El blanqueo de capitales que impulsó el gobierno de Mauricio Macri, votado por el congreso con apoyo de la entonces oposición, y modificado por un DNU de su firma por lo que se beneficiaron sus familiares directos, tiene su prueba más contundente en estos días.
El hermano de Mauricio Macri, Gianfranco, “truchó” documentación necesaria para adecuarse a la Ley de Blanqueo, y declaró como propio un trust, con sede en la guarida fiscal del Principado de Liechtenstein. Lo hizo porque en realidad tal trust, equivalente a un fideicomiso, pertenecía a su madre y la de Mauricio Macri, Alicia Blanco Villegas.
Por ser la madre del ex presidente, Banco Villegas no podía acceder al blanqueo, causa por la que los investigadores sostienen que se produjo el fraude por nada menos que 25 millones de dólares.
El fideicomiso llamado Quiñel Trust, activo en cuestión fundado el 29 de noviembre de 2000, es el dueño de todas las acciones de Reata Pacific Ltd, BVI, ente que poseía dos cuentas bancarias.
La fiduciante, Alicia blanco Villegas, tenía un contrato por la administración estos fondos con una entidad de otro país con laxas normas financieras, el Credit Suissa trust AG. Según el contrato, la madre de Mauricio Macri es la única beneficiaria de las rentas del trust.
Pero para repatriar ese dinero, ya que la madre de Macri no podía hacerlo, Gianfranco lo asumió como propio y así lo declaró, a través del sofisma técnico de la “persona interpuesta”, en este caso, uno de los “segundos beneficiarios”.
Fue la propia Branco Villegas la que reconoció el entuerto en 2017, al admitir que cuando su hijo Gianfranco mudó su domicilio fiscal a Uruguay para escapar de la AFIP cuando su hermano dejó la presidencia, ella poseía la administración y control de los activos del Trust, que fueron incorporados a su declaración de Ganancias y de Bienes Personales. Pero en realidad fueron incorporados recién tres años después, cuando en 2020 Gianfranco los pudo repatriar como propios en virtud de la ley 27.260.
Por qué lo hicieron
Hay una razón para todas estas maniobras oscuras para esconder el dinero: el artículo 83 de la ley de Reparación Histórica para Jubilados (que sería la beneficiaria del blanqueo).
De la ley del blanqueo quedaban expresamente excluidos los “cónyuges, los padres y los hijos menores emancipados” de los funcionarios. Por lo tanto Blanco Villegas no podía acceder a la repatriación de los 25 millones de dólares.
Tampoco lo podía hacer Gianfranco, ya que no cumplía un requisito clave, que era poseer el dinero o los bienes con anterioridad al 31 de diciembre de 2015.
Al abandonar Gianfranco la residencia fiscal argentina, los activos volvieron a pertenecer a la madre los Macri. Es que los hijos son herederos del 70% de este dinero, y los nietos del 30%.
Si el dinero quedaba en manos de Gianfranco, a la luz de las relaciones turbulentas que sacuden a los hermanos, no había garantías de reparto para ninguno de los otros.