A punto de cumplirse seis meses de la muerte del fiscal Alberto Nisman, parece poco probable que la investigación esté terminada (y, en consecuencia, haya un dictamen fiscal sobre qué fue lo que pasó) antes de las elecciones de octubre próximo.
La investigación que lleva adelante la fiscal Viviana Fein atraviesa por estos días un momento crítico, decisivo, relevante en términos de prueba. El martes prestó declaración testimonial durante nueve horas un experto en criminología que participó en el peritaje sobre las manchas de sangre y la posición en que fue hallado el cadáver de Nisman. Entre hoy y mañana harán lo propio otros dos peritos, entre ellos el ex jefe de la Policía Bonaerense Daniel Salcedo, quien representa a la ahora única querella en la causa, la de la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado (la madre de Nisman, Sara Garfunkel, dejó de ser querellante en el expediente), adelantó Tiempo Argentino.
Probablemente después de la feria judicial que comenzará el próximo lunes completará las declaraciones un cuarto perito, y entonces sí Fein tendrá un panorama completo sobre cómo murió el ex titular de la UFI AMIA. ¿Qué tiene hasta ahora? Casi certezas sobre el suicidio como causa de la muerte. Pero a la fiscal no le cierra el "cambio de conducta" de Nisman, entre ese hombre que parecía eufórico y decidido con su denuncia contra el gobierno por el Memorando de Entendimiento con Irán, y ese otro que entre el sábado 17 y el domingo 18 de enero tomó la decisión de suicidarse.
Para la fiscal, algo pasó en esa secuencia, y no descarta que alguien haya "convencido" a Nisman sobre la conveniencia de acabar con su vida. Las respuestas las está buscando la división Fraudes Bancarios de la Policía Federal en el entrecruzamiento de decenas de teléfonos de personas directa o indirectamente allegadas a Nisman. Pero no en el teléfono de Nisman, donde ya comprobó que no hay mensajes de texto, chats o whatsapps intimidatorios.
Siguen sin aparecer evidencias de una segunda persona en el baño. De hecho, Salcedo deberá explicar la animación computarizada que presentó en el expediente, según la cual el supuesto asesino forzó a Nisman a dispararle, no dejó huellas (pese a que no utilizó guantes), abrió la puerta y salió sin dejar rastros ni de sangre, ni de ningún otro. Sólo un "barrido" sobre la puerta –el desplazamiento de la cabeza de Nisman ensangrentada y la consecuente marca deslizante– parecen robustecer esa hipótesis. Y para los investigadores, no alcanza para situar a un homicida en la escena.
Fein planea comenzar a escribir su dictamen a mediados de setiembre próximo. Será un trabajo que imagina extremadamente completo y riguroso, con respuestas a todos los interrogantes. Le llevará, calcula, un mes, tal vez más. La cuenta temporal lleva muy cerca de las elecciones. Fein les dijo a sus allegados que no le importa el resultado de las elecciones y que ello no influirá en su trabajo. "No hay tiempos." Tampoco parece haber apuro.
Fuente: Infonews