El asfalto de la Ruta 20, en 9 de Julio, aún conserva las marcas de la tragedia. Han pasado 72 horas desde que el estruendo del impacto quebró la calma de la zona y que terminó con la vida de Valeria del Valle Pont, su pareja Matías Leandro Nicolás Ósola Herrera y su pequeña bebé de menos de un año.
Sin embargo, detrás de las cintas perimetrales y los informes policiales que detallaron una maniobra de sobrepaso a un camión como el desencadenante del desastre, emerge un dato: Valeria era madre de otra niña, una pequeña de 11 años.
Esa tarde del accidente, el destino jugó una carta cuyo final era imposible de adivinar. Mientras Valeria, Matías y la bebé emprendían viaje con destino a Caucete, la hija mayor de Valeria se quedó bajo el cuidado de otros parientes. Esa decisión, quizás motivada por una cuestión escolar o un simple deseo de pasar tiempo con su familia extendida, la puso a salvo del impacto.
"No quiero ver más padres despidiendo a sus hijos", la carta del padre de Valeria
El clima de duelo comunitario volvió a avivarse tras las desgarradoras declaraciones del padre de Valeria. En un mensaje que caló hondo en la opinión pública, el hombre expresó una súplica que excede lo personal: "No quiero ver más padres despidiendo a sus hijos".
Desde el primer momento, cuando las autoridades lograron identificar a la joven familia, el panorama fue de desolación. Los efectivos que trabajaron a metros del desastre describieron una escena de caos y angustia, donde los restos del vehículo daban cuenta de la violencia del choque.
72 horas de un San Juan de luto
La provincia ha vivido tres días de tristeza colectiva. Las redes sociales se han inundado de mensajes de apoyo para la familia Pont y Osola, pero especialmente contemplativos por el futuro de la niña de 11 años.
La investigación judicial continúa para terminar de pulir los detalles de la fatídica maniobra de sobrepaso.