La emblemática cooperativa SanCor Cooperativas Unidas Limitada (CUL), con sede en Sunchales, enfrenta sus horas más críticas con dos pedidos formales de quiebra que podrían sellar su destino final. Tras años de intentos fallidos de reestructuración y sumida en un proceso concursal sin avances, la situación se agrava por el deterioro operativo y la notable caída de ventas en el mercado interno, factores que han llevado a la empresa a una encrucijada sin precedentes.
Múltiples Frentes Judiciales por Deudas Millonarias
Los pedidos de quiebra provienen de dos frentes principales:
- Ex-empleados: Un grupo de extrabajadores, representados por el abogado Aldo Regali, ha impulsado una solicitud de quiebra en el Juzgado Civil y Comercial de Rafaela. Argumentan que SanCor incumple con los pagos de los "prontopagos", compromisos asumidos tras los retiros voluntarios, pese a que la empresa afirma haber pagado. Estos extrabajadores son, en muchos casos, personas mayores y enfermas, sin ingresos ni obra social, y se ven forzadas a pedir dinero prestado para subsistir, lo que evidencia el drama humano detrás del colapso.
- Trabajadores Activos y Atilra: El sindicato Atilra, que nuclea a los trabajadores del sector, resolvió por unanimidad en asamblea extraordinaria solicitar la quiebra de la cooperativa. La medida se basa en una deuda histórica laboral de $69.000 millones reconocida en el expediente concursal para más de 1.860 trabajadores, a la que se suman más de $14.000 millones adicionales en los últimos cinco meses por falta de pago de sueldos de abril a agosto, aguinaldo 2025 y aportes a la obra social Ospil y mutuales. Desde el sindicato, denuncian "obligaciones alimentarias esenciales e inexcusables de plazo vencido" y el "incumplimiento permanente y generalizado" de estos pagos y de la cobertura de salud de sus empleados y familias.
Estos incumplimientos reiterados, permanentes y generalizados, informados mes a mes a las autoridades judiciales, reflejan la "impotencia patrimonial, la insolvencia generalizada y la cesación de pagos" de la cooperativa.
Crisis Operativa Acentuada por la Baja del Consumo
El declive de SanCor no solo es financiero, sino también operativo, y la disminución del consumo y las ventas en el mercado interno han jugado un papel crucial. La empresa ha visto reducida su planta de personal en 370 trabajadores en las últimas semanas, acumulando deudas con proveedores y servicios públicos.
Los números reflejan un escenario desolador:
- Producción Mínima: SanCor, que alguna vez procesó volúmenes masivos, hoy apenas maneja 50.000 litros diarios de leche, un volumen marginal.
- Pérdida en Góndolas: Ya no se encuentran productos de marca SanCor en supermercados ni cadenas comerciales. Esta pérdida de presencia directa en los puntos de venta es un síntoma claro de la dificultad para competir en un mercado con bajo consumo.
- Producción para Terceros: La cooperativa sobrevive produciendo quesos semiduros para La Tarantela y Punta del Agua, y manteca Tonadita para Elcor en sus plantas de Devoto, Balnearia y La Carlota. Esta producción a fasón, aunque ha logrado quintuplicar el volumen procesado de 60.000 a más de 300.000 litros diarios para terceros, no ha sido suficiente para revertir la crisis estructural.
- Plantas Inactivas: El 90% de las plantas industriales de SanCor permanecen inactivas, y la plantilla de empleados se ha reducido a unos 850, tras perder 500 puestos de trabajo en un año por retiros, jubilaciones y despidos.
Un Concurso Preventivo Estancado y un Futuro Incierto
El concurso de acreedores, iniciado en febrero, no ha aportado soluciones significativas. Pese a la verificación de créditos, SanCor no ha presentado un plan de reestructuración ni ha convocado a los principales actores del proceso para negociar. La empresa carga con una deuda acumulada de más de 83.000 millones de pesos en salarios, indemnizaciones y servicios.
La decisión de los trabajadores de solicitar la quiebra marca un punto de inflexión. El planteo de Atilra no implica un cierre inmediato, sino la figura de "quiebra con continuidad de la explotación", que busca preservar los establecimientos fabriles y los puestos de trabajo, mientras se exploran alternativas de gestión o el ingreso de inversores.
SanCor, fundada en 1938, fue durante décadas la mayor láctea de Argentina y un símbolo del sector, con una fuerte presencia en exportaciones y marcas emblemáticas. Sin embargo, los intentos de rescate con capitales nacionales y extranjeros (como Adecoagro, Fonterra o un fideicomiso gubernamental en 2021) fracasaron por falta de consenso, dudas sobre el pasivo real y resistencias internas.
El futuro de la cooperativa dependerá de la resolución judicial en las próximas semanas y de la posibilidad de encontrar inversores que apuesten a sostener la producción. De lo contrario, la legendaria láctea corre el riesgo de desaparecer definitivamente.