo Benavídez en el 2006 y consiguió una resolución vital para permitir que avanzara.

“Tengo sentimientos encontrados –continuó Lida-, para mí no es fácil. El 23 de diciembre mi abogado, el doctor Benavídez, se contactó y me dijo que soy hija de Francisco Montes por sentencia judicial. Entonces la verdad es que se me cruzaron un montón de imágenes a la vez. Cumpleaños, momentos, abrazos suyos, donde siempre me decía que era su hija, el día de mi casamiento que fue mi padrino, el día del bautismo de mi hija mayor que fue su padrino también. Siempre festejando con él, siempre escuchado sus palabras diciéndome que yo era la luz de sus ojos. Pero realmente en los papeles no me reconoció”.

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Lida Montes, con su hija Pilar y su padre, Francisco Montes.

Lida Montes, con su hija Pilar y su padre, Francisco Montes.

Mientras los abogados de los herederos de Montes insistían que se trataba de cosa juzgada luego de un fallo del 2000, Benavídez llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación por los derechos de Lida. Allí argumentó que en materia de los derechos hereditarios, no puede tenerse por sentencian firme si no existe prueba de ADN que lo acredite, y el máximo tribunal de justicia de la Nación le dio la razón. Fue por 4 a 1, con la única disidencia de Eugenio Zaffaroni.

Por ese motivo, la causa en San Juan se pudo reanudar. Y en la causa se verificó que los hijos de Francisco Salvador Montes (FSM) siempre se resistieron a la prueba genética. Lo que fue un condimento central en el fallo de fondo para considerar probado que Lida es hija de FSM. El fallo indica que “además de la negativa a practicarse el estudio de ADN, ha quedado acreditado con el resto de la prueba rendida con grado de certeza que la actora es hija de don Francisco Salvador Montes, quien en principio tuvo una relación amorosa con la señora Nélida Rebollo”.

Sobre eso, Lida sostiene: “Yo quiero dejar muy claro que sí fui fruto del amor porque Francisco y Nélida, mis padres, se amaron profundamente. En la justicia nos robaron los expedientes, fue muy desigual la lucha porque había jueces y fiscales que con total desconocimiento del derecho, a propósito, a favor de la otra parte, no hicieron justicia. Hicieron tanto daño. Porque es verdad que los tiempos de la justicia no son los tiempos de los hombres, pero 24 años, te imaginas”.

Casi un cuarto de siglo después, el fallo indicó: “Que la actora es reconocida en el ámbito laboral (Diario de Cuyo) y social como hija de Montes, que sus medias hermanas se limitaron a transcribir lo dicho por su padre en el primer juicio sin probarlo denotando además actitud dilatoria y obstruccionista, que su medio hermano no contravino la prueba y tampoco se opuso a la demanda, aunque sí demostró actitud contradictoria y dilatoria”.

Los motivos por los que la sentencia ordena hacer “que la demanda de filiación extramatrimonial sea proponible y sea acogida” son “que los demandados incomparecieron injustificadamente a la realización de la prueba biológica siendo aplicable el apercibimiento previsto en el artículo 579 de CC y CN; y que se rindió prueba que acredita en forma acabada la relación sentimental que mantenía el actor con la demandada en la época en que la niña fue concebida”.

El fallo fue firmado por el juez Roberto Pablo Farina en diciembre del año pasado. Y quedó firme en su aspecto de la filiación de Lida en febrero de este año, cuando se vencieron los plazos de apelación. El abogado de uno de los demandados –Francisco Baltazar Montes- presentó efectivamente una apelación, pero introdujo el escrito en otro juzgado, el 7mo. Civil. Con lo cual, el 5to. Civil, donde tramitó la causa, lo consideró inválido citando jurisprudencia de la Corte local y dejó firme su criterio. De todos modos, en Tribunales hay quienes sostienen que no estaría dicha la última palabra. En cambio, sobre el daño moral que se reclama, las apelaciones de las dos partes sí se tramitan.

Retoma Lida: “Fueron muchos años de desdicha, porque la lucha duró 24 años en la justicia, donde yo fui totalmente menoscabada, con robo de expedientes. Lo mío es un derecho universal, no hay abogado que pueda desconocer el derecho de la identidad, la filiación de una persona. Entonces hubo que luchar 24 años con una verdad tan evidente que la sabía todo San Juan. No porque yo fuera alguien público porque realmente no lo era, pero mis padres sí lo eran”.

“Fueron muchos años de desdicha, porque la lucha duró 24 años en la justicia, donde yo fui totalmente menoscabada, con robo de expedientes. Lo mío es un derecho universal, no hay abogado que pueda desconocer el derecho de la identidad, la filiación de una persona. “Fueron muchos años de desdicha, porque la lucha duró 24 años en la justicia, donde yo fui totalmente menoscabada, con robo de expedientes. Lo mío es un derecho universal, no hay abogado que pueda desconocer el derecho de la identidad, la filiación de una persona.

Respecto del reclamo de reconocimiento padre-hija, la relación sentimental entre Lida y su padre que tiene por acreditado, el fallo abunda en transcripciones de lo que dijeron los testigos que desfilaron por Tribunales. Y del relato de la propia Lida sobre los acuerdos familiares de su madre y la relación con su padre. Consta allí que Lida tenía “el afecto de los hermanos de FSM Isabel y Dante Montes, y que Francisco “hizo lo imposible por regularizar legalmente la situación formando un hogar digno sin casamiento por no existir la ley de divorcio”.

De acuerdo al testimonio de Lida, fue el propio FSM quien le pidió que desistiera de la prueba de ADN en su juicio de filiación y por eso lo hizo así, “reservando sus acciones para cuando falleciera porque no quería afrontar esa situación en su estado”. Así, el 4 de julio de 2000 se dictó sentencia rechazando el pedido de desplazamiento de paternidad (de Martín) y sin entrar a juzgar sobre la paternidad de Montes. Ese fallo fue el invocado por la defensa de Montes como cosa juzgada, que la CSJN desestimó.

Francisco Salvador Montes falleció el 22 de junio de 2003, con lo que se reanudó el reclamo de los ADN y la intención de Lida de revivir una causa que parecía muerta. Según consta en el fallo judicial, la defensa de FSM basó su postura en ese entonces en que había cosa juzgada por aquel fallo y que Lida había transferido los derechos sucesorios mediante cesión el 6 de junio del 2010. Pero la justicia rechazó el intento.

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Por eso convocó a las partes al estudio de ADN. Primero a los demandados por impugnación de estado –es decir los familiares de Martín, Silvia Martín y Raúl Martín, además de Nélida Rebollo- y luego a los demandados de la familia Montes, Francisco Baltazar, Lola Hebe, María Isabel Nicolasa y Nicolasa María del Carmen.

Respecto de lo primero, la justicia emitió una conclusión tajante: “Hacer lugar a la impugnación de paternidad y declarar que la señora Lida Delia Martín no es hija de don Arlington Martín”. En consecuencia, se zambulló en la segunda demanda, que fue la filiación extramatrimonial de Montes teniendo como eje central del juicio “el derecho a conocer la verdad biológica que asiste constitucionalmente al hijo no reconocido”.

Allí fue donde entró en juego la resistencia de los hijos de FSM a realizarse la prueba genética. Señala el fallo que “si ninguna de las alternativas es posible (prueba genética o material genético de los parientes hasta segundo grado), el juez debe valorar la negativa como indicio grave contrario a la posición del renuente”. “Especialmente –agrega-, si los demandados demostraron conductas procesales pasivas o contumaces a lo largo del proceso”.

Según el relato del histórico fallo judicial, en una audiencia celebrada entre todas las partes los codemandados Montes estuvieron de acuerdo en practicarse la prueba de ADN, pero cuando llegó el momento de hacerlo “los tres manifestaron su negativa y al ser citados para ello no comparecieron”.

Sin embargo, el fallo agrega en calidad de indicios una prueba de ADN que sí se hizo, pero en el marco del convenio de partes de junio del 2010. Ese estudio fue realizado en la Clínica Favaloro de Buenos Aires en diciembre del 2010 por Francisco Baltazar Montes, la actora –Lida Martín- y su madre –Nélida Rebollo, y arrojó un Índice de Paternidad Acumulado de 283,66 y una Probabilidad de Paternidad Acumulada de 99,487%.

Por ese motivo, el juez señala en su fallo que “todo lo actuado por el señor Francisco Baltazar Montes me lleva a la convicción de que sabe y la reconoce como hija biológica de su padre y media hermana suya pero se resiste a hacerse la prueba pericial biológica en sede judicial de manera injustificada y caprichosa no obstante haber acordado ello en la audiencia inicial, al igual que sus hermanas Lola Hebe y María Isabel Nicolasa”.

Agrega la resolución judicial para sostener su criterio a los testigos que fueron desfilando por Tribunales: Hortencia Subías, Roberto Olivera, Azucena Juárez, Nélida González, Sofía Marcovecchio y Silvia María Del Bono. Todos ellos fueron acreditando que vivían en la misma casa, que veían una relación de padre e hija, contando detalles del casamiento y hasta respondiendo la primera de ellas al abogado de Montes, José Antonio Larrauri, cuando preguntó de qué persona oyó decir que Lida Martín era hija de Francisco Montes: “De la madre, de la hermana, de los compañeros de la escuela”.

O el de Olivera, periodista de Diario de Cuyo, quien contó que: “Era muy estrecho (el vínculo). En alguna oportunidad que iba al diario de chica (Lida), don Francisco le compraba golosinas enfrente, lo que se decía que era hija de don Francisco. Tal es así que yo recibía las llamadas telefónicas” de don Francisco y Nélida Rebollo, en las que Lida “decía comuníqueme con mi papá”.

A partir de allí, el fallo enumera pruebas documentales de esa relación de padre a hija, como una carta, o una dedicatoria de un libro del propio Francisco en su libro “Memorias de una mujer italiana” hacia “mi hija Lida”.

“Se lo dedico a mi esposo Alejandro. Que luchó conmigo, que vivió momentos terribles. Yo me aferré mucho a él y siempre pensó que lo ganábamos”, cierra Lida.

Completa el fallo con los testimonios de manera unánime, todos en el mismo sentido. Que convivían en la misma casa de la calle Santa Fe, que compartían vacaciones, festejos familiares, cariño recíproco.

Otra testigo, incluso, Silvia Del Bono, dice textual lo siguiente: “Aparte de lo biológico, don Francisco para ella era un padre y yo estoy segura y en algún lado puede ser que él haya dejado aclarada la situación, me parece increíble que no lo haya hecho por el amor que le tenía”. Lo conocía todo San Juan, lo acaba de aclarar la justicia.

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