Se llama María Marta Soria, es hija del cortista José Abel Soria
Vega y 16 meses tuvo la fortuna de ser ascendida dos veces en el Poder Judicial
de San Juan. Sus compañeros de trabajo dicen que es una buena abogada y una
buena empleada, pero el sistema de ascenso a dedo que usa la Corte de Justicia también
la terminó perjudicando: hicieron una acordada únicamente para nombrarla como Secretaria
de Paz Letrada, el cargo más alto después de juez.
El caso desató la bronca entre los empleados del Poder
Judicial que llevan años sin ascensos, que se capacitan y que consideran que
están en igualdad de condiciones que la abogada Soria.
La funcionaria se habría venido desempeñando en la
Secretaría Social de la Corte y ahora, con el ascenso, habría sido afectada al
ANIVI, el centro de atención con el que reemplazaron la Cámara Gesell.
Tiempo de San Juan intentó obtener información oficial en la
Corte de Justicia pero no fue posible. Fuera de micrófono, una alta fuente se
limitó a decir lo mismo que los otros trabajadores judiciales que conocen a la
funcionaria Soria: "Es una buena empleada, se merecía el ascenso”.
Lo cierto es que María Marta Soria fue ascendida dos veces
en 16 meses.
En enero de 2015 Tiempo de San Juan publicó el privilegio
que tuvieron nueve familiares directos de los cortistas que el último día de
diciembre de 2015, antes que comience la feria judicial, se beneficiaron con
los ascensos. Entre ellos estaba María Marta Soria.
Ahora volvió a tener la misma suerte. Fue mediante la
acordada número 30 que los cinco cortistas sacaron el 6 de abril, retroactiva
al primero de abril.
Entre las firmas de los cortistas estaba la del padre de la
funcionaria y una de las cinco máximas autoridades del Poder Judicial: el
cortista José Abel Soria Vega, quien firmó junto a Adolfo Caballero, Juan
Carlos Caballero Vidal, Ángel Medina Palá y Horacio De Sanctis.
En la redacción de la acordada llamó la atención que estaba
escrita en plural. Es decir, a la hora de citar los motivos por los que se
reunía la Corte en pleno para decidir el ascenso, citaba la necesidades de las
vacantes, las capacidades de los postulantes, su contracción al trabajo, la
asistencia, la puntualidad y, como siempre hacen, citan el poder constitucional
de no hacer concursos para ampararse ante la polémica decisión.
Pero lo concreto es que en la parte resolutiva no había
varios beneficiados, sino sólo María Marta Soria.
No se sabe oficialmente por qué el documento está escrito en
plural. Algunos empleados con los que habló Tiempo se animaron a aventurar que
podía ser que la Corte tenga un modelo hecho en general para los ascensos y
solo rellenan el nombre de los beneficiados. Pero esa información no es
oficial, debido a que en la Corte nadie habló al respecto.