En el marco del 49º aniversario de la Fundación Mediterránea en Córdoba, el ministro de Economía, Luis Caputo, analizó el impacto global del recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente y mostró un notable optimismo respecto a la capacidad de respuesta de la economía argentina. El funcionario sostuvo que, por primera vez, el país cuenta con un presidente con la vocación política necesaria para mantener el orden macroeconómico, calificando a este equilibrio como el "mejor escudo" frente a los shocks externos.
Geopolítica y el "lado correcto" de la historia
Caputo enfatizó la importancia del alineamiento internacional del gobierno de Javier Milei. Según el ministro, estar "del lado correcto" —en referencia a la alianza con Estados Unidos e Israel frente a Irán— es un factor determinante en este contexto de crisis. Para el titular de Hacienda, esta definición geopolítica no solo es una cuestión de valores, sino una estrategia para reducir la dependencia de Wall Street y fortalecer un mercado de capitales propio.
Impacto en la economía local: Hidrocarburos y Mercados
A pesar de calificar el conflicto como un "shock externo fuerte" con consecuencias inevitables en los mercados, Caputo destacó un matiz positivo para el país: la industria más afectada globalmente es la de los hidrocarburos, un sector que Argentina se encuentra desarrollando intensamente.Sin embargo, los efectos inmediatos ya se han hecho sentir:
- Mercado financiero: Las acciones y bonos argentinos registraron bajas iniciales en sintonía con la reacción adversa global.
- Costos logísticos: Expertos advierten que la inestabilidad en el Golfo Pérsico obliga a desviar rutas comerciales, lo que incrementará los costos de flete y los tiempos de entrega a nivel mundial.
- Inflación global: Un alza persistente en el precio del petróleo podría reavivar la inflación internacional, afectando la demanda agregada.
El modelo interno como defensaPara Caputo, el "corazón del modelo" es el ancla fiscal y el equilibrio financiero, los cuales permitirán un desarrollo duradero sin recurrir a devaluaciones para ganar competitividad. En este sentido, el ministro defendió las reformas estructurales en marcha:
- RIGI: El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones ya cuenta con proyectos por 70.000 millones de dólares encarpeta y 26.000 millones de dólares en inversiones aprobadas, lo que se presenta como una señal de confianza.
- Reforma Laboral: Orientada a reducir los altos costos laborales y combatir la informalidad, que alcanza al 50% de la economía.
- Política Cambiaria: Caputo fue tajante al afirmar que "nada va a cambiar" y que se mantendrá el esquema de bandas, destacando el récord de exportaciones en cantidades y desestimando un supuesto "boom" de importaciones.
El desafío del Riesgo País
Al explicar por qué el riesgo país no desciende con mayor velocidad, el ministro señaló que no se debe a los fundamentos económicos, sino a la "posición técnica" del mercado (oferta y demanda de bonos) y a factores políticos. Según su visión, el mercado todavía "pricea un riesgo kuka", en referencia a la incertidumbre electoral y la posibilidad de un retorno a políticas anteriores. Finalmente, Caputo lanzó duras críticas a sectores empresariales, como el de neumáticos y textil, calificando de "inmoral e ineficiente" el modelo de precios distorsionados que imperaba en el país, donde algunos productos llegaban a costar hasta diez veces su valor internacional. Con este diagnóstico, el ministro reafirmó que el camino para blindar a la Argentina ante crisis externas es consolidar el cambio de régimen económico actual.