El acuerdo con el FMI, para el oficialismo, es mucho más que la refinanciación de la deuda externa. Es un primer round de cara a las elecciones del 2023, en el que se disputan armados y liderazgos.
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SUSCRIBITEEl acuerdo con el FMI, para el oficialismo, es mucho más que la refinanciación de la deuda externa. Es un primer round de cara a las elecciones del 2023, en el que se disputan armados y liderazgos.
En el albertismo, como en el macrismo, también hay halcones y palomas. Y los que hablan más cerca del oído presidencial en las últimas horas son los halcones.
Según dejaron trascender fuentes cercanas a este sector, estos dirigentes ya le advirtieron al Presidente que si, como se rumorea, La Cámpora vota contra el acuerdo con el FMI, debe inmediatamente romper la alianza y demostrarlo en el gabinete nacional.
La primera víctima de la cólera presidencial debería ser Wado de Pedro, el ministro del interior y miembro fundador del espacio que conduce Máximo Kirchner. Wado, un hombre de rápidos reflejos, casi al mismo tiempo que La Cámpora tuiteaba un video defenestrando el acuerdo, se expresaba en redes sociales a favor del proyecto, pero esto no alcanzaría. De Pedro no vota en el Parlamento, y no se lo ve trabajando internamente para cambiar la posición de sus compañeros, dicen.

El sector duro que rodea al mandatario afirma que no es lo mismo la abstención que el voto en contra. Tolerarían la abstención, con argumentos como la diversidad de criterios en una coalición, como soportaron la carta de Máximo Kirchner renunciando a la jefatura de la bancada oficialista en Diputados. Pero el voto en contra sería tomado como una declaración de guerra.
Mario Ishi, el intendente de José C. Paz, le puso pimienta a la discusión al utilizar, para referirse a los camporistas como “traidores”, una palabra que en el peronismo no debería usarse con ligereza.
La definición fue retomada por el ex vocero presidencial Juan Pablo Biondi, “renunciado” cuando su ex novia, la periodista macrista Guadalupe Vázquez, publicó las fotos del Olivosgate en La Nación Más. Biondi fue señalado como la “garganta profunda”, y tuvo que abandonar su cargo, pero no la cercanía con Alberto Fernández, a quien ve y aconseja regularmente.
El ex funcionario escribió en un tuit, que al ver las repercusiones se apresuró a borrar, las palabras completas de Ishi: "Esos compañeros que hoy tienen la responsabilidad de ocupar una banca nacional en representación de nosotros, cuando se hicieron las listas estaban escondidos, no los encontramos y se pusieron en las listas, ahora voten lo que necesita el Poder Ejecutivo, no traicionen al pueblo”.
Esta avanzada del albertismo duro es la que muchos ven como la razón por la que el presidente habló ayer se su “primer mandato”, dejando en claro que ira por la reelección. Y Wado de Pedro es un candidato casi seguro a la Rosada en una PASO, sostenido por La Cámpora.
La misma suerte correrían las titulares de dos enormes cajas del Estado Nacional manejadas hoy por el kirchnerismo, Luana Volnovich, del PAMI, y María Fernanda Raverta, de ANSeS.
