Un violento episodio se registró durante la madrugada de este lunes en el local bailable Way, en Rawson, mientras se desarrollaba la tradicional “Misa de Omega”, el show dominical de la banda local Omega. En medio de una pelea, un joven de 19 años resultó herido en el cuello con el vidrio de una botella rota cuando intentó defender a su madre.
Según la información policial, el hecho ocurrió alrededor de las 6:11 de la mañana en el local ubicado sobre Lateral de Ruta 40, entre las calles Putaendo y Troja. Allí, por causas que aún se investigan, se produjo un desorden dentro del boliche que derivó en una agresión con un elemento cortante.
La víctima, identificada como un joven de apellido Manrique, manifestó a las autoridades que fue atacado con una botella partida cuando intervino para defender a su madre, de apellido Ávila. Como consecuencia, sufrió un corte a la altura del cuello del lado derecho.
Personal del servicio de emergencias médicas 107 trasladó al joven al Hospital Rawson, donde fue asistido y se encuentra fuera de peligro. Hasta el momento, no se cuenta con datos del agresor y la víctima no habría radicado denuncia.
En paralelo, las autoridades dispusieron controlar la situación en el interior del local antes de permitir la salida del público, con el objetivo de evitar nuevos incidentes y restablecer el orden tras el episodio de violencia.
Un evento con atencedentes
Un hecho similar se registró en octubre pasado durante el mismo show realizado por Omega, cuando dos jóvenes protagonizaron una fuerte pelea en plena pista mientras la banda realizaba su espectáculo en el mismo local.
En ese caso, la celebración se vio abruptamente interrumpida cuando dos chicas comenzaron a discutir y, en cuestión de segundos, pasaron a los golpes y tironeos de cabello ante la mirada de todos. El personal de seguridad intervino rápidamente, aunque las jóvenes se resistían y continuaban forcejeando.
Desde el escenario, el líder de Omega, Hugo Flores, advirtió lo que estaba sucediendo y decidió frenar el espectáculo para evitar mayores incidentes. “Señoritas, señoritas”, se lo escuchó decir mientras intentaba calmar la situación, incluso lanzando una broma para distender el ambiente. Aun así, la tensión tardó en ceder.
Según los presentes, ese no fue el único episodio conflictivo de la noche. “Hubo al menos otros dos incidentes y la Policía tuvo que intervenir para controlar la situación”, relataron.