Los sueños políticos de Juan Schiaretti van más allá de los límites provinciales de Córdoba.
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El gobernador tiene un plan nacional, pero necesita hacer pie en territorios en los que los niveles de conocimiento sobre su persona son muy bajos, o inexistentes.

Otros cordobeses con anhelos presidenciales, como Eduardo Angeloz o José Manuel de la Sota, son la prueba de que, sin los votos de la populosa región argentina, las puertas de Balcarce 50 permanecerán cerradas.
El fin de semana pasado hubo un encuentro tendiente a lograr este acercamiento, y este apoyo.
El lugar elegido fue una iglesia evangélica del barrio Smata, de la ciudad de Córdoba.

Quien llegó hasta el lugar, en el que se congregaron más de 10.000 personas, fue el diputado provincial Leonardo Limia, quien, en nombre de la sanjuanina Alejandra Vigo y su esposo, el gobernador Schiaretti, fue a llevarles “las palabras de corazón de un sector del Estado que necesita articular acciones para tener una sociedad mejor. Tanto con el gobernador (Juan) Schiaretti como con la senadora (Alejandra) Vigo logramos trabajar para mejorar la vida de cada uno de ustedes, porque la política es una buena palabra para transformar la vida de todos. Créanme".
En el video que viralizó un hombre del círculo íntimo de Alejandra Vigo, Limia pidió que el proyecto de Schiaretti fuera llevado “al resto del país; por eso estamos trabajando en un proyecto nacional para mejorar la vida de cada uno de ustedes".
Como respuesta, la pastora Alejandra Páez, no perdió la oportunidad para mostrar también las aspiraciones de la Iglesia y plantear una estrategia win-win: “La Iglesia puede tener nuestros futuros concejales, intendentes, legisladores y, por qué no, nuestros futuros gobernadores", señaló.
Páez, que es Presidenta del Frente Cristiano Político y Social, y de extrema confianza de Alejandra Vigo, se encarga de uno de los templos más importantes del país, La Hermosa, y tiene línea directa con el mediático Pastor Giménez, un hombre con fuerte penetración en el conurbano bonaerense.
