Hasta el OlivosGate, Juan Pablo Biondi ostentaba un doble status paradójico.
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SUSCRIBITEHasta el OlivosGate, Juan Pablo Biondi ostentaba un doble status paradójico.
Era el menos conocido de sus colaboradores, siendo el colaborador que jamás se separaba del presidente, como su vocero.

¿Qué fue lo que sucedió? La periodista Guadalupe Vázquez, de La Nación +, (canal que según la denuncia de “la heredera despojada” Esmeralda Mitre, pertenece a Mauricio Macri), publicó las célebres fotos del cumpleaños de Fabiola Yáñez en la quinta presidencial, en plena cuarentena.
Más tarde se supo que Vázquez estaba, o está, en una relación eterna de idas y vueltas con Biondi. Se asumió, desde la dirigencia, la militancia y los medios, que la periodista accedió a la imagen por su relación con el vocero presidencial.
Voces de reproche sonaron desde entonces, que se fueron acallando con el paso del tiempo y la salida del hecho del centro exacto del debate mediático, aunque nunca abandonó el podio de los temas sobre los que la oposición pivoteó en toda la campaña.
Pero ahora Cristina directamente señaló a Biondi como a una especie de “quinta columna”, un Caballo de Troya que realiza operaciones mediáticas en su perjuicio, respondiendo a poderes inconfesables. “Misterio”, escribió la vicepresidenta.
Y las redes dieron cuenta de eso, y de él:
