Javier Milei, esté uno de acuerdo o no con sus posturas ideológicas, morales, económicas, políticas, es un fenómeno en la coyuntura argentina al que hay que atender.
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SUSCRIBITEJavier Milei, esté uno de acuerdo o no con sus posturas ideológicas, morales, económicas, políticas, es un fenómeno en la coyuntura argentina al que hay que atender.
Su carrera hacia la presidencia, a la que se lanzó hace tiempo, es un sube y baja como reflejo de sus días más y menos lúcidos, en los que suele dejar desde comentarios económicos interesantes (desde el ultraliberalismo) hasta disparates inconmensurables, como plantear la liberación de venta de órganos o de los hijos.
Según la última encuesta de la consultora Opinaia, la figura de Javier Milei se viene reafirmando en lo alto de la política nacional desde hace un corto tiempo, más precisamente desde agosto, donde se frenó la caída que parecía no tener fin comenzada en mayo, por declaraciones como las que citamos.
La encuesta realizada entre el 12 y el 22 de septiembre incluyó 2.000 casos efectivos, con relevamiento online. Los números indican que Milei profundiza la recuperación que se había iniciado en agosto, y este mes alcanza el 23% de intención de voto. De esa forma, recupera los 5 puntos perdidos entre mayo y julio y vuelve al pico de hace 4 meses, su mejor momento en términos de acompañamiento electoral.
Según Opinaia, Milei se consolida como tercera fuerza muy cerca de las dos alianzas mayoritarias, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, que empatan en el 28%. El 14% se declaró indeciso.
El dato político más interesante que dejó la encuesta, y que excede la coyuntura, es que el mejor momento de Milei coincide con el peor de Juntos por el Cambio, y viceversa. La conclusión es clara: ambos pescan en las mismas aguas. De allí el pedido, casi la exigencia, de Fernando Iglesias días atrás, quien señaló que Milei no debería presentarse a la candidatura en 2023 porque perjudica al principal espacio opositor.
