Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
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Ya no es secreto para nadie dentro de la Universidad Nacional de San Juan que el actual rector, Oscar Nasisi, está midiendo los tiempos y el escenario para saltar a la política partidaria en 2019. El rumor corrió rápidamente y aceleró los tiempos de una sucesión que no ocurrirá hasta un año después. Recién en 2020 habrá nuevamente comicios en la casa de altos estudios.
A dos años de esa cita electoral académica, comenzaron los movimientos preliminares, al calor de lo que podría ser una salida anticipada del rector. En principio, las fuentes coinciden en señalar a dos grupos bien definidos. Por un lado, el oficialismo que hoy parece dividido entre la vicerrectora Mónica Coca y el decano de Ciencias Exactas, Rodolfo Bloch. Por otro lado la oposición, cuya referente más reconocida es la reelecta decana de Filosofía, Rosa Garbarino.
Entiéndase esta descripción como un borrador muy preliminar, al que se seguirán sumando actores protagónicos y de reparto. Pero en principio, podría identificarse esos dos sectores históricos de la casa de altos estudios que han confrontado en cada elección.
El destino de Nasisi tiene una certeza y varias incógnitas. Lo seguro es que en 2020 dejará el rectorado sin chances de un tercer mandato consecutivo. En este punto es donde aparece su eventual proyección en el ámbito político provincial. Tiene ganas. No lo oculta. Pero asomar con tanta anticipación podría resultar inoportuno. Más aún cuando todavía pesa con final abierto el juicio por el fallecimiento del estudiante de agrimensura, Fernando Reinoso.
El deceso ocurrió por una descarga eléctrica, producto de instalaciones defectuosas en un aula de la Facultad de Ingeniería cuando Nasisi era decano. La Cámara Federal de Mendoza entendió que el actual rector debe ser juzgado para definir si tuvo responsabilidad. Sin embargo, más allá de este triste episodio y su definición todavía incierta, Nasisi dio un batacazo en 2016 cuando ganó la reelección en primera vuelta, barriendo a sus oponentes.
Hay cierta tradición de rectores involucrados en política partidaria luego de finalizar sus gestiones en la UNSJ. Sin ir demasiado atrás en el tiempo, aparecen dos ejemplos claros: Tulio Del Bono en el justicialismo y Benjamín Kuchen en el socialismo. El lugar de Nasisi estaría dentro del peronismo, aunque aún sin una definición clara sobre el lugar que pretendería.
Los votos que le permitieron la victoria universitaria al actual rector son muy similares a los que mantuvieron en el poder a su antecesor, Kuchen. Sin embargo, no lo acompañaron cuando debutó en 2012, pero sí cuatro años después, merced a un acuerdo político interno.
En los comicios de 2012, la herencia de Kuchen se dividió entre Bloch y la entonces vicerrectora Nelly Filippa. Aún hoy en el entorno del decano de Exactas le atribuyen a la fractura aquella primera victoria de Nasisi. Luego vinieron los acuerdos y quienes eran adversarios políticos terminaron acordando la unidad.
Así surgió el pacto entre el rector y Bloch para que este último fuera el sucesor en 2020. No contaban con que, como Filippa en 2012, esta vez también la vicerrectora se podía entusiasmar.
Las intenciones de Coca son públicas. La licenciada en Comunicación no tiene reparos al admitir sus aspiraciones, aún a sabiendas de las dificultades que deberá afrontar. O fortalezas, según cómo se mire. La primera de ellas sería la cuestión de género. La UNSJ, fundada en 1973, nunca tuvo una mujer a la cabeza. La vicerrectora empezó a sumar la simpatía del intenso movimiento feminista universitario, tanto en el Consejo Superior como en la Federación Universitaria, conducida por la joven Florencia Ficcardi.
A esto, Coca le suma otro desafío: quebrar la hegemonía de ingenieros al frente del rectorado. Ahí es precisamente donde se fortalece su rival interno, Bloch. El decano ya intentó ir por el rectorado en 2012 cuando logró pasar al balotaje frente a Nasisi, con la expectativa de sumar todo el caudal que en primera vuelta se había llevado Filippa. Pero no ocurrió.
En 2016, Bloch accedió a no competir para rector, “bajó” al decanato de Exactas y así le facilitó las cosas a Nasisi para resultar reelecto. No fue un movimiento aleatorio sino que respondió a un acuerdo que apuntaba a la sucesión en 2020 en la mole de Mitre y Jujuy.
Bloch es un dirigente de alta exposición pública y definiciones políticas contundentes. Como Nasisi y Coca, es un ferviente militante contra el ajuste universitario. Detrás de él hay todo un sector de docentes que aguarda pacientemente su turno de llegar al poder. Hizo gala de diálogo con la asamblea de alumnos autoconvocados que resolvió la toma del Complejo Universitario Islas Malvinas (CUIM). Les expresó que no estaba de acuerdo con la modalidad, sin que esto afectara la relación.
En el entorno de Bloch lucieron orgullosos ese ejemplo en contraste con la tensión que se vivió en Filosofía la noche del jueves 30 de agosto, cuando se enfrentaron dos grupos al borde de la violencia física, unos por la remoción de una imagen de la Virgen y otros por la preservación del ícono católico en esa gruta del hall de acceso.
Cuando Garbarino se hizo presente, optó por resguardar la figura religiosa en su propio despacho, donde un grupo de fieles ortodoxos cantó una plegaria en latín, a modo de desagravio. El video se viralizó apenas unas horas después por redes sociales. Y el asunto quedó en manos del Consejo Superior, donde se dispuso convocar a un foro de discusión sobre los alcances del carácter laico de la educación. El conflicto desbordó claramente las fronteras de Filosofía.
Garbarino también viene precedida de victorias. Este es su segundo mandato como decana y en el ámbito académico es identificada como la referente más prominente de lo que podría definirse como la oposición al modelo de gestión que representa Nasisi.
