Cuando Sergio Massa comenzó a hacer circular el nombre de Gabriel Rubinstein al frente de la secretaría de Planificación Económica, el segundo lugar en importancia del ministerio de Economía, desde algunos sectores del Frente de Todos estallaron.
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SUSCRIBITECuando Sergio Massa comenzó a hacer circular el nombre de Gabriel Rubinstein al frente de la secretaría de Planificación Económica, el segundo lugar en importancia del ministerio de Economía, desde algunos sectores del Frente de Todos estallaron.
Es que Rubinstein, un economista de marcado perfil liberal, además, se había revelado en redes sociales como un furioso antikirchnerista.
Finalmente, tras idas y vueltas, y en nombre de una unidad política que pende de un hilo, las huestes de la vicepresidenta aceparon el sapo como menú, y dieron un tímido OK.
Ahora, tras la intentona de Sergio Massa de instalar viejas recetas para combatir la inflación, como controles de precios que tienen una historia de nulo éxito y muchos fracasos en nuestro país, el perfil profesional, e ideológico, de Rubinstein, se hizo notar.
Massa está por anunciar, y ya lo dejó trascender en algunos medios oficialistas, la idea de congelar precios por cuatro meses, e incluso llevar adelante una APP parta que los consumidores puedan denunciar a los supermercados que “no cumplan el acuerdo”, que serían pasibles de sanciones que llegarían a los 240 millones de pesos.
Controlar la inflación mediante controles no es la idea que tiene Rubinstein para solucionar el desbarajuste de precios que hay en el mercado argentino.
"Para bajar el impuesto inflacionario lo más importante es bajar el déficit", dijo. Y fue más allá, “hay que bajar el déficit todo lo necesario”, sugiriendo que habría que avanzar allende el 1.9% acordado con el Fondo Monetario Internacional para este año, y el 1.4% que se firmó para el 2023.
Para disimular la crítica dirigida a su “superior”, generalizó llamando a la política a reconocer y no repetir “distintos errores” que llevaron a la Argentina a “perder las reservas, a endeudarnos, a tener déficits muy altos”.
Ante senadores nacionales, en la primera jornada de discusión del Presupuesto 2023 en la Cámara alta, explicó: “Si uno tiene un 1,9 por ciento de déficit, una base monetaria del 4,7 del PBI, no hay posibilidad de financiamiento interno ni de financiamiento con reservas, la inflación va a ser del orden del 50 por ciento, no del diez. Y si uno quisiera reemplazar eso con controles, no va a funcionar”.
