análisis

Las delicadas primeras decisiones en la nueva relación entre San Juan y la Nación

Con el bloque de poder distribuido entre Alberto, Cristina y los gobernadores, Uñac tendrá unos primeros días de la nueva gestión a puro equilibrio. Por Sebastián Saharrea
domingo, 24 de noviembre de 2019 · 10:12

 

Sin haber asumido aún Alberto, en el caso de Sergio sin haber vuelto a jurar, el horizonte ya promete un manojo de decisiones de peso a ir administrando entre esta larga previa y los primeros meses de una gestión renovada.

Todo bien en el equipo, escoba nueva barre bien. Pero surgen posicionamientos que seguramente habrá que lubricar, explicar y no apresurarse. Un ejemplo claro que viene a cuento: ya anunció Alberto que habrá un proyecto del propio presidente para legalizar el aborto, se conoce de sobra la opinión de Sergio Uñac, que es la contraria. Otro ejemplo hacia el otro lado del abanico de poder, donde aparece Cristina: la vice electa conducirá el Senado, hay provincias que impulsaron esta semana dos bloques peronistas en la Cámara Alta. Opción ya abortada, pero si fuese así, ¿qué harían los sanjuaninos?

Se trata de dilemas, todos estos, que les devienen de la felicidad de haber recuperado el gobierno para una gestión peronista. Pero se conoce sin necesidad de demasiadas explicaciones que hay diferentes tipos de peronismos, todos ellos amalgamados por aquella asombrosa decisión de CFK de mayo pasado.

Una vez conquistado el objetivo de volver mediante el sacramento de “unidad hasta que duela”, ahora surge la dificultad de mantener la estrella durante el tiempo que dure la gestión. Con tantas cosas en el medio, y un espacio ahora opositor bastante numeroso y de alta capacidad de impacto en la opinión pública jugado claramente a remarcar diariamente los contrastes y las diferencias. Dificultad natural en toda expresión de coalición como ésta. Con coloraturas internas diferentes, como es lógico y hasta valorable.

El modo como se están parcelando los espacios del nuevo poder antes de asumir lo demuestra. Los ministros en su mayoría para Alberto, el Senado para Cristina, Diputados y cargos gravitantes en las segundas líneas para Massa. Y los gobernadores empujando por los suyos en toda la estructura. Todas, subespecies del mismo bloque que se deben el desafío de entenderse un tiempo largo.

Sergio Uñac pertenece claramente a este último equipo, que el flamante presidente identificó casi a la altura de un cogobierno (lógicamente, de manera metafórica). Será Alberto el dueño de la lapicera, responsable de honrar los compromisos tierra adentro. Que él mismo asumió, importa poco si debe obtener la venia de la vice o no para hacerlos (o si se tomará eso como excusa de platino).

Lo primero que se desató es la ansiedad por ser contemplados en el organigrama de Alberto, tanto entre los propios gobernadores como en las lógicas internas provinciales. Surgió así como fija –ya medianamente conversado- que el sanjuanino Alberto Hensel podrá conducir el área de minería de la Nación. Una petición que fue admitida en público por el propio Sergio Uñac, no llegará hasta allí sin alguna venia.

A lo que pocos parecen prestarle atención es a que el área de Minería nacional amanece con convertirse, esté quien esté, un territorio algo alborotado: tampoco es un secreto que Alberto busca anunciar el primer día de su gestión un fuerte paquete contra la pobreza, y que la manera que piensa financiarlo es con un aumento de impuestos, retenciones al campo y la minería.

Pero también tendrá que hacer horas extra Uñac para calibrar cada uno de los pasos del presidente. Ya salió Alberto con un par de acciones y expresiones que por estos lados prefieren diluir, o directamente que no hubieran existido.

Empezando por el rol que jugó el presidente electo argentino en el golpe de estado de Bolivia, en una acción frontal y de altísimo perfil ante la embestida de los usurpadores que derrocaron a Evo Morales. En sus expresiones al respecto, el mandatario sanjuanino prefirió, circulando por la misma línea de la definición de golpe de Estado, bajar unos puntitos tanto al tono como al vocabulario.

Igual con la relación con Brasil, destrozada luego de la irresponsable verborragia de Bolsonaro durante la campaña, que lo encerraron de tal modo de hacerle imposible una visita a la Argentina para la asunción de su colega, como en la respuesta de Alberto de visitar a Lula aún en prisión. Brasil es el principal destino de las exportaciones sanjuaninas no mineras y ya circulan posibles decisiones en Brasil de cerrarle el grifo a las compras en Argentina y en San Juan. Luz amarilla.

Luego vino el anuncio de Alberto sobre el aborto. Que seguramente encontrará a Uñac del otro lado. Y no solamente a él sino también a todos los legisladores sanjuaninos que ya votaron en contra este año, y los que asumirán con el recambio anunciando su visión negativa. Entre ellos José Luis Gioja, dirigente también muy afín a Fernández que se seguirá expresando igual con el tema aborto.

La expectativa para morigerar esas diferencias de opinión sobre el punto, ya conocidas de antemano, es que las agrupaciones políticas repitan el año próximo lo que ocurrió este año con el debate: permitir las diversidades sin órdenes ni enojos. Claro que esta vez hay una diferencia: Alberto anunció que ahora habrá un proyecto enviado por el propio presidente, por lo tanto ahora será a él al que tendrán que decirle que no. Valga como alivio: ya sabe el presidente que hay dirigentes de su espacio que se expresaron con anterioridad en contrario y seguramente volverán a hacerlo ahora del mismo modo, aunque el proyecto sea presidencial.

En la misma entrevista con Página 12, Alberto Fernández dijo que le gustaría que Máximo Kirchner llegue a presidente, sin explicar cuándo. No hace falta mediciones o expresiones públicas en San Juan para conocer que Máximo no es hoy el candidato preferido de ningún dirigente importante del PJ en San Juan.

Igual falta tiempo, pero lo que sí será Máximo a partir del 10 de diciembre es jefe de bloque en Diputados, conocida la posible designación del Chivo Rossi –postulante hasta ahora a seguir al mando de la bancada- como ministro de Defensa. La pregunta es: jefe de qué bloque será jefe Máximo? De todas las fuerzas del Frente Todos o sólo de los más propios? Sería un nuevo escenario para Walberto Allende y Graciela Caselles (los diputados más identificados con Sergio Uñac), ante la incertidumbre sobre si se mantendrán los provinciales aparte como hasta ahora, o quedarán todos juntos como quieren Alberto y CFK. Los otros diputados peronistas por San Juan tienen otro juego, como los casos de José Luis Gioja y Daniela Castro.

Pero en el Senado, la responsabilidad recaerá exclusivamente en el mandatario sanjuanino porque los dos integrantes peronistas de la Cámara Alta son de su exclusiva confianza: su hermano Rubén y Cristina López de Abarca. Se descuenta que allí la voz cantante será la de Cristina Fernández, y a partir de allí se abre el juego de las incertidumbres.

Esta semana se pronunció el senador Carlos Caserio, el más importante de los cordobeses que adhirió a Alberto luego del corrimiento de Schiaretti, señalando que habrá dos bloques peronistas en el Senado: uno del kirchnerismo y otro de las provincias. Y explicó que “no estamos desunidos” y hay “pleno respeto”, pero “nunca fuimos conducidos por el kirchnerismo”. ¿Hablaba sólo de los cordobeses, rara avis en el tablero político nacional?, ¿o hablaba por todas las provincias peronistas?

Por lo que toca a San Juan, también es provincia peronista, que no fueron ni son conducidas por el kirchnerismo. Pero no parece que el eje Cristina-Alberto esté dispuesto a permitir dispersiones numerosas, más allá de las necesarias como las del cordobesismo.

Caserio era hasta hoy el presidente del bloque que integran los sanjuaninos, el Bloque Justicialista. Pero luego de sus declaraciones, Caserio fue convocado por el propio Alberto para comunicarle que su intención –y la de CFK- es tener un bloque único, que estará conducido por el formoseño José Mayans (con acuerdo de los gobernadores) y que para el cordobés aguarda un cargo relevante en el Ejecutivo si no comparte el espíritu.

La moneda está en el aire, decisiones delicadas que deberá surfear Uñac en los días nada apacibles que se vienen.

 

 

 

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