Como en la ejecución de un valsecito criollo. Así se mueven Juntos por el Cambio y Consenso Ischigualasto. Uno propone, el otro sigue, y luego giran en círculos. Esta vez, la danza empezó por la llegada a San Juan del diputado nacional porteño y líder de la Coalición Cívica-Ari, Maximiliano Ferraro. Buscó ser puente entre las partes porque su partido tiene condiciones para oficiar de interlocutor. Pese a ser “dinosaurio”, sus referentes en la Nación tienen mayor afinidad con Juntos.
Ni bien pisó San Juan, junto a su par en el Congreso, Marcela Campagnoli, Ferraro, que es un íntimo colaborador de la fundadora del entonces Cambiemos, Lilita Carrió, tomó contacto con la prensa. Vino a presentar la Junta Promotora del partido en la provincia, reunirse con la militancia y llevar los papeles a la Justicia Electoral. Pero no fue lo único. El objetivo subrepticio era testear el terreno en el que se mueven las facciones opositoras. “Me voy a reunir con Marcelo Orrego para construir un Juntos por el Cambio más amplio y mejor”, dijo a este medio.
No sólo su par en el Congreso y presidente del partido Producción y Trabajo lo recibió. También pasó por la Municipalidad de Rivadavia para saludar a Fabián Martín. Según el presidente de la Cc-Ari sanjuanina, Facundo Guzmán, las conversaciones estaban dando fruto y la intención de Juntos era abrirse a la unidad. “Hubo muchas charlas informales con Fabián y hay voluntad de agrandar el espacio, no sólo de parte de ellos, sino también es un interés nuestro”, dijo ese día.
Pero las cosas no son como parecen. Juntos por el Cambio está dispuesto a hablar. Sin embargo, tienen reproches hacia los “dinosaurios”. Además de las contradicciones que persisten en el seno de cada partido que conforma la alianza. Justamente los anclajes locales de las fuerzas nacionales sostienen divisiones.
El Pro de Enzo Cornejo mantiene una interna con el representante del Pro disidente, Fernando Patinella, que pegó el portazo luego que la Justicia no lo dejó competir en las elecciones de renovación de autoridades.
Cornejo dijo a este medio que no se trata sólo de eso. Sino que ”no es juntarse para una elección, sería faltarle el respeto a la gente, debe existir un proyecto en común, una idea de país, de provincia".
Otra zona de lucha es la del presidente de la UCR, Horacio Tello, con el disidente Carlos Quevedo Mendoza, a quien tuvo que suspender del partido para que no participara de los comicios que eligieron a Gerardo Morales titular nacional. “Sería mejor que no volviera”, comentaron fuentes radicales, que adelantaron que “esperan la renuncia” de Quevedo Mendoza.
A esas diferencias políticas, se le suman distinciones de forma y fondo. En la primera categoría está el comportamiento del mandamás de la Cruzada Renovadora, Alfredo Avelín Nollens. Operadores de Juntos señalaron que hubo charlas de café con el cruzadista en 2021, para las elecciones legislativas. “Nos dijo que Nancy -su hermana y socia política- siempre está libre para una candidatura a gobernador y cayó mal porque trató de imponer. Eso hace siempre”, se quejaron.
Los socios principales de la coalición que dirige el santaluceño Orrego no están interesados en anexar a Consenso. “Estamos ocupados en consolidar nuestro espacio”, dijeron. De hecho, están más preocupados en que no les afecte la disputa entre Morales, Horacio Rodríguez y Patricia Bullrich en la Nación.
En cuanto a las diferencias de fondo, en Juntos respondieron que “estamos a favor de la vida y la minería, a nosotros no nos consta que el Gen -de Marcelo Arancibia- pueda decir lo mismo”. Nuevamente, se repite la idea. “No hay un proyecto en común”. Ni hablar de la unión con ADN, de Martín Turcumán. Reflotaron que un integrante de ese partido, José Peluc, “ocupó un cargo en esta gestión kirchnerista”. Lo que es cierto. Peluc fue titular del ENACOM. Pero también es cierto que renunció. “Lo hizo tarde”, destacaron.
En tanto, el mayor reproche que hay en Juntos hacia Consenso es la actitud en las generales de noviembre del año pasado. “Sacaron el 8% en las Paso, después no iban a sacar mucho más, si hubiesen querido demostrar que querían que la oposición ganara en San Juan, tendrían que haberse bajado”, sentenció una alta fuente. Va en línea con lo que dijo la presidente del Pro nacional, Patricia Bullrich, cuando estuvo en la provincia. En esa ocasión fustigó a los “dinosaurios”: “Son instrumento del oficialismo”.
Con todo, lo qué pasa por la cabeza de Orrego y Martín es una incógnita. Quienes estuvieron presentes en las reuniones con Ferraro aseguraron que el santaluceño dijo que la alianza de Cruzada Renovadora y ADN con el economista Javier Milei es su límite, que prefiere juntarse con la Coalición Cívica de Guzmán por tener mayor coincidencia ideológica y también para unir a todas las principales fuerzas nacionales de su parte.
No obstante, Ferraro no estuvo conforme con la respuesta. Ante la consulta de este medio, comentó que “ya no hay lugar para mezquindades” y que “hay que dejar los desacuerdos en el pasado” para “terminar con un peronismo que lleva 20 años al frente de la provincia”. Desde Consenso recogieron las palabras del diputado y redoblaron la apuesta: “No quieren ganar, dicen que se quieren unir, pero después van para atrás”.
Esa es una idea recurrente en la formación de Ischigualasto. Además, manifestaron que hay un juego entre Orrego y Martín. Mientras el intendente se muestra abierto y con ganas de sumar, el diputado nacional es refractario. Y viceversa. Mencionaron además que no hay "lógica" en el planteo porque Susana Laciar contó públicamente que no hay un problema con Milei y que no están condicionados por los no que envían desde Nación.
De todos modos, lo cierto es que hoy la unidad está tan lejana como ayer. Pero la política es el arte de las oportunidades. No hay nada definitivo.