Fue un fin de año sin descanso. Lo sintieron los legisladores nacionales, en particular los diputados, luego de la secuencia de sesiones especiales con chispazo incluido por la reforma jubilatoria. Sin tregua, apenas pasó la Navidad, el gobernador Sergio Uñac concentró en su despacho a Walberto Allende, Graciela Caselles y Florencia Peñaloza. Su intención era para pasar en limpio todo lo ocurrido, sacar cuentas del saldo y trazar el rumbo en el futuro inmediato.
El encuentro fue el martes 26 de diciembre en Casa de Gobierno. Los diputados del bloque Todos por San Juan habían finalizado el periplo con votos positivos para presupuesto, impuesto al cheque y reforma impositiva, más el rechazo a la nueva movilidad jubilatoria que generó el ruido más importante en la relación con la Casa Rosada en dos años de gestión.
Dos cosas quedaron en claro, según concluyeron en la reunión en Desamparados. La primera, que han demostrado sobradamente la intención de acompañar la gobernabilidad. Y la segunda, que se guardan para sí un grado de autonomía para disentir en situaciones puntuales. En esta tónica quedaron los sanjuaninos, los pampeanos y los santiagueños en la Cámara Baja. Las tres provincias coincidieron al rechazar la polémica reforma previsional.
La instrucción de Uñac a sus legisladores, renovada, fue la de fortalecer esa identidad propia y distintiva. Es un espacio que no debe confundirse con el Frente para la Victoria, más allá de que el diálogo esté abierto. El pocitano no solo ganó las elecciones legislativas del año que termina, sino también una mayor espalda política para relacionarse en Buenos Aires. Con oficialismo y oposición.
Seguirán integrando el interbloque Argentina Federal que conduce el salteño Pablo Kosiner, aunque haya circunstanciales votos diferentes, llegado el momento de marcar posiciones. El factor común seguirá siendo la representación de los gobernadores y sus provincias. Lo demostró Allende, en la seguidilla de debates.
Al nuevejulino le tocó defender a Uñac de los embates de otros legisladores que cuestionaron a los caciques provinciales por haber firmado el pacto fiscal. “Nosotros tenemos la responsabilidad de administrar”, espetó. Fue y será la espada contra cualquier tipo de ataque.
En la reunión del 26 de diciembre también se habló de otra cumbre importante que se llevará a cabo en febrero, entre diputados nacionales y senadores del espacio justicialista vinculado a las provincias. La intención es aceitar el vínculo con el bloque que conduce el rionegrino Miguel Pichetto, al cual se integraron los sanjuaninos Rubén Uñac y Cristina López. En el horizonte aparece la reforma laboral como la próxima parada conflictiva en el Parlamento.
Es la pata legislativa que queda pendiente en el plan original de Cambiemos, sancionada ya la reforma tributaria y la nueva movilidad jubilatoria. Sin embargo, la división interna en la CGT hizo un tanto más confuso el escenario en torno a los cambios propuestos. Tanto fue así, que el oficialismo resolvió patear para más adelante la discusión.
El berrinche de Cambiemos por el voto negativo de los sanjuaninos a la nueva movilidad jubilatoria quedará en el recuerdo. Al fin y al cabo, los números le alcanzaron para lograr la aprobación del proyecto a pedir de boca, más allá del costo político y la batalla campal en las calles como telón de fondo.
Allende logró acercar posiciones con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, durante la visita del funcionario nacional a la Comisión de Presupuesto de Diputados. Allí obtuvo el visto bueno para incorporar 1.100 viviendas más de las previstas originalmente para la provincia. En la primera semana de enero, viajará a Buenos Aires el ministro de Infraestructura, Julio Ortiz Andino, para darle las últimas puntadas al entendimiento.
Fue la primera señal de paz luego del encontronazo y la versión periodística de la supuesta “lista negra” de gobernadores elaborada por la Casa Rosada, que incluía al sanjuanino en primer término. Una afirmación que difícilmente reconozca alguien y que, como tantas otras, pasará al vademécum de mitos urbanos.
El ministro de Hacienda, Roberto Gattoni, reconoció en el aire de Canal 13 que el episodio de la reforma jubilatoria frenó el desembarco de Frigerio en San Juan previsto para diciembre, para negociar el reconocimiento de la deuda de 1.700 millones de pesos que Nación tiene con la provincia. El monto surge de las obras de vialidad y viviendas que pagó el Estado de San Juan a la espera del reembolso a lo largo de 2017. La transferencia nunca llegó.
Ahora, según parece, la cuenta se podría saldar con la asignación de un mayor cupo de viviendas para 2018. Y lo pasado, pisado. Aún así, cabe preguntarse qué motivos tuvo Uñac para arriesgarse a una jugada política cuyo costo se iba a sentir en el delicado e incómodo equilibrio que sostiene con Nación.
Una alta fuente reveló que el gobernador tomó la decisión de no acompañar la reforma jubilatoria, entre otras razones, porque tenía una encuesta sobre su escritorio que le indicaba que alrededor del 80% de los sanjuaninos consideraba que era una medida negativa, que iba en contra de la clase pasiva. Delante de las cámaras y los micrófonos, Uñac lo explicó fácil: “escuché a los jubilados”.