El Frigorífico Pico, una de las firmas más emblemáticas de la industria cárnica argentina y fundada por la familia Lowenstein —creadores de la icónica marca Paty—, atraviesa un panorama devastador que pone en riesgo su continuidad. Radicada en la localidad pampeana de Trenel, la empresa ha paralizado prácticamente su actividad, reflejando una crisis que combina el derrumbe del consumo interno con un frente financiero asfixiante.
La situación de la planta es el síntoma de un mercado que no encuentra piso. El frigorífico pasó de faenar 600 vacunos diarios a apenas 50, lo que representa una caída del 92% en su capacidad operativa. Esta parálisis responde a un consumo interno de carne estancado en mínimos históricos y a un retroceso significativo en las exportaciones, que en 2025 cayeron un 7,3% a nivel general y un preocupante 12,3% en los envíos a China, el principal mercado para el sector.
Desde los gremios y el sector advierten que este escenario es parte de una "espiral de crisis" profundizada por el ajuste económico actual, que ha llevado a que los precios de la carne aumenten al doble de la inflación, alejando el producto de la mesa de los argentinos.
Incertidumbre laboral y temor a despidos masivos
El impacto social más directo se centra en los 450 trabajadores de la planta, quienes fueron suspendidos durante todo el mes de enero. Como paliativo, la empresa les anticipó un pago de $500.000 más la entrega de mercadería en carne, una medida que busca aliviar la situación pero que no disipa el fuerte temor a un cierre definitivo de la planta.
La preocupación se extiende a toda la localidad de Trenel, donde el frigorífico es el principal motor económico. El antecedente inmediato no es alentador: hace un año la firma ya había iniciado un proceso de "achique" que afectó a casi un centenar de empleados, lo que hace suponer que las suspensiones actuales podrían ser el preludio de despidos masivos o el cese total de operaciones.
Una montaña de deudas y cheques rechazados
El trasfondo financiero del Frigorífico Pico es alarmante. Según datos del Banco Central, la firma acumula una deuda que ronda los 30.000 millones de pesos y posee más de mil cheques rebotados, lo que evidencia una falta absoluta de liquidez. Solo al Banco de La Pampa le adeuda unos 9.000 millones de pesos, a lo que se suma la falta de pago a productores de hacienda locales, generando un "efecto dominó" en la economía regional.
Un panorama sectorial desolador
El caso del Frigorífico Pico no es aislado. La crisis del consumo y la caída de exportaciones afecta a otros grandes actores:
Frigorífico Euro (Santa Fe): Con sueldos adeudados desde octubre de 2025, sus trabajadores mantienen la planta tomada, llegando algunos a vivir en las instalaciones tras ser desalojados de sus hogares por no poder pagar el alquiler.
Granja Tres Arroyos: La principal avícola del país también ha enfrentado conflictos por falta de pago de salarios y aguinaldos.
Mientras la marca "Paty" persiste en el imaginario popular como un genérico del medallón de carne, la empresa que le dio origen lucha por su supervivencia en un contexto donde la demanda interna y externa parece haberle dado la espalda.