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Autoconocimiento

Elegir estar bien: el espacio creado por Carolina Salas Villegas para que las mujeres empiecen a elegirse

La coach sanjuanina Carolina Salas Villegas lanza “Elegir estar bien”, un proceso presencial y vivencial pensado para mujeres que buscan gestionar sus emociones con más calma, claridad y disfrute, sin vivir en piloto automático ni postergarse.

Por Cecilia Corradetti

Detener la marcha. Apagar las exigencias externas. Encender la luz interior. Identificarse. Cuatro pasos simples, casi obvios, pero profundamente transformadores cuando se trasladan a la vida cotidiana. Así nació Elegir estar bien, el espacio que propone Carolina Salas Villegas, una sanjuanina radicada en Mendoza que, desde su propia experiencia y recorrido profesional, invita a las mujeres a frenar, mirarse y empezar a elegirse.

Carolina es contadora pública, coach y cuenta con un posgrado en conducción empresarial. Durante años se movió en ámbitos de mentorías, capacitaciones y formación de líderes, espacios donde empezó a notar un patrón que se repetía con fuerza: mujeres capaces, comprometidas, inteligentes, pero profundamente desconectadas de sí mismas. Mujeres que hacían mucho, sostenían todo, pero que al enfrentarse a preguntas simples quedaban en silencio.

carolina salas villegas mujeres

“¿Qué te impide cumplir ese anhelo?”, “¿para qué hacés lo que hacés?”. Preguntas sencillas que, lejos de tener respuestas inmediatas, abrían largos momentos de recalculando. Ese silencio fue revelador. Carolina entendió que muchas mujeres viven en piloto automático, respondiendo a demandas externas, corriendo detrás de urgencias, reaccionando más que eligiendo.

El día a día, las responsabilidades, los mandatos y la creencia instalada de que siempre hay que estar disponibles para los demás van empujando a una vida inercial. En ese movimiento constante, el bienestar propio queda relegado, postergado, silenciado. Y es justamente ahí donde Carolina sintió la necesidad de crear un espacio distinto, cuidado y profundamente humano.

carolina salas villegas taller

Una anécdota personal terminó de darle forma a esa intuición. Al mudarse a Mendoza, le llamó la atención la cantidad de barrios privados. Un día, al llegar a la portería de uno de ellos para buscar a una de sus hijas, leyó un cartel con cuatro consignas obligatorias para ingresar como visita: detener la marcha del vehículo, apagar la luz exterior, encender la luz interior e identificarse. Esa secuencia quedó resonando en ella como una metáfora perfecta de lo que muchas mujeres necesitan hacer en sus vidas.

Detener la marcha implica frenar, aunque sea un momento, la vorágine diaria. Apagar la luz exterior es apagar, aunque sea por un rato, las exigencias, los mandatos, el “tener que”. Encender la luz interior es volver a conectar con lo que una quiere, necesita y siente. Identificarse es preguntarse quién soy hoy, más allá de los roles que ocupo. De esa observación, de esa metáfora tan simple y tan potente, nace Elegir estar bien.

Carolina Salas villegas primera desde la izquierda

El espacio se presenta como un proceso de dos encuentros presenciales y vivenciales, pensado para mujeres que quieren aprender a gestionarse con más calma, claridad y disfrute, sin vivir reaccionando ni postergándose. En el centro de la propuesta aparece un concepto clave: la gestión emocional.

Para Carolina, hablar de gestión emocional no es hablar de controlar, tapar o minimizar lo que se siente. Muy por el contrario, es asumir la responsabilidad por la propia salud emocional. Así como nadie ignoraría una muela inflamada o una herida que sangra, tampoco deberíamos naturalizar el dolor emocional.

Sin embargo, eso es exactamente lo que suele suceder. Hay señales claras de deterioro emocional: irritabilidad constante, cansancio que no se va, dificultad para disfrutar de las pequeñas cosas, pérdida del placer en lo cotidiano. Aun así, muchas mujeres siguen adelante, exigiéndose un poco más, convencidas de que ya pasará o de que no es tan grave.

El problema, explica Carolina, es que muchas de esas heridas emocionales llevan tanto tiempo abiertas que se han vuelto callos. Para sostener el día a día, se aprende a no registrar, a desconectarse. Por eso, el primer paso de la gestión emocional es volver a mirar. Animarse a registrar cómo estoy hoy, qué me pasa, qué necesito. Gestionar no es controlar, es escuchar. Y ese proceso empieza necesariamente por el autoconocimiento.

Elegir estar bien apuesta fuerte al encuentro cara a cara. En un contexto atravesado por la virtualidad, las redes y la hiperconexión digital, Carolina propone volver al cuerpo, a la palabra compartida, a la emoción presente. “Las personas necesitamos ser escuchadas de verdad”, sostiene, y eso no siempre se logra a través de libros, redes o incluso procesos individuales.

En los encuentros presenciales aparece algo difícil de replicar en otros formatos: la experiencia vivida. Dinámicas grupales, propuestas lúdicas, trabajos en equipo. El aprendizaje no se queda en lo intelectual, sino que se encarna. En ese intercambio surgen emociones que muchas veces permanecían ocultas o confusas.

Escuchar a otra mujer, acompañarla, mirarla, genera un potente efecto espejo. Aparece el reconocimiento, la certeza de no estar sola, la comprensión de que muchas atraviesan situaciones similares. Desde ahí se empieza a tejer una red de contención que no solo genera bienestar inmediato, sino que aumenta la posibilidad de sostener en el tiempo los aprendizajes que aparecen.

Carolina aclara que no todos los caminos son iguales ni funcionan para todas las personas. Hay quienes conectan más con la terapia, con los libros, con las redes u otras propuestas. Elegir estar bien no busca ser mejor ni reemplazar otros procesos, sino ofrecer una alternativa diferente, pensada para quienes hoy necesitan parar, encontrarse con otros y animarse a mirarse en un espacio cuidado, presencial y vivencial.

¿Qué se lleva una mujer que llega sintiendo que siempre se posterga? Lo primero, dice Carolina, es un reconocimiento. El solo hecho de inscribirse ya habla de valentía y de compromiso con el propio bienestar. Mirarse hacia adentro no es sencillo. Muchas veces genera vértigo, porque al hacerlo aparece una inmensidad desconocida.

Pero es justamente en ese espacio donde reside el verdadero poder. En reconocer las propias luces, pero también en abrazar las sombras sin juicio, con amabilidad y conciencia.

El trabajo propuesto es concreto y progresivo. En el primer encuentro se aborda el universo emocional: qué nos dice cada emoción y cómo empezar a escucharlas como guías, en lugar de ignorarlas. Luego, las participantes reciben por privado propuestas de tareas de reflexión e indagación personal, que les permiten registrar cómo resonó lo trabajado.

En el segundo encuentro se profundiza en el diseño de la vida y del bienestar. A partir del registro emocional previo, se construye una hoja de ruta personal, un mapa inicial que permite empezar a elegir con mayor conciencia cómo se quiere estar y qué se necesita para eso.

No se trata de cambiar todo de un día para el otro ni de alcanzar un ideal imposible. Se trata de dar un primer paso consciente. De dejar de reaccionar para empezar a elegir. De darse permiso para estar bien.

Elegir estar bien se realizará los jueves 5 y 12 de febrero, de 19 a 22, en Campus Olegario, Mendoza. Dos encuentros para detener la marcha, encender la luz interior y volver a encontrarse con una misma. Un espacio que invita, simplemente, a elegir.

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