El presidente de la Nación le declaró, el viernes pasado, “la guerra a la inflación”.
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SUSCRIBITEEl presidente de la Nación le declaró, el viernes pasado, “la guerra a la inflación”.
Tras muchas reacciones en redes sociales y medios de comunicación, con miles de memes, comentarios, análisis, posiciones a favor y en contra, el viernes el mandatario no dijo demasiado. Fue el anuncio de que se iban a hacer anuncios.
Y estos anuncios comenzaron el sábado, con el ministro de Agricultura Julián Domínguez que adelantó el aumento de las retenciones a la harina de soja y al aceite de soja del 31% al 33%, el tope que permite la ley de emergencia vigente.
Los primeros que protestaron fueron los grandes consorcios patronales, reunidos en la Mesa de Enlace, aunque la medida no afecte a los productores, sino a las exportadoras (sólo 8 empresas, 5 de las cuales son transnacionales) que de todas maneras le cobraban el 33% a los chacareros.
Aprovechando el momento de efervescencia, el dirigente Alfredo De Ángeli, un productor entrerriano que del conflicto del 2008 saltó a la política alcanzando, ahora, el cargo de senador nacional, lanzó una tremenda advertencia: "Le advertimos al presidente que no se meta con el campo. El país necesita exportar, generar mano de obra genuina. Si el gobierno quiere guerra, guerra va a tener”.

Desde el oficialismo esperaban que Julián Domínguez, un hombre cercano a los empresarios agropecuarios, calme un poco las tensiones y la Mesa de Enlace se allane a una colaboración con el fisco nacional, en tiempos de sequía monetaria.
Pero el entrerriano del PRO consideró este aumento (que representan en total poco más de 400 millones de dólares, y que irán destinados a subsidiar la harina de trigo, para bajar el precio del pan, los fideos, y otros productos derivados) una declaración de guerra.
Desde sectores del kirchnerismo veían con preocupación el tractorazo prometido hacia Capital, como primera medida “bélica”. “A Alberto un juez de Paz le frenó la privatización de Vicentín, y hace dos años que no le pude poner una etiqueta negra a un paquete de galletitas. No sé qué podrá pasar con esta movilización”, especulaban, en el marco de la interna feroz que se vive puertas adentro del gobierno, y que se desnudó con el debate por el acuerdo con el FMI.
