El 24 de marzo de 1976, desde la madrugada, la televisión y la radio comenzaron a emitir comunicados oficiales en los que la Junta Militar informaba al pueblo argentino sobre el golpe cívico-militar que había derrocado al gobierno de María Estela Martínez de Perón. A partir de ese momento, nada volvió a ser igual: el miedo se instaló en las calles y el Estado comenzó a utilizar el monopolio de la fuerza para perseguir y reprimir a quienes, en mayor o menor medida, tenían ideas distintas al poder militar. Así se puso en marcha un sistema de persecución, secuestro y desaparición de personas, dirigido contra quienes eran catalogados como “subversivos”.
La organización de distintos organismos de derechos humanos y la aparición de Madres de Plaza de Mayo, como uno de los pilares del reclamo, marcaron el inicio de un movimiento que instaló consignas como el “Nunca Más”. Con la recuperación de la democracia, el 10 de diciembre de 1983, tras siete años de dictadura, esas banderas se consolidaron en la vida política y social del país.
Esa militancia no solo permitió construir un fuerte consenso social sobre lo ocurrido, sino que también impulsó acciones políticas y judiciales concretas, como el histórico Juicio a las Juntas, realizado en 1985.
Sin embargo, pese al trabajo de los organismos de derechos humanos por difundir lo ocurrido durante la dictadura, durante muchos años el tema tuvo escaso lugar en los ámbitos formales de educación. En ese contexto, buena parte del conocimiento y la conciencia sobre ese período comenzó a transmitirse de generación en generación.
A 50 años del último golpe cívico-militar, Tiempo de San Juan recopiló la reflexión de sanjuaninos de distintas edades sobre el legado de aquellas generaciones y el valor de la democracia. También sobre los desafíos que aún quedan por delante para que el “Nunca Más” no sea solo una consigna, sino una realidad sostenida en el tiempo.
Mariana Agüero Roitman, 2007.
Para Mariana, quien es estudiante en Letras, el 24 de marzo es un recordatorio de que la democracia debe cuidarse todos los días. “Hace apenas 50 años pasó algo muy grave en nuestro país. Como adolescentes tenemos la responsabilidad de tener conciencia de eso y de trabajar todos los días por la democracia”, señaló.
Contó que en su familia el tema siempre estuvo presente. “Mis abuelos vivieron esa época y tuvieron que cambiar muchas cosas de su vida para no correr riesgos. Mi papá nació en plena dictadura, así que es una fecha que nos conmueve mucho”.
También cree que el tema debería trabajarse más en las escuelas. “Los estudiantes fueron movilizadores en esa época y hoy también tenemos un papel importante. Tenemos que debatir, preguntar en nuestras casas, investigar y conocer para que algo así no vuelva a pasar”.
Embed - Mariana Agüero, estudiante de Letras, sobre la última dictadura militar en Argentina.
Andrés Montaño, 2002.
Para Montaño, estudiante de Comunicación Social y militante de la Juventud Peronista, el 24 de marzo es un día de memoria, organización y militancia. “A veces pensamos que consignas como el Nunca Más o la Memoria, Verdad y Justicia ya eran consensos en la sociedad, pero hoy vemos que todavía se disputan y hay que defenderlos”, sostiene.
Cuenta que su acercamiento a la historia de la dictadura comenzó en su familia: “Tengo un tío que fue preso político durante el proceso militar. Después profundicé mucho más durante la militancia en la universidad”.
También remarca que todavía quedan deudas: “Hay genocidas que siguen sin decir dónde están los desaparecidos o los bebés apropiados. Por eso esta sigue siendo una lucha presente”.
Embed - Andrés Montaño, militante de la JP, sobre la última dictadura militar en Argentina.
Lautaro Castro, 1998.
Castro planteó que el golpe militar dejó una marca profunda en la sociedad argentina. "Muchas de las personas perseguidas en ese momento se animaron a oponerse al modelo político y económico de la época. Esa valentía es parte del legado que tenemos”, reflexiona.
Dijo que su formación sobre el tema fue progresiva: primero en su familia, luego en la escuela y finalmente en la universidad.
Para él, el desafío actual es dar debates serios. “Tenemos que discutir estos temas con formación, lectura y argumentos. No desde el chiste o la banalización. El terrorismo de Estado es algo que como sociedad no queremos nunca más”.
Embed - Lautaro Castro, profesor, sobre la última dictadura militar en Argentina.
Juan Pablo Gómez, 1992.
Para Gómez, quien actualmente es secretario nacional de la JUP, el legado de aquella generación es el compromiso. “Muchos jóvenes estaban comprometidos con la política, con la ciencia, con el desarrollo del país. Tenían una fuerte participación social”, afirma.
Contó que empezó a interesarse por la historia de la dictadura cuando era estudiante secundario, al ver las movilizaciones y actividades vinculadas a los juicios por delitos de lesa humanidad. "Ahí conocí a familiares de desaparecidos y entendí mucho más lo que había pasado. El trabajo de los organismos de derechos humanos fue fundamental para mantener viva la memoria”, destaca.
Embed - Juan Pablo Gómez sobre la última dictadura militar en Argentina.
Edith Liquitay, 1984.
Liquitay. bióloga y docente de la Universidad Nacional de San Juan, interpreta que la dictadura buscó desarticular una generación con fuerte compromiso social y político. “Era una juventud que defendía un proyecto de país con industria nacional y desarrollo propio. Eso fue visto como una amenaza”, señala.
Contó que conoció en profundidad la historia durante su paso por la universidad. “En mi casa casi no se hablaba del tema y en la escuela tampoco se trabajaba mucho”.
Para ella, el principal legado es el valor de lo colectivo. “Esa generación nos dejó el ejemplo del compromiso con el otro y con lo social”.
Embed - Edith Liquitay, bióloga sanjuanina, sobre la última dictadura militar en Argentina
Daniel Tejada, 1977.
Tejada, histórico periodista sanjuanino, cree que el debate sobre la dictadura vuelve a abrirse con las nuevas generaciones.
“Muchos de los que nacimos en los años 70 crecimos en una sociedad que silenció esta parte de la historia. Después empezó a trabajarse más en las escuelas, pero hoy volvemos a discutir cosas que parecían saldadas”, plantea.
En ese sentido, sostuvo que la respuesta debe ser más educación y más historia. “Cuando el Estado desaparece personas, roba bebés o asesina, eso se llama terrorismo de Estado. Y no hay delito previo que pueda justificarlo”.
Embed - Daniel Tejada, periodista sanjuanino y su recuerdo sobre la última dictadura militar en Argentina.
Laura Fernández, 1977.
Fernández, docente y militante del MST, consideró que el 24 de marzo sigue siendo una fecha de lucha y memoria. “Nos recuerda la importancia de defender la democracia y los derechos humanos”, afirmó
También cree que es necesario mantener viva la memoria colectiva. “Quienes militamos por memoria, verdad y justicia queremos que no se pierda esa historia y que se siga investigando lo que pasó”.
Embed - Laura Fernández, docente, sobre la última dictadura militar en Argentina.