La nueva vida del viudo de María Rosa Pacheco: volvió a casarse, a 30 años del crimen que nunca tuvo culpables
El ingeniero Juan José Balmaceda contrajo matrimonio en una reconocida iglesia céntrica durante el fin de semana pasado. Por años, fue uno de los principales apuntados del asesinato de su esposa, ocurrido en 1996. Tanto él como su hermano -Jorge Luis Balmaceda- fueron absueltos tres años más tarde en un hecho que conmovió a toda la provincia. Sobre el cuñado de la psicóloga, afirmaron que murió durante los últimos años. Por Walter Vilca y David Cortez Vega.
El antes y después. Juan José Balmaceda junto con María Rosa Pacheco, a la izquierda. Del otro lado, una foto más actual del ingeniero.
“23 de septiembre. Juan José Balmaceda dice que deben absolverlo junto a su hermano, Jorge Luis. No descarta reiniciar su vida con otra mujer”, dice una cronología periodística publicada en 1999 en relación al crimen de la psicóloga María Rosa Pacheco. Juan José -el esposo- y Jorge Luis -el cuñado- fueron los principales sospechosos de la desaparición y el brutal asesinato de la profesional, ocurrido en junio de 1996, un caso que conmovió a San Juan y el país por el propio misterio que rodeó el hecho y los vaivenes judiciales. Como una especie de premonición, dos días después de dichas declaraciones, en la madrugada del 25 de septiembre de 1999, los Balmaceda eran absueltos por decisión de un tribunal de la Justicia provincial; y casi 30 años más tarde, el viudo nuevamente dio el "Sí" y rehace su vida. Distinta fue la historia para su hermano, quien falleció hace algunos años.
El ingeniero Juan José Balmaceda, más conocido como “Pepe”, pasó por el altar durante la tarde del pasado sábado 14 de marzo en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, afirmaron desde la propia iglesia a Tiempo de San Juan. Otra fuente calificada también confirmó el casamiento a este medio. La noticia se guardó bajo siete llaves en la familia, que prefirió no brindar información al respecto. Sobre la flamante esposa, indicaron que es una empleada de un reconocido organismo estatal.
“Pudo reconstruir su vida tras el daño y la condena social que padeció”, expresaron conocidos de Balmaceda, tras la boda. “Pudo reconstruir su vida tras el daño y la condena social que padeció”, expresaron conocidos de Balmaceda, tras la boda.
La misma fuente allegada al viudo y ahora flamante esposo dio a conocer que el cuñado de la psicóloga falleció en los últimos años, sin exponer fechas estimadas. Jorge Luis Balmaceda también fue noticia en 2017, cuando terminó detenido por golpear a su exsuegro. Un mes después, la Justicia dispuso su traslado al Hospital Mental de Zonda -actual Hospital Julieta Lanteri-.
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Balmaceda en Tribunales durante 2017. Según indicaron fuentes calificadas, el cuñado de Pacheco se vio muy afectado emocionalmente por el crimen de 1996.
Han pasado casi tres décadas desde aquella noche del domingo 2 de junio de 1996. María Rosa Pacheco, una psicóloga de 34 años, había ido a cuidar a su madre enferma que estaba internada el viejo Sanatorio Almirante Brown -hoy Santa Clara- y la última vez que la vieron fue cuando abandonó dicha clínica. También no hubo rastros de su auto. Fue como si se la hubiese tragado la tierra. A partir de ese momento, se inició una investigación atravesada por hipótesis cambiantes, pericias cuestionadas y una fuerte exposición mediática.
El 5 de junio, tres días después de su desaparición, un endurista encontró el auto Renault 19 rojo de la psicóloga, completamente incendiado y sin ruedas en una zona cercana al dique de Ullum. Al otro día, Juan José Balmaceda recibió una carta que fue atribuida a María Rosa y en la que supuestamente le anunciaba lo abandonaba a él y a sus dos hijos por otro hombre. Luego peritaron ese escrito y concluyeron que ese texto había sido redactado por José Luis Balmaceda, según se dijo en ese entonces, aunque también se cuestionó ese informe. El caso ya había acaparado la atención de los medios y cobraba gran relevancia las instancias del caso.
maria rosa pacheco juan jose balmaceda crimen san juan 1996 (1)
El Renault 19 encontrado en Ullum. Foto archivo: Diario de Cuyo.
El 22 de julio de ese mismo año, un llamado anónimo alertó sobre la presencia de restos humanos en una hondonada del Villicum, en Ullum. A partir de entonces, la causa dio un giro. Los investigadores encontraron restos óseos que, con el paso del tiempo y a través de distintos estudios, fueron identificados como pertenecientes a María Rosa Pacheco, aunque no sin controversias. Mientras algunos peritos respaldaban la identificación mediante ADN y estudios odontológicos, otros cuestionaban la solidez científica de esas pruebas.
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El caso tuvo repercusión a nivel nacional. En el medio aparece la monja Martha Pelloni, clave en el pedido de justicia por María Soledad Morales. Foto archivo: Diario de Cuyo.
La investigación avanzó con la detención de Juan José Balmaceda y su hermano Jorge, quienes fueron procesados bajo la hipótesis de que el esposo había instigado el crimen y que su hermano lo había ejecutado. El móvil, según la acusación inicial, podía estar vinculado a una presunta infidelidad, aunque esa línea fue debilitándose con el correr del tiempo. La desaparición y asesinato de la psicóloga también se vinculó al mundo de la droga raíz del trabajo que realizaba María Rosa dentro del Centro Caminos, una entidad dedicada a asistir a personas con adicciones, y al presunto desvío de fondos en el PRISE, en el Ministerio de Educación, pero no hubo indicios serios para profundizar las líneas investigativas en esas direcciones. En el juicio, algunos de los compañeros de la psicóloga se encargaron de desvirtuar esas teorías.
Durante el proceso judicial surgieron múltiples irregularidades y contradicciones. Testigos que se desdijeron, pericias enfrentadas y denuncias de presiones marcaron un expediente que, lejos de consolidar una hipótesis firme, fue acumulando dudas. Incluso se puso en cuestión el accionar policial y la conducción de la investigación judicial. Durante el proceso judicial surgieron múltiples irregularidades y contradicciones. Testigos que se desdijeron, pericias enfrentadas y denuncias de presiones marcaron un expediente que, lejos de consolidar una hipótesis firme, fue acumulando dudas. Incluso se puso en cuestión el accionar policial y la conducción de la investigación judicial.
El juicio oral comenzó el 8 de junio de 1999, tres años después del crimen, en un clima de alta expectativa pública. El 16 de ese mes, Juan José y José Luis Balmaceda recuperaron la libertad a partir de un fallo de la Corte de Justicia de San Juan que señaló que se habían extendidos los plazos de la prisión preventiva y no correspondía que continuaran detenidos sin sentencia. A lo largo de las audiencias, desfilaron peritos, policías, médicos, psiquiatras y allegados a la víctima. Las conclusiones fueron dispares. Mientras algunos especialistas sostenían que Jorge Balmaceda podía ser inimputable por su estado de salud mental, otros afirmaban que estaba en condiciones de comprender sus actos.
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De izquierda a derecha y parados: Juan José Balmaceda y Jorge Luis Balmaceda. Foto archivo: Diario de Cuyo.
Las pruebas científicas tampoco lograron unificar criterios. Hubo coincidencias en algunos estudios odontológicos y genéticos, pero también cuestionamientos técnicos que debilitaron su peso probatorio. A esto se sumaron testimonios que terminaron siendo desacreditados o considerados poco confiables. El 23 de septiembre de 1999, en la antesala del fallo, Juan José Balmaceda reiteró su inocencia y pidió ser absuelto junto a su hermano. Dos días después, tras una extensa lectura de la sentencia -que se prolongó hasta la 1 de la madrugada-, el tribunal de la Sala III de la Cámara Penal dispuso absolver a los hermanos Balmaceda.
La decisión no fue unánime. Los jueces Héctor Fili y Enrique Domínguez votaron por la absolución -El primero, por el beneficio de la duda para ambos, y el otro declaró inocente al viudo y beneficio por la duda al hermano-, mientras que el juez Ricardo Conte Grand sostuvo que existían pruebas contra los Balmaceda y votó por la condena a prisión perpetua para ambos.
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Abrazados, Juan José Balmaceda y Claudia Castillo, una de las mejores amigas de Pacheco. Foto archivo: Diario de Cuyo.
Pese a las diferencias, los magistrados coincidieron en que María Rosa Pacheco había sido víctima de un hecho violento. Sin embargo, no pudieron establecer con certeza quién o quiénes fueron los responsables. El fallo dejó además otro elemento significativo, bajo la sospecha de que varios testigos y actores del proceso pudieron haber incurrido en delitos como falso testimonio, estafa o coacción. Por ese motivo, se ordenó remitir actuaciones a un juzgado de instrucción para investigar esas posibles irregularidades. Esa línea, sin embargo, no avanzó con resultados concretos.
La demanda de los hermanos, los rechazos en la Justicia local y la Corte Suprema y en qué instancia está la causa
Ese reclamo atravesó distintas instancias judiciales durante años. En una primera etapa, la acción fue rechazada por la Justicia provincial. Luego, el caso continuó su recorrido hasta llegar a los máximos tribunales, sin obtener resultados favorables para los demandantes.
Incluso el juez que intervino en el rechazo inicial de esa demanda, Carlos Macchi, años después fue condenado en el marco de la megacausa por expropiaciones, en la que recibió una pena de prisión efectiva e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Incluso el juez que intervino en el rechazo inicial de esa demanda, Carlos Macchi, años después fue condenado en el marco de la megacausa por expropiaciones, en la que recibió una pena de prisión efectiva e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
La discusión judicial en torno a la indemnización tuvo su capítulo más reciente en febrero de 2025. En dicho periodo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimó el planteo de los Balmaceda, cerrando así la vía interna.
Ante este escenario, la representación legal del ingeniero Balmaceda busca llevar el caso al ámbito internacional. La representación legal de la familia Balmaceda, a cargo de Horacio Rodríguez del Cid, prepara una presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado argentino. Según explicó a este diario la representación legal de la familia Balmaceda, a cargo de Horacio Rodríguez del Cid, "no reconocieron que los hermanos estuvieron detenidos ilegalmente".
La otra (doble) tragedia que golpeó a los Balmaceda
Veinte años después del crimen de María Rosa Pacheco, una nueva tragedia volvió a impactar a la familia Balmaceda. En junio de 2016, María del Carmen Balmaceda -cuñada de la psicóloga- murió tras intoxicarse con botulismo luego de consumir una conserva casera durante un almuerzo familiar por el Día del Padre, en una vivienda de Trinidad. En el mismo episodio también resultaron afectados otros familiares, entre ellos su hermana Irma Balmaceda, quien quedó internada en estado crítico, y su yerno Juan Troncoso. La intoxicación, que inicialmente generó confusión por síntomas similares a un ACV, fue atribuida a una conserva de tomate y berenjena elaborada de manera casera y consumida en esa reunión.
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De izquierda a derecha: María del Carmen e Irma Balmaceda.
En diciembre de 2016, Irma Balmaceda falleció tras permanecer cinco meses internada y atravesar un prolongado proceso de recuperación que incluyó tratamiento en Mendoza. Ambas hermanas habían tenido un rol activo en el reclamo de justicia por el caso Pacheco: participaron en marchas, cuestionaron la investigación y acompañaron a los hijos de la víctima. Incluso, días antes de la intoxicación, Irma había reiterado públicamente sus críticas al expediente al sostener que “no se supo nada porque realmente no se investigó”, en línea con una postura que mantuvieron durante años frente a un crimen que continúa impune.