"A mí me liberó la presión de la gente”, suele decir Dante
Carbajal, quien pisando los 80 años vive para contarla. Peluquero, marino,
actor, mago y comunista. La última faceta es la que casi le cuesta la vida. Las
otras, las pudo desarrollar a gusto después de ser un preso político durante la
última dictadura militar y que, pese a su dedicada militancia en el Partido
Comunista, fuera puesto en libertad tras
una importante movida que hicieron sus familiares, amigos y allegados. Fue a través
de escritos presentados ante los militares, que se detonaron apenas fue apresado
Carbajal, uno de los primeros en caer el 25 de marzo de 1976, apenas empezaba a
consumarse el fatídico golpe de Estado del que hoy se cumplen 40 años.
La historia de Carbajal da cuenta de cómo reaccionó la gente
ante la Dictadura, una faceta poco explorada incluso a cuatro décadas de la
dictadura militar. A los 20 años, siendo secretario, lo expulsaron de la
Juventud Peronista de Santa Lucía por ser "demasiado anticapitalista” y entonces abrazó el comunismo. A los 39 se convirtió en el primer preso político de
San Juan en los ‘70, según afirma. Era la madrugada cuando un comando de
uniformados lo encapuchó en su casa del barrio Fray Justo Santa María de Oro y
lo detuvo. "Cuando me llevaron a la Legislatura y me encerraron, no había
nadie, fui el primero en caer, después cayeron los Gioja y otros”, dice.
En el operativo también fue apresado su hermano, Washington.
En sus 35 días preso, Dante no fue torturado pero vio cosas
horrorosas que le pasaron a los demás detenidos. Por un comentario de un gendarme que estaba de guardia, entendió
que había órdenes de no tocarlo. Es que afuera, mientras el peluquero -que ya
tenía un afamado salón de corte en la Ciudad- estaba tras las rejas, Elena, la
esposa de Dante y otros familiares habían empezado una inusual juntada de
firmas y escritos a favor del detenido, destacando su reputación y labor
social. Las misivas iban dirigidas al presidente Jorge Rafael Videla, al
gobernador de facto en San Juan, Carlos Tragant, y el jefe del entonces RIM 22
Juan Bautista Menvielle.
"Los comerciantes y vecinos abajo firmantes, se ven
interesados por el estado en que se encuentran los hermanos Dante y Washington
Carbajal. Nuestro pedido se radica en virtud del buen concepto que gozan los
enunciados, puesto de manifiesto a través de muchos años en sus tareas
habituales y participación en distintas actividades de bien público. Al no
dudar de su rectitud y capacidad, esperamos que se haga justicia”, dice una de
las notas presentada el 29 de marzo de 1976 ante el Coronel Menvielle, firmada y sellada por varios comerciantes de
joyerías, relojerías, una casa de repuestos, una zapatería, una casa de venta de rodados y un service de tv y
audio.
Otra carta, dirigida también al jefe del RIM 22 en la misma
fecha, dice: "En carácter de colegas
peluqueros del señor Dante Carbajal, solicitamos que usted quiera tener a bien
interesarse por el estado del nombrado. Sería largo enumerar las actividades de
nuestro colega, que siempre ha estado presente en distintas actividades del quehacer provincial en bien de la
humanidad. Esto le ha permitido granjearse de innumerables amigos, que hoy se
sienten privados de su compañía. Nuestro gobierno ha manifestado que viene en paz y sin hacer
distinción de principios, sino para hacer una Argentina grande, con la participación
de todos sus ciudadanos. Es por eso que solicitamos a usted la pronta libertad
de nuestro colega”. La firman 14 peluqueros de la época, algunos aún conocidos
en San Juan.
Dante fue liberado el 30 de abril del ’76. Su hermano había
salido días antes, el 14 de abril. Al poco tiempo de salir del Penal de
Chimbas, Carbajal recibió un cliente inesperado en su salón de peluquería. Era Menvielle,
rodeado de custodios. Lo primero que pensó fue que lo venían a buscar de nuevo,
mientras se le helaba la sangre. Pero no fue así. El Coronel sólo se cortó el
pelo, y Dante no recuerda de qué hablaron.