En su regreso a la televisión, cada fin de semana Mirtha Legrand deja un programa con tela para cortar. La diva y su producción volvieron picantes.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEEn su regreso a la televisión, cada fin de semana Mirtha Legrand deja un programa con tela para cortar. La diva y su producción volvieron picantes.
Nadie puede pensar que lo que sucede escapa a la voluntad de la conductora, pero algunas cosas exceden lo que teníamos como costumbre ver en sus envíos.
Sus polémicas, en general, eran protagonizadas por personajes de la cultura y la política ubicadas en las antípodas del pensamiento legrandeano, como Gerardo Romano, o Cecilia Rosetto (“muy politizada, muy de izquierda”).
Esta vez fueron astillas del mismo palo las que dejaron declaraciones escandalosas, que merecerían repercusiones que vayan más allá de lo mediático.
El periodista Luis Alconada Mon, y la titular de la coalición cívica Elisa Carrió confirmaron que fueron espiadas por Mauricio Macri, aprovechando los aparatos de la inteligencia del Estado.
El espionaje contra Alconada Mon parece, además de un acto ilegal, una actitud sumamente desagradecida. Recordemos que el prolijo escriba fue uno de los que viajaron hasta el encuentro internacional de periodistas, un cónclave cuasi monasterial, en el que varios profesionales de distintos países fueron dotados con la información de los Panamá Papers para que realicen sus trabajos pen los medios de cada país donde reportasen.
Alconada Mon tenía la información 1 mes antes de las elecciones que ganó Macri, pero decidió publicarla después de los comicios.
En cuanto a Elisa Carrió, que siempre castigó a todo el frente opositor menos a Macri, aparentemente no quiso ser menos y cuando Alconada Mon confirmó el espionaje soltó “yo también”. Y ya en el baile, bailó.
Quien tiró la primera piedra fue el periodista, claro que atenuando sus declaraciones, al instalar una especie de “teoría de los dos demonios”, advirtiendo que durante el kirchnerismo también lo espiaron: “Me dejaron en claro que conocían la patente del auto de mi mujer”, señaló.
Durante el macrismo, precisó que “sacaron fotos de mi casa, de mi auto, de la casa de mis padres, mías, fotos, seguimientos, filmaciones (…) Lo que te duele es que se metan con los chicos porque te pega por debajo de la línea de flotación".
Alconada explicó el porqué del espionaje ilegal: “Fue porque en el diario La Nación empezamos a revelar la participación en sobornos de Ángelo Calcaterra, primo hermano de Mauricio Macri, y el eventual rol de Gustavo Arribas, titular de la AFI, en una serie de movimientos de dinero vinculado a operadores brasileños vinculados con el Lava Jato”.
"Es decir, eran dos ejes muy incómodos para el gobierno y, en los mismos días que publicamos eso, ordenaron seguirme a mí e, incluso, hay audios entre los espías sobre cómo intentan cazar a mis fuentes", reveló.
Carrió, que no se quiso quedar atrás, confesó que “nunca me persiguieron más que en mi propio gobierno".
"Yo, que fui responsable de ese gobierno, quiero decir que la Coalición Cívica impugnó y no votó a (Silvia) Majdalani (Nº2 de la AFI de Macri). No la votamos ni en la Comisión Bicameral de Seguridad en 2011 y no le dimos el acuerdo en el Senado. En el caso de Arribas, ni bien vos publicaste la nota, yo lo denuncié y cerraron la causa. Te digo para que se sepa que no todos en Juntos por el Cambio somos iguales", recordó.
Y sorprendió agregando un nombre: “El daño a mi familia es irreparable. Fue mi propio gobierno y fue el canciller Jorge Faurie, el segundo canciller de Mauricio Macri”.
Antes estas tremendas declaraciones, el presidente de la Nación Alberto Fernández se activó en redes sociales: “Aquí el testimonio que un fiscal serio de la Nación debería investigar”.
video