El sanjuanino Ruperto Godoy y la mendocina Anabel Fernández Sagasti encabezaron las críticas por el gravamen a los vinos y sidras, que tendrán una alícuota de hasta el 10% -hoy no tributan nada-. Para las bebidas espumantes y el champagne, que tampoco pagan, el impuesto será de hasta el 17%, mientras que las cervezas, que pagan una alícuota del 8% pasarían a pagar 17%, y el whisky y el coñac tendrán una suba del 20 al 29%.
"Hay mucha preocupación por parte del sector productivo tanto de la provincia de San Juan como de Mendoza, La Rioja y Salta. Hemos logrado ser competitivos, nadie puede desconocer que la vitivinícola es una industria que se ha logrado posicionar. Nuestros vinos están a la altura de los mejores del mundo", aseguró el sanjuanino.
“Le mintieron en la cara a la industria vitivinícola, a los productores, porque hace unos meses les negaron estar pensando en un impuesto al sector”, bramó Fernández Sagasti, quien exigió dar marcha atrás con ese plan. “El vino es parte de la tradición y la cultura de todos los argentinos, y con este ‘impuestazo’ el vino pasa de ser una bebida nacional a ser una bebida perjudicial para la salud”, lamentó.
Peña rechazó que “la idea de plantear que un tributo ponga en cuestión una tradición cultural y el valor estratégico del vino”. El jefe de Gabinete justificó el gravamen amparándose en “recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud”, al tiempo que aclaró que “nuestra prioridad es ayudar a promover el vino. Pero también atender la cuestión de la salud y las adicciones. Vamos a promover una instancia de diálogo para encontrar un punto de equilibrio”.