Sobre el último minuto del próximo jueves operará la primera fecha clave del calendario electoral en San Juan, que si bien no obligará a mostrar todas las cartas sí tendrá el efecto de ir conociendo el juego. Ese día 21 de mayo es el límite para la presentación de alianzas, quién va con quién, qué partidos se eliminarán con qué otros. Lindo para ir sacando conclusiones.
De lo que se sabe, las mayores emociones provendrán seguramente del lado del eje PRO-UCR, que todavía puede dar novedades gruesas: hasta acá es un hecho que el partido de Macri y el que preside Sanz recrearán en San Juan el acuerdo nacional, luego de un trabajo de fórceps no exento de dificultad. Hubo, hay, narices fruncidas y hasta taponadas, como admitió el propio jefe de la UCR local Hugo Domínguez al calificar al acuerdo como "comerse una ranita” en entrevista de Diario de Cuyo.
Finalmente habrá humo blanco y ambos partidos se anotarán en la misma lista, siempre remando en un clima que no es el mejor pero sí consideran lo mejor que podrían haber hecho. Queda el bordado fino, pero puede haber un campanazo imprevisto. Es que el radicalismo había armado rancho aparte con la Cruzada Renovadora y el partido vecinalista Dignidad Ciudadana, pero cuando germinó en los almácigos nacionales la idea de unirse al PRO como en la mayoría de los distritos nacionales (en otros no se hizo, como el caso de Santa Fé), los Avelín y los vecinales dijeron que no, agradecieron y anunciaron que se irían solos.
Más aún, hubo algún chispazo de alta tensión en declaraciones en los medios entre Alfredito Avelín Nollens y Eduardo Cáceres que hizo suponer que no sería posible una vuelta atrás. Error: pocos días después de esos episodios que cambian el tablero todos los días y pocos días antes del cierre de las alianzas, volvieron a hablar y a considerar un acercamiento.
El tema es así: a la Cruzada la conviene quedar abrazado a una candidatura nacional del PRO en lugar de la de De Gennaro (más allá de las diferencias siderales entre ellos) por una razón de supervivencia, mientras al macrismo le conviene incorporar a la Cruzada para empujar mejor y no perder energía opositora.
Cuentan las fuentes de la negociación que superaron uno de los motivos de la distancia: la postura antiminera de la Cruzada que se choca de frente contra la del PRO en esta materia. Ahora falta que avancen en un asunto delicado: la autorización del PRO nacional a que los adherentes (radicales, cruzadistas) vayan con la boleta de Macri presidente, condición que ponen los locales para no quedar retrasados y que los porteños analizan para no generar efecto imitación en otras provincias.
El caso de Dignidad Ciudadana es importante en Capital. Porque se trata de un partido con su predicamento, y encima Alberto Sánchez ya dijo que votaría a Macri. Sánchez es candidato a intendente capitalino y si se concreta el acercamiento podría desafiar a Cáceres en este departamento clave, también podría darle más volumen a la Paso del sector. No habrá demasiado misterio más allá de este fin de semana, cuando la Cruzada decida si se la juega por el sector de De Gennaro o protagoniza fumata blanca con Cáceres y compañía.
Por el lado del radicalismo, ya está definido que deberán digerir el trago amargo de asociarse con el PRO en inferioridad de condiciones y una situación evidente de mal gusto en la mayoría de sus dirigentes. Pero creen que es la mejor solución al alcance para evitar una elección en solitario de magros resultados, o una sociedad poco rendidora. Acá, piensan que pueden sacar cargos.
Se diseña una estrategia departamental con puntos de coincidencias entre la UCR y el PRO, y otros en los que competirán entre sí. Los que mostrarán acuerdos no serán más de 5 o 6. Jáchal, donde la UCR tiene a William Garay luego del alejamiento al basualdismo de Dante Figueroa, y el PRO no tiene demasiado. Calingasta, donde podrían confluir detrás del radical Flores. Rawson, donde los radicales no terminan de armarse y podrían jugar con la macrista Gimena Martinazzo. San Martín, donde manda el radical Estevez entre los opositores. O Pocito, donde el PRO tiene varios dirigentes y radicalismo también, pero podrían unirse.
En el resto, habría internas. Hasta en Capital, donde el PRO juega fuerte con Eduardo Cáceres pero el radicalismo armará lista aparte con el empresario Gustavo Costamagna o con un dirigente de apellido Carletto, o hasta Alfredito Marún. En Caucete, Cacho Mercado no quiere saber nada de unirse al PRO. El Rivadavia está Nahuel Ibaceta listo para competir con Ruiz Olalde. En Santa Lucía los radicales armaron la fórmula con Mario Ballato y el abogado Conrado Suarez Jofré para confrontar con el macrista de Federico Bravo. En Chimbas, el PRO llevaría a otro abogado conocido, César Jofré, mientras el radicalismo tiene poco. En Albardón, a UCR lleva a la abogada Alejandra Leonardo y el PRO a Salinas. En Sarmiento, el PRO se armó con Mauro Carelli mientras los radicales tienen a Emilia Rizzeto.
Pero para la hora de los nombres falta un poco más. El 10 de junio se sabrá quiénes siguen y quiénes se quedan en el amague.