La tradicional fábrica cordobesa de alfajores, colaciones y dulces regionales, La Paila, anunció el cese definitivo de sus actividades comerciales tras más de 30 años de trayectoria en el sector. La noticia, confirmada por la familia propietaria a través de un comunicado oficial en redes sociales, marca el fin de un emprendimiento que comenzó de manera artesanal en el quincho de una casa de familia y logró consolidarse como un referente ineludible de la gastronomía local.
La decisión de bajar las persianas responde directamente a la crítica coyuntura macroeconómica que atraviesa Argentina. Los responsables de la firma explicaron que la inestabilidad económica y los constantes cambios en las reglas de juego dificultan enormemente la posibilidad de trabajar con un horizonte claro, tornando inviable la continuidad del proyecto bajo los estándares de calidad que siempre los caracterizaron. Según expresaron, la realidad actual para quienes emprenden y producen en el país ha vuelto imposible sostener la producción en el tiempo.
Embed - Alfajores, dulces & confituras | Después de 30 años de historia, hoy nos toca compartir una decisión muy difícil. La Paila fue mucho más que una marca. Fue familia,... | Instagram
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Fundada en 1992, la empresa llegó a contar con diversas bocas de expendio en centros comerciales de la capital y a emplear a una veintena de trabajadores en su período de mayor crecimiento. Si bien la firma había logrado sortear crisis previas, como la ocurrida en el año 2016, en esta oportunidad factores como la apertura de importaciones y la falta de condiciones previsibles precipitaron el desenlace. No obstante, los dueños han dejado abierta la posibilidad de vender la marca a interesados que deseen dar continuidad al legado de la firma.
El cierre de La Paila se inscribe en un contexto regional preocupante, sumándose a otras empresas cordobesas y del sector industrial que han cesado actividades recientemente, como la fábrica de neumáticos IBF, el histórico comercio Córdoba Goma y la planta de motores WEG. Esta tendencia refleja las dificultades que enfrenta el sector pyme local ante la actual gestión económica nacional.
Con una profunda carga emocional, la familia fundadora se despidió manifestando su orgullo por haberlo dado todo a lo largo de estas tres décadas. En su mensaje final, agradecieron a sus empleados y clientes por el apoyo recibido y expresaron su deseo de que en un futuro existan condiciones más favorables para quienes apuestan por el trabajo y la producción en el país. El cierre definitivo de la atención al público está previsto para el próximo 28 de febrero.