ELECCIONES 2019

Ni Lavagna, ni Urtubey, ni Pichetto: después de CFK el objetivo es Massa

Aunque la convocatoria del PJ nacional esté abierta a todos, el mayor esfuerzo está puesto en traer al tigrense. Las razones.
domingo, 19 de mayo de 2019 · 10:34

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan


En el diseño estratégico del PJ nacional que conduce José Luis Gioja hay metas alcanzadas y otras todavía pendientes para la conformación del llamado “Frente Patriótico”, que sumó oficialmente a Cristina Fernández de Kirchner el martes 14 de mayo, cuando la expresidenta entró nuevamente a la sede histórica de calle Matheu y ofreció la foto política de la semana. Aunque el discurso insista en una convocatoria amplia y no excluyente, hay distintas prioridades. En este caso, el objetivo siguiente es cerrar con Sergio Massa antes que con cualquier otro referente del peronismo disgustado con la ahora precandidata a vicepresidenta, en fórmula con Alberto Fernández.

Con reserva, por la sensibilidad de la información, una fuente confiable reveló a este medio que por ese sendero avanza la gestión política del sanjuanino. Ya tendió líneas hacia el tigrense con emisarios de peso. Incluso algún empresario de medios mendocino, pero de rango nacional, que tiene diálogo con el ex titular de Anses. La respuesta del hombre de negocios fue que Massa terminará dentro del acuerdo justicialista, porque no tiene lugar en otra parte, tal como se está configurando el escenario. Sin embargo, fue una apreciación puramente especulativa.

Por el momento Massa sigue haciendo su juego. Pero hay gestos desde hace un año, que fueron tenidos en cuenta. Ese tiempo estimativamente ha pasado sin que hubiese agresiones cruzadas desde el massismo al peronismo filo-kirchnerista y viceversa. Incluso el tigrense dio un paso más cuando le pidió públicamente al presidente Mauricio Macri que convoque a Cristina para el acuerdo de los 10 puntos. Bajar el tono de la confrontación, igualmente, no significa haber avanzado en un entendimiento electoral ni siquiera en borrador. Es de esperar que la inesperada aparición de Alberto Fernández como candidato presidencial pueda allanar el camino, teniendo en cuenta que él fue uno de los armadores del Frente Renovador.

El interés del PJ en Massa radica en dos aspectos, según la fuente. El primero de ellos es el número de votos que conserva en provincia de Buenos Aires. El segundo, que si compitiera como tercera fuerza, separado del “Frente Patriótico”, estaría dividiendo un electorado afín, compatible. Interpretan en el entorno giojista que esa fractura sería funcional a Cambiemos y, por lo tanto, muy deseada en el búnker de los estrategas del macrismo. La apuesta es, entonces, extremar los esfuerzos para lograr ese acercamiento en el puñado de días que quedan antes de la inscripción de alianzas.

Aunque parezca obvia la primera razón, sobre el caudal de Massa en Buenos Aires, hay una explicación  sustancial que termina de justificar el punto. Con números de intención de voto muy peleados de ambos lados de la grieta, la clave parece estar en quien logre dar el batacazo en las primarias del 11 de agosto. Si el PJ pudiera dar una contundente demostración de respaldo popular, podría entusiasmarse con una victoria en primera vuelta en las elecciones generales del 27 de octubre. Al menos, esa es la cuenta que alienta las acciones por estas horas.

Todo este plan partía de la suposición de que Cristina sería precandidata presidencial. Nadie contaba con la sorpresiva decisión, anunciada el Día de la Escarapela, de que irá segunda en una fórmula encabezada por Alberto. La senadora fue capaz de guardar el misterio celosamente, tanto como pudo manejarlo con su libro, “Sinceramente”, un verdadero baldazo de agua fría hasta para los periodistas porteños mejor informados. Mucho menos pudieron anticipar la enorme concentración de personas en la Feria del Libro, debajo de la lluvia, siguiendo atentamente sus palabras. O el fenómeno editorial que ya superó los 300.000 ejemplares.

Aunque la postulación de ella seguía teniendo puntos suspensivos hasta el pasado sábado, ya había una definición que absolutamente tomada y acordada: no se le cerrará la puerta a nadie que quiera presentar una interna. “Aprendimos del 2017”, reflexionó un alto dirigente días atrás. En esa oportunidad, Cristina fue candidata a senadora por Unidad Ciudadana y Florencio Randazzo por el PJ bonaerense. Y terminó ganando la lista de Esteban Bullrich. No permitirán que les pase lo mismo en esta oportunidad. Ella está de acuerdo.

En la previa de la confirmación de la fórmula Fernández-Fernández, altas fuentes partidarias reconocían que existía la chance de que la expresidenta declinara la candidatura, por razones de índole estrictamente personal, afectada por la salud de su hija Florencia. En ese escenario, dentro del PJ veían una interna posible entre Massa y Felipe Solá. Pero esto era tan solo un ejercicio mental. De hecho, olvidaron en ese ensayo las aspiraciones de Daniel Scioli, quien también ha manifestado su intención de estar. Ni qué decir acerca de que nadie tenía en el GPS la irrupción de Alberto.

En tal caso, antes de esa definición de todas las candidaturas, primero estará la conformación de un espacio lo suficientemente potente. La condición necesaria para ello es, en los cálculos de la conducción justicialista, la incorporación de Massa. Por eso Gioja mandó un mensaje inequívoco: si el líder del Frente Renovador quiere una recepción como la que tuvo Cristina, en la sede de calle Matheu, que cuente con ello. Los rencores del pasado serán apagados en pos de la urgencia de la coyuntura.

Los otros actores del llamado “peronismo racional”, reactivos a la expresidenta, no aparecen en la lista de prioridades del justicialismo orgánico, más allá de las declaraciones políticamente correctas sobre la convocatoria amplia para que estén todos. Uno por uno, la consideración es la siguiente:

-Roberto Lavagna aparece muy cerca de los radicales molestos con Cambiemos y Margarita Stolbizer. En el PJ advierten que terminará cerrando filas en ese espacio y no les preocupa demasiado, porque interpretan que le resta más a Macri que al justicialismo.

-Miguel Pichetto no tiene poder territorial y está a punto de quedarse sin la banca en el senado, desde donde construyó su carrera política como presidente del bloque Frente para la Victoria hasta diciembre de 2015, cuando se fracturó el espacio y se quedó con el denominado interbloque Argentina Federal.

-Juan Manuel Urtubey viene de perder las elecciones legislativas de 2017 en su provincia, quedando tercero. Y en el PJ nacional anticipan que sufrirá también la derrota en 2019. Por lo tanto, en términos cuantitativos tampoco representa una amenaza.

Gioja tiene por delante un fino trabajo de cohesión con los partidos de distinto origen –incluidos los de izquierda-  para acordar un documento de coincidencias básicas que sirva de base para la conformación del “Frente Patriótico”. La consigna es evitar entrar en aquellos aspectos que puedan resultar conflictivos. Vale como ejemplo el diálogo abierto con Fernando “Pino” Solanas, con quien el sanjuanino ha tenido notables confrontaciones en el pasado.

A los gobernadores los cuentan dentro de este pacto de unidad. El sanjuanino Sergio Uñac ha sido el promotor del Frente Todos que fue lo suficientemente abarcativo tempranamente, para ser exhibido como modelo a nivel nacional. Tuvo la misma dimensión el acuerdo electoral logrado por el entrerriano Gustavo Bordet. 

En la recepción de Cristina en el PJ estuvieron la fueguina Rosana Bertone, la catamarqueña Lucía Corpacci, y el formoseño Gildo Insfrán. Sobre ellos no quedan dudas tampoco. Al igual que el puntano Alberto Rodríguez Saá y el chaqueño Domingo Peppo, más allá de sus tensiones internas con Jorge Capitanich. En Misiones están contando con el vice de Hugo Passalacqua, Carlos Rovira. En Chubut, el encolumnamiento de Mariano Arcioni está atado al futuro de Massa.

Párrafo aparte merece el cordobés Juan Schiaretti. En el entorno de Gioja no creen que vaya a intervenir en lo nacional, basándose únicamente en sus declaraciones públicas, tras el batacazo del domingo pasado en las elecciones provinciales. Con tremenda demostración de acompañamiento, cualquier movimiento del heredero de José Manuel De la Sota será observado con detenimiento.


 

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