La histórica cadena de electrodomésticos Garbarino se encuentra en una situación terminal tras el fracaso del mecanismo de cramdown (salvataje), la última instancia prevista por la Ley de Concursos y Quiebras para evitar la disolución de la compañía. En una audiencia clave celebrada el pasado 24 de febrero ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, la empresa admitió formalmente que no logró atraer inversores, dejando el destino de la firma exclusivamente en manos de la Justicia.
El proceso de cramdown, habilitado por el juez Fernando D’Alessandro, permitía que terceros interesados presentaran ofertas para adquirir la compañía ante la falta de un acuerdo preventivo con los acreedores. A pesar de que se habían inscripto la financiera Vlinder S.A. y la propia controlante de Garbarino —en un intento por "comprarse a sí misma" para reiniciar la sociedad sin capital fresco—, ninguna de las partes formalizó una propuesta concreta durante la audiencia. Con este vacío de ofertas, la etapa de rescate se considera virtualmente clausurada.
Números de un colapso histórico La magnitud del derrumbe de quien fuera el líder indiscutido del sector se refleja en sus cifras operativas actuales:
- Dotación de personal: De una plantilla que superó los 5.000 empleados en su apogeo, hoy solo sobreviven 18 trabajadores.
- Presencia territorial: De las más de 200 sucursales que supo tener en todo el país, actualmente solo permanecen abiertos tres locales (Belgrano, calle Uruguay y un outlet en Almagro), algunos con funcionamiento intermitente debido a atrasos salariales.
- Ventas y stock: En enero de 2026, la firma registró ventas brutas por apenas $1,7 millones, manteniendo su canal de ventas online inactivo y sin reposición de mercadería. El inventario remanente consta de unas 1.600 unidades, calificadas por la sindicatura como productos obsoletos o deteriorados de escaso valor comercial.
Una deuda asfixiante La situación financiera reportada al juzgado es crítica. La empresa declaró tener "caja cero" y saldos bancarios negativos. El pasivo acumulado es abrumador:
- $2.400 millones en deudas laborales y previsionales.
- $640 millones en compromisos impositivos.
- $280 millones en servicios y honorarios pendientes.
El fin de una era
Fundada en 1951, Garbarino llegó a concentrar un tercio del mercado de electrodomésticos en Argentina. Su declive, acentuado tras la compra por parte de Carlos Rosales en 2020, se vio impulsado por la caída del consumo, deudas crecientes y una pérdida de competitividad frente a otras cadenas.
Hoy, el principal activo de la compañía es su marca, que aún conserva un alto nivel de recordación, aunque esto no fue suficiente para despertar el interés de capitales privados. Tras el fracaso de la audiencia informativa, acreedores y analistas coinciden en que la resolución judicial se encamina inevitablemente hacia la quiebra definitiva, poniendo fin a uno de los capítulos más emblemáticos del retail argentino.