Tras
un par de meses de silencio y bajo perfil, el ex candidato a gobernador del PRO
Martín Turcumán volvió a asomar en el tablero. Está constituyendo un nuevo
partido político bajo el amparo del propio Sergio Massa, con aspiraciones a
competir con ese sello en las próximas elecciones legislativas.
Como
líder del nuevo espacio provincial, Turcumán buscará un lugar en las listas de
senadores y diputados nacionales. Incluso lo habilitaron políticamente desde
Buenos Aires para jugar una interna con Mauricio Ibarra, la otra vertiente del
massismo en la provincia. De esa pulseada en las primarias saldrá la lista que
enfrentará al justicialismo de Sergio Uñac y a la dupla referente de Cambiemos,
integrada por Roberto Basualdo y Eduardo Cáceres.
Todo
esto, si se dieran una serie de condiciones altamente posibles. La primera de
ellas, que Turcumán concrete la inscripción del mencionado partido político sin
contratiempos. Una alta fuente de su espacio confirmó a este medio que ya
superó los 2.000 avales y fracción que le exige la legislación vigente. Pero
quiere presentar no menos de 3.000 para evitarse sobresaltos cuando la
autoridad electoral empiece a pasar el peine fino en las afiliaciones.
Sin
embargo, se respira cierto clima de tranquilidad en el entorno de Turcumán por
estas horas. Con celosa reserva de nombres, aseguran que tiene apoyo de
independientes y de dirigentes de otros partidos que lo alentaron a emprender
el proyecto. También, vale reiterar la acotación, recibió el guiño de Massa.
Prevén inscribir el partido antes de que finalice marzo y presentarlo en
sociedad en una conferencia de prensa donde también verán la luz los dirigentes
de la junta promotora.
No
deberá sorprender que junto a Turcumán aparezcan otros dirigentes escindidos
del PRO e incluso algunos de vinculación con fuerzas que hoy integran
Compromiso con San Juan, el frente liderado por el senador Basualdo.
Tampoco
trascendió el nombre del nuevo partido, aunque sí una de sus palabras más
simbólicas: "demócrata” o "democrático”. La expresión refleja la filosofía que
promueven Turcumán y los suyos. Ejercer la oposición y buscar la alternancia en
el gobierno. Desde este planteo cuestionan duramente a Basualdo por su
desempeño en la última década, sin haber confrontado más decididamente con José
Luis Gioja.
También
siguen frescas las heridas de la ruptura entre Turcumán y Cáceres. El
excandidato a gobernador renunció a su afiliación al PRO con estruendo, para
dejar en claro que es un camino sin retorno. Y lentamente empezó a ensayar algunas
disidencias incluso con el gobierno de Mauricio Macri. Días atrás, en la
intimidad de una charla de café, reveló su disconformidad con el modelo
económico: "Está haciendo lo mismo que Cristina, ella lo hacía con emisión y él
con deuda”.
Tal
vez sea el primer anticipo del discurso que empezará a pronunciar en público el
joven abogado. En cierta forma, será también una respuesta a sus colegas del
ibarrismo, que le criticaron justamente su procedencia macrista y su empatía
ideológica con el actual gobierno de Cambiemos. Le recriminaron que su
diferencia era personal con Cáceres, pero a nivel nacional seguía avalando las
políticas.
Si
habrá o no acercamiento entre Turcumán e Ibarra, por ahora parece improbable.
Pero como la política es el arte de lo posible y para el cierre de listas falta
no menos de tres meses, resulta prudente dejar alguna puerta abierta.
Los
dos aspiran a la misma candidatura, desde perfiles diferentes. Se trata de la
senaduría, con una gran coincidencia: el objetivo electoral de desplazar a
Basualdo de su posición de segunda fuerza.
El
factor determinante podría ser la irrupción o no de José Luis Gioja en el
escenario como candidato a senador. En caso afirmativo, Ibarra estaría definido
a competir en primera persona. Entonces habría interna con Turcumán.
Sin
embargo, el espacio del joven abogado estaría dispuesto a resignar la pelea si
evaluara que su participación no tendría más potencialidad que la de dividir
más el voto opositor. Esto es: si el escenario se presentara con un oficialismo
aplastante, con chances de triplicar a la segunda fuerza, Turcumán podría
resignar el juego. Es muy temprano para hacer esa especulación, pero aparece en
el horizonte de lo posible.
Donde
aparece una luz, que deja entrever cierta chance de conversación entre el nuevo
partido político de Turcumán (¿el turcumanismo?) y el ibarrismo es en la
categoría de diputados nacionales. Es que el excandidato a gobernador tiene un
buen concepto del presidente del Confe, Carlos Munisaga, el delfín del
dirigente rawsino y virtual candidato a encabezar la lista para la Cámara Baja.
Celebró
Turcumán que Munisaga no se acoplara a la abstención basualdista el día que se
votó en la Legislatura la designación de Guillermo De Sanctis como integrante
de la Corte de Justicia y que votara decididamente en contra. Vale como
demostración de esa luz de diálogo todavía abierto.