“Ah, pero la guerra”. “Ah, pero la pandemia”. “Ah, pero la inercia inflacionaria”. Con estas tres frases, en boca de Guzmán, de Alberto Fernández, o de cualquier funcionario, el gobierno nacional pretende desde hace un buen tiempo sacarse de encima la responsabilidad de una inflación que, anualizada, puede rozar los tres dígitos.
Pero una encuesta de la consultora Circuitos viene a dejar en claro que la ciudadanía no tiene la misma opinión que Fernández, su gabinete, y cristina Kirchner, que hace días dispararon sobre el CEO de La Anónima Federico Braun por reconocer que remarcaba precios.
El resultado del trabajo es terminante: el 56.8% de los entrevistados adjudican la responsabilidad de la escalada incesante de precios al gobierno nacional. Sólo un 18% carga las tintas sobre los supermercadistas y empresarios, un 7% culpa al campo, y un 6% a los intermediarios.
Es casualmente la inflación el tema que más preocupa a los argentinos, según el trabajo, en un 33%, relegando a la corrupción (21%) y a la inseguridad (16.9%).
Estas conclusiones llevan, lógicamente, a la desesperanza y el escepticismo. El 54% de los relevados creen que la situación económica va a “empeorar”, o “empeorar mucho”, mientras que solo un 20% confía en la recuperación.
En cuanto al estado de ánimo de los argentinos, el trabajo muestra que sólo el 20% se manifiesta optimista, mientras que la incertidumbre y el pesimismo invaden a casi el 60%.