Este martes a la noche, en la Quinta de Olivos, el presidente Javier Milei agasajó a sus diputados aliados que refrendaron el veto presidencial a la reforma previsional que mejoraba los haberes de los jubilados.
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SUSCRIBITETrascendió el detalle gastronómico del asado con el que Javier Milei agasajó a los diputados que refrendaron su veto a la reforma previsional. Cada uno pagó 20.000 pesos, ¿mucho o poco?
Este martes a la noche, en la Quinta de Olivos, el presidente Javier Milei agasajó a sus diputados aliados que refrendaron el veto presidencial a la reforma previsional que mejoraba los haberes de los jubilados.
Hubo pocas ausencias y ningún legislador se negó a las fotos en una ceremonia que era repudiada a pocos metros, en la puerta de la Residencia Presidencial, por cientos de jubilados.
Una de las polémicas fue quién se hacía cargo de la comilona. Varios días después del anuncio, el gobierno informó que cada comensal pagaría su cubierto, que costaba 20.000 pesos.
El pago fue profusamente difundido con fotos de los asistentes abonando con crédito o débito en un posnet que podría estar conectado al buffet de la Casa Rosada, o a la secretaría General de la Presidencia. El dato no fue bien aclarado.
Lo que trascendió, sí, con precisión, fue en que consistió la cena.
Varios medios coincidieron en que los comensales disfrutaron de una entrada, consistente en empanada de carne cortada a cuchillo.
A continuación, aparecieron las achuras y embutidos: el clásico matrimonio, chorizo y morcilla, más riñón y chinchulín.
El plato fuerte fue bien criollo, el asado de tira y el vacío.
De postre se sirvió una mousse de chocolate, adornada por un rulo de caramelo.
El vino elegido fue Hacienda Del Plata, Arriero Reserva Blend, un vino mendocino que se consigue en internet por 18.000 pesos la botella.
Las ensaladas eran variadas: desde la palermitana de rúcula y parmesano, pasando por la clásica mixta, la dulzona de zanahoria y huevo, y la de la abuela, papa con mayonesa y perejil.
Para bajar la ingesta, los asistentes podían elegir, al final de la cena, entre un café o un té.
Comer todo esto a 20.000 pesos por cabeza, ¿te parece mucho o poco?
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