Cómo está hoy la investigación por su muerte

Tras quitarle el control de la causa a la Fein, la jueza Palmaghini pidió una batería de medidas y declaraciones de cara a las hipótesis de homicidio y encubrimiento.
domingo, 17 de enero de 2016 · 10:56
"Sobre Nisman, el nuevo Gobierno quiere respuestas" fue una frase que se repitió hasta el cansancio en las últimas semanas en los Tribunales en la calle Talcahuano. Muchos en el fuero penal ordinario ya habían sospechado una influencia de la victoria presidencial de Mauricio Macri en la decisión de la jueza Fabiana Palmaghini de tomar el control de la instrucción de la investigación de la extraña muerte del ex fiscal de la UFI AMIA en diciembre último, desplazando así a la fiscal Viviana Fein. Se decía que el cambio de viento político significaba un nuevo viento de impulso para un expediente caratulado como "muerte dudosa" que ya llevaba más de 100 testimoniales en el despacho de Fein en la Fiscalía de Instrucción Nº45 en la calle Tucumán.

La salida de Fein del control de la causa fue algo a primera vista incómodo, por otra parte. Fein y Palmaghini se tienen un respeto mutuo que es histórico, ambas son de reconocida trayectoria en el fuero penal, pero las primeras versiones indicaron que la jueza había separado a la fiscal de la instrucción de la causa cansada de sus desgastantes peleas pública con la querella, entre otros motivos. Lo cierto es que Palmaghini, por otra parte, podría haberle sacado la causa a Fein en cualquier momento en los últimos once meses. Sin embargo, alguien de largo currículum en Tribunales que conoce bien a la jueza afirma: "Fabiana dijo: 'Si hubo homicidio, entonces investiguemos a fondo si hubo homicidio'".

Hoy, a pesar de un estricto secreto de sumario para todas las partes, Infobae pudo conocer la estrategia de la magistrada con la causa ya en sus manos. Palmaghini buscará agotar no solo la hipótesis de homicidio sino también comprobar o descartar un posible encubrimiento de la muerte a través de las fuerzas de seguridad o los servicios de Inteligencia. Habría sido su idea, por ejemplo, y no de la querella, citar bajo declaración indagatoria a los efectivos de la PFA Armando Niz y Luis Miño, encargados de custodiar a Nisman en Le Parc el día de su muerte, imputados por "incumplimiento por los deberes de funcionario público", por no actuar con rapidez el 18 de enero, un gesto procesal acaso más agresivo.

La ronda de declaraciones comenzará cerca del 4 de febrero, luego de medidas pedidas durante todo diciembre y unas cortas vacaciones de la jueza a comienzos de este mes. Pidió certificar las causas relacionadas a Nisman en el fuero federal, así como incorporar la causa misma en Comodoro Py por encubrimiento contra CFK y funcionarios como Héctor Timerman. Además de Niz y Miño, hay otros nombres que serían convocados y que ya formaron parte de la trama del caso: el comisario general Roque Luna, de quien depende la estructura de custodias de la Policía Federal, el oficial de Prefectura Aranda, quien se encargó de dar aviso de la muerte de Nisman, de cara a denuncias de una supuesta "custodia paralela" que el fiscal desconocía según denuncias de la querella, a pesar de que tenía una custodia de Prefectura en Le Parc debidamente asignada por el Ministerio de Seguridad tras una causa por amenazas radicada en el juzgado de Luis Rodríguez en Comodoro Py en 2012. Declararía también personal del SAME y, por pedido de la querella, la testimonial de un alto funcionario del Ministerio de Seguridad durante la gestión de Sergio Berni que aún no recibió la citación.

Los abogados de las querella de la jueza Sandra Arroyo Salgado sostienen que este funcionario recibió un pedido telefónico de la magistrada en la madrugada del hallazgo del cadáver de Nisman para enviar un perito de parte a la escena y a la autopsia, y que este funcionario la habría desoído. Lo paradójico es que, con este funcionario, que estuvo junto a Sergio Berni poco después de que el ex secretario de Seguridad abandonase el departamento del fiscal fallecido, Arroyo Salgado tenía un fluido trato profesional. Por ejemplo, cuando la jueza lideró el secuestro de dos toneladas de cocaína líquida en Yucatán, México, que terminó con seis imputados con prisión preventiva, fue este funcionario quien habilitó los mecanismos para hacerlo.

Para Manuel Romero Victorica, abogado de la querella en representación de las hijas del fiscal Nisman, el nuevo mando de la jueza en la causa es un signo esperanzador. Se trata, para el letrado, de conformar las piezas de un puzzle ignorado: "Las medidas son muy importantes. Van a nuestra principal crítica a la investigación de la doctora Fein, que fue descontextualizar el caso. Ella no investigó al contexto de su muerte. Parece haber investigado sólo al señor Alberto Nisman. Se partió de una hipótesis preconcebida, como si hubiese sido una foto. No se tuvo en cuenta todo un contexto. No hay en la causa un solo móvil para sostener que Nisman pudiera querer suicidarse. Y Fein se obsesionó con que esto era un suicidio".

Sin embargo, la salida parcial de Fein del expediente -que todavía tiene la posibilidad de proponer aunque todavía no lo hizo, abocada a su turno policial en la Fiscalía Nº45 donde investiga hechos como el homicidio con ribetes narco de un joven peruano de la Villa 1-11-14- no representó una victoria para nadie La guerra de desgaste entre la fiscal y la querella estuvo minada de presentaciones y pedidos para remover a Fein con una mediación en la Cámara del Crimen incluida entre la fiscal y Arroyo Salgado en abril último. Palmaghini ratificó a Fein en cada ocasión, lo mismo hizo la Cámara en dos ocasiones. Elevar la causa a fuero federal era el eje para Arroyo Salgado y su querella. Pero para elevarla, el cambio de carátula es lo que se necesita hasta hoy, que Palmaghini la determine como un homicidio, como un asesinato. Fein propuso a lo largo del caso la teoría del suicidio inducido, pero tras meses de peritajes a dispositivos del fiscal, no hay una sola pieza de evidencia que indique una amenaza, una oferta de que se quite la vida.

Las críticas a la actuación de Fein fueron constantes durante el último año, realizadas principalmente Arroyo Salgado y su querella. Pero la fiscal fue criticada también por sus propios colegas por no dejarse ayudar. Hoy, muchos en Tribunales recuerdan que Fein se negó en repetidas ocasiones en los primeros meses del caso, quizás por desconfianza, quizás por evitar riesgos de filtraciones en el expediente, a recibir apoyo de otros fiscales para investigar la causa. No solo le ofrecieron una mano varios colegas de confianza en el fuero ordinario, sino que también recibió llamados de solidaridad desde Comodoro Py. El Ministerio Público Fiscal a cargo de Alejandra Gils Carbó, por otra parte, no podía legalmente obligarla a hacerlo.

La querella, por su parte, no cedió un centímetro en su planteo para establecer la figura de un Nisman asesinado. "Magnicidio" y "zona liberada" fueron términos que la querella escribió en sus planteos, pero la investigación de Fein y las conclusiones tanto de la junta médica como de la criminalística no hallaron ninguna evidencia contundente que indique que alguien mató a Nisman. No se hallaron huellas dactilares, por ejemplo, ni pisadas de un supuesto sicario en el baño de Le Parc el 18 de enero. Hasta hoy, Palmaghini tiene en su escritorio un planteo de incompetencia de fuero que le queda por resolver.

Lagomarsino, ¿más complicado?

"Se va a pedir nueva prueba", afirman fuentes cerca de Arroyo Salgado. El 27 de diciembre último, la querella planteó 40 nuevas medidas en un escrito. Palmaghini ya había pedido otras 49 medidas al asumir la causa, "más de la mitad de ellas requeridas por la querella y negadas por Fein", dice otra voz de peso en el expediente. En Tribunales, los rumores crecen sobre un posible pedido de indagatoria para Diego Lagomarsino que Palmaghini estaría evaluando, un rumor que no genera sorpresas en el entorno más directo del técnico informático. Sería un notable giro para el único imputado hasta ahora en la causa y el encargado de darle a Nisman la pistola Bersa Thunder que le quitó la vida, La coartada de Lagomarsino es sólida: hay evidencia que lo aleja de la autoría material del crimen. Pero aquí, la ex SIDE y las sospechas de encubrimiento son el eje de la situación.

Entre los convocados a declarar se encuentra el presunto ex espía Cristian "Moro" Rodríguez, que reconoció haber presentado a Lagomarsino y al fiscal. Cerca del informático, hasta dicen que "Rodríguez tiene mucho más que ver con Nisman que con Diego mismo". El jueves último, la nueva AFI reveló en un comunicado que eximía a los agentes o ex agentes de Inteligencia que sean convocados a declarar en la causa del secreto por ley que protege su tarea. La ideóloga de esta medida, coinciden diversas fuentes, habría sido Palmaghini misma.

De todos los testimonios esperados, el más elusivo es el más anticipado: la vuelta al país del ex espía Antonio "Jaime" Stiuso para una posible nueva declaración como testigo en la causa. Un pedido de postergamiento de su abogado fue lo último que se supo de él. Las versiones sobre el cómo y el cuándo de su llegada cobraron proporciones míticas en el personal del Aeropuerto de Ezeiza en las últimas semanas. Se decía que llegaría por pista minutos después de Año Nuevo, que llo haría en un vuelo de American Airlines y que saldría no por la puerta de arribos sino por pista entre vidrios polarizados, como una estrella de rock. Por el momento, en las computadoras de la Policía de Seguridad Aeroportuaria hay un simple pedido de aviso de un jefe, que pide que lo notifiquen si es que, en algún momento, Stiuso llega. 
 
(Fuente: Indofobae)

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