Por Daniel Tejada
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Canal 13 San Juan
Como ningún otro socio del PJ, el bloquismo está encaminado a garantizar la continuidad de su representación en el Congreso por otros cuatro años, sumando 16 consecutivos desde que comenzó su gestión la actual diputada nacional Graciela Caselles. Precisamente la reiteración de la dirigente hace ruido en al menos un par de dirigentes, hoy sumergidos en la encrucijada de acompañar disimulando con esfuerzo los rencores.
La presencia de Graciela nuevamente en el segundo lugar de la lista, completando el cupo femenino detrás de José Luis Gioja, fue una decisión de Sergio Uñac. El gobernador reconoció en la actual presidenta del bloquismo su fidelidad puesta a prueba fundamentalmente en el inicio de la gestión, durante 2016 y casi todo 2017, cuando ella era la única legisladora de la Cámara Baja que obedecía a los acuerdos de la provincia con el gobierno de Mauricio Macri.
Caselles acompañó aún cuando las votaciones le resultaran ingratas. El ejemplo más elocuente quizás haya sido la aprobación del acuerdo con los fondos buitres. Sin embargo, ir por el cuarto mandato consecutivo la pone en situación de disputar un récord sanjuanino, con el consecuente desgaste y costo político a pagar. El pasado jueves, tras la visita de Alberto Fernández a la provincia, habló personalmente con su alter-ego partidario, Luis Rueda, para pedirle apoyo en esta campaña que queda por delante.
Veterana en las batallas electorales, sabe Caselles que el entusiasmo militante suele disolverse luego de haber resuelto los cargos provinciales y municipales. Cuesta doblemente movilizar a la tropa cuando las bancas de concejales, las intendencias, las diputaciones provinciales y la gobernación ya no están en juego. Los comicios presidenciales que incluyen los tres escaños titulares en el Congreso quedarán aislados como producto del desdoblamiento que definió Uñac a fines del año pasado.
Resulta clave entonces el compromiso partidario para activar a las bases. Caselles tiene sustentación propia, pero también la tiene Rueda. El secretario privado del gobernador es al mismo tiempo presidente de la Convención Bloquista, el órgano donde Graciela tuvo que soportar que dirigentes como el director de Protección Civil, Alfredo Nardi, le pidiera públicamente que considere dar un paso al costado de la conducción del Comité Central para permitir la renovación.
Los casellistas empezaron a entonar la garganta para salir a cruzar a Nardi, pero Rueda intervino. Tragó saliva y atajó la situación llamando a todos a la compostura. No hubo otro encuentro orgánico desde aquel acalorado 6 de junio, dato más que suficiente para comprender la magnitud de las tensiones.
Desde aquella reunión de Convención, Caselles y Nardi no volvieron a dirigirse la palabra. Podría resultar un dato menor y anecdótico, si no hubiese por delante una campaña presidencial que los tendrá a todos convocados a salir a caminar las calles para sumar votos para el Frente de Todos, que lidera la fórmula Fernández-Fernández. Esto, sin contar además que el autor de la fórmula de diputaciones nacionales es Uñac. ¿Desconocer a Graciela podría interpretarse como una actitud desafiante hacia el pocitano también?
En el casellismo, el pataleo de Nardi no les quita el sueño, porque entienden que ninguno de los cuatro comités de Capital –Centro, Desamparados, Concepción y Trinidad- lo están avalando. De hecho, su candidatura a concejal en la lista de Emilio Baistrocchi surgió del lápiz del propio ministro de Gobierno, no fue por propuesta de las bases bloquistas.
Rueda dio su palabra y está dispuesto a cumplirla: apoyará la rerereelección de Caselles pero es consciente de que tendrá un trabajo interno previo por delante. Su tropa, integrada por Nardi y el diputado chimbero Andrés Chanampa, entre otros, es la más reactiva a trabajar políticamente de cara a las primarias del 11 de agosto. Cuestionan que ella no haya convocado al Comité Central antes del cierre de listas, el sábado 22 de junio, para explicar a las autoridades que el gobernador le había propuesto seguir en el Congreso. Se quedaron esperando la invitación hasta última hora, pero no ocurrió.
Por otro lado, después del antecedente de la Convención, llamar al Comité para habilitar el debate de la banca nacional habría significado otra discusión de difícil acuerdo. Hubiera servido para cumplir con la formalidad pero, claramente, habría terminado con más divisiones y reproches cruzados.
A esta situación se sumó el viernes pasado un nuevo episodio iglesiano, con esquirlas para Graciela. El intendente saliente, Marcelo Marinero, anunció el recorte de haberes para contratados, de $6.000 a $3.000 por imposibilidad presupuestaria, despertando la ira de los afectados. La municipalidad se convirtió en escenario de manifestaciones y pases de facturas, todo con un halo de revancha por la derrota que sufrió el jefe comunal en manos de Jorge Espejo. Caselles acompañó solamente a los Marinero en la campaña y quienes la resisten dentro del partido anotaron ese error.
Espejo también salió con energía a pedirle a Graciela que dé un paso al costado, al unísono con su compañero de banca Chanampa. Más moderado apareció Carlos Maza, miembro del bloque de la estrella e intendente electo en Angaco por fuera del Frente Todos, por la imposibilidad de haber competido en internas. Su relación con Caselles es más cercana porque tienen una historia compartida.
Mientras tanto, trascendió que Chanampa está organizando un locro en el predio del Sindicato de Luz y Fuerza de Ruta 40 y Benavidez, conocido como Parque Norte, para el 6 de julio, con intenciones de hacer una demostración de fuerzas ¿sin Graciela? Por ahora queda así, con signos de interrogación, porque cuesta bastante imaginarse una invitación al gobernador obviando a los candidatos a diputados nacionales faltando prácticamente un mes para las elecciones primarias.
Más allá de los pataleos, hay otra situación interna que define la encrucijada bloquista. El ruedismo teme que, fortalecida con la banca nacional nuevamente, Graciela reconsidere dejarle la presidencia del Comité Central al joven secretario del gobernador en 2020 y vaya por otros dos años en la conducción partidaria. No es lo que ha manifestado públicamente, pero la desconfianza ha llegado al límite.
Por otro lado, sería equivocado pensar que Caselles llega a la campaña floja de respaldo en su partido. Hay dirigentes enojados, es verdad. Pero hay también un sector importante que la está acompañando. Por ejemplo, el intendente de Zonda, Miguel Atampiz, quien se ha referido a ella en público como su “hermana”.
Pero también están sosteniéndola los comités departamentales de Rawson, Caucete, 25 de Mayo y Jáchal, entre otros. Según el casellismo, el único distrito que puso distancia fue Chimbas, donde manda Chanampa. Sin embargo, el entorno de la dirigente considera que en ese territorio hay una importante cantidad de militantes alineados con Roque Garramuño que la apoyará en contra del humor del diputado.
((((EPIGRAFE))))
Primera fila. Graciela Caselles en el palco de Sergio Uñac y Alberto Fernández el pasado 20 de junio, Día de la Bandera, en Chimbas.
