AMBITO FINANCIERO

Ámbito: Metamorfosis del cambio; la política ocupó el mensaje

jueves, 2 de marzo de 2017 · 11:24
Shock de optimismo y pesada herencia fueron las vigas estructurales del discurso de Mauricio Macri ante la Asamblea Legislativa. Una obra de ingeniería política, por ahora en construcción. El Presidente polarizó con el kirchnerismo en cada párrafo de su alocución ante el pleno de diputados y senadores con frases del laboratorio de Jaime Durán Barba y Marcos Peña: "Necesitamos menos relato y más verdad". 

Macri sufrió una evidente metamorfosis discursiva y gestual a lo largo de su menaje de 60 minutos en el Congreso. La misma metamorfosis cultural y política que, aseguró Macri, atraviesa el país a partir de la llegada del "cambio". La oratoria presidencial fue bidireccional y se agotó en referencias al pasado -la herencia- y al futuro, con escasas menciones al presente más allá del duelo dialéctico y tácito que mantuvo con Cristina de Kirchner. La expresidente estaba invitada a la Asamblea Legislativa, al igual que Eduardo Duhalde y los demás expresidentes de la democracia.

"Hablar con la verdad es comunicar las cifras reales y también lo que recibimos, "no creemos en liderazgos mesiánicos", "la cultura del diálogo será menos épica que la retórica de las grandes batallas", "recibimos un país donde un tercio de la población estaba en la pobreza", "15 millones de argentinos no tenían obra social ni prepaga", "la obra pública dejó de ser sinónimo de corrupción", "después de una década de despilfarro y corrupción, empezamos a normalizar el sector energético" -a los gritos desde el atril-. La polarización con el kirchnerismo fue constante y en tono de campaña electoral. Duhalde lo observaba sentado junto a Marcos Peña a pesar del vacío del intendente del Grupo Esmeralda de Martín Insaurralde, invitados a la ceremonia pero ausentes en la Asamblea Legislativa.

La relación de Macri con el peronismo sigue siendo un "issue" en Cambiemos. Lo admitió el Presidente en el asado que le ofreció en Olivos el martes por la noche, antes del discurso, en Olivos. Allí, sentado junto a Emilio Monzó, reivindicó la participación de sectores del PJ en la coalición oficialista. "En Madrid, Mario Vargas Llosa intentó durante casi dos horas hacerme decir que el peronismo era el culpable de todos los males de los últimos 70 años en la Argentina. Pero no lo logró". Monzó tragó aliviado un pedazo de carne, a pesar de la vacante comunicacional que la Cámara baja debió enfrentar en la previa de la Asamblea.

El escenario bajo control

El escenario también fue cuidado meticulosamente por el dúo Monzó- Gabriela Michetti. Más allá de los gritos de la bancada kirchnerista a cargo de Héctor Recalde, el oficialismo dominó el recinto. El Presidente comenzó el discurso apegado al libreto que diseñaron Pablo Clusellas, Alejandro Rozitchner y el jefe de Gabinete de Ministros. Pero por primera vez, en su segundo discurso de apertura de sesiones, "conectó" con la vena política-electoral, mostró liderazgo y hasta elevó el tono de voz para repetir ideas y conceptos ante la silbatina del frente para la Victoria. Macri se retroalimentó con la crítica opositora.

El discurso tuvo un segmento frío y de laboratorio con final político y de campaña, sin lectura de frases premeditadas. Las menciones tácitas al kirchnerismo contrastaron con la selección de un nuevo "enemigo público": el sindicalista de la educación, Roberto Baradel. El Presidente abordó el conflicto docente con un abrazo de oso. Comenzó destacando el papel de los docentes -"Tienen un rol clave, deben tener un salario digno y debemos apoyarlos en su tarea"- y anunció un proyecto de ley para agravar las penas en caso de agresiones contra los maestros en las aulas. Acto seguido, levantó la vista del papel y, en respuesta a un grito desde las barras, se refirió al titular de SUTEBA. "No creo que Baradel necesite que nadie lo cuide".

En materia de logros económicos, las banderas discursivas fueron la salida del default y el control de la inflación. En este pasaje aprovechó para volver a polarizar con el kirchnerismo: "La inflación es tóxica. Los gobiernos anteriores la fomentaron y la quisieron esconder. Nosotros la enfrentamos y está en claro camino descendente", dijo. También destacó la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y un paquete de medidas sociales entre las que mencionó, nuevamente, el pago de juicios previsionales a partir de los fondos ingresados por el blanqueo de capitales y la ampliación de asignaciones sociales.

Conflictos de intereses

Ya sobre el final del discurso, tocó tangencialmente y sin nombrarlo, el caso del Correo Gate. Aseguró que pidió a la Oficina Anticorrupción un protocolo de actuación para evitar conflictos de intereses en el Estado y anunció dos decretos. También anticipó el envío de un proyecto de responsabilidad empresaria para agravar penas a empresarios, y empresas, implicados en casos de corrupción.

Fue un discurso mixto, con un informe técnico y acotado sobre el estado de la Nación. Pero con una dosis final de arenga pública de campaña y defensa del modelo. El Gobierno nacional ya encargó las primeras mediciones de candidatos en los 24 distritos del país de cara a las PASO del 13 de agosto. La estrategia de campaña no es nueva y quedó plasmada en la presentación del Presidente en la apertura del 135 período de sesiones ordinarias. Una pesada herencia -el pasado-, un largo y tortuoso camino -el presente- y un promisorio futuro -el cambiosiempre y cuando la población -el electorado- esté dispuesta a sufrir casi una metamorfosis kafkiana pero a la inversa: de cucaracha a ciudadano.

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