El Gobierno Provincial se puso firme con los presos que cumplen condena en el Penal de Chimbas. De los 191 pedidos de conmutas de penas elevados en los últimos dos años y cuatro meses, ninguno prosperó. El Gobernador, el único que tiene la potestad de otorgar ese tipo de perdón, rechazó en todos los casos cualquier rebaja de condena, aunque sea mínima.
La decisión política viene desde antes. Fuentes oficiales revelaron que la última rebaja de pena que se otorgó a un preso fue en el 2006. Desde entonces la postura del Ejecutivo provincial fue inflexible. El propio ministro de Gobierno Emilio Baistrocchi señaló que “hoy, la realidad es que existe una política que es contraria a las conmutas de penas y que promueve el respeto a las sentencias aplicadas por los jueces”.
“Queremos ser respetuosos de las sentencias judiciales. Siempre hay cuestiones que son muy delicadas, sobre todo en casos en donde están implicadas las vidas de personas. Y esto también atendiendo a una cosa que es importante. La sociedad está exigiendo mayor seguridad. Y en ese sentido, las conmutas de penas o rebaja sería una contradicción”, agregó el funcionario.
Un informe al que tuvo acceso Tiempo de San Juan revela que, en el 2014, ingresaron al Ministerio de Gobierno un total de 25 pedidos de rebajas de condena y en 2015 otros 12.
Por cuestiones administrativas, estos pedidos se demoraron en la anterior gestión y llegaron a manos del ministro Emilio Baistrocchi y el gobernador Sergio Uñac, quienes fueron coincidentes en desestimarlos.
La misma postura se mantuvo con los 78 pedidos de perdón presentados en el transcurso del 2016 por presos con condenas firme, al igual que las 72 solicitudes hechas en el 2017. En lo que va del año ya hubo 4 peticiones, que tampoco van a buen puerto.
CARAS CONOCIDAS
Entre los últimos que pidieron rebajas de pena, aparecen caras conocidas como las de Miguel Ángel Palma y Ángel Eduardo Sigalat.
El primero es uno de los autores del aberrante asesinato de su esposa, y madre de sus hijos, María Cristina Olivares (26), cometido el 7 de julio de 2012, en Pocito. El hombre contó con la complicidad de Rosa Videla, su amante, y la cuñada de ésta, Noelia Corvalán, con quienes se complotó para atacar a cuchillazos a Cristina. Le dieron un total de 160 puñaladas después de subirla a una camioneta. Más tarde arrojaron su cuerpo maniatado en un callejón. El 5 de diciembre de 2014, un tribunal condenó a reclusión perpetua a Miguel Palma, Rosa Videla y Noelia Corvalán por el delito de homicidio triplemente agravado (por alevosía al matar a un indefenso, por la participación de dos o más personas y por el vínculo).
El crimen perpetrado por Ángel Sigalat fue igualmente despiadado. Este sujeto es el que atacó con una pala a su esposa Lucía del Carmen Arancibia (36) mientras ésta dormía y la mató. El crimen ocurrió el 18 de septiembre de 2010 en una casa de Santa Lucía. El hombre cargó el cuerpo en un carrito y lo arrojó en un desagüe al costado de avenida Benavidez, después denunció la desaparición de su mujer. Al otro día, hallaron el cadáver y empezó a descubrirse la verdad. El 27 de septiembre de 2012, Sigalat fue sentenciado a la pena de 15 años de cárcel.