Cristina Fernández pronunciará hoy su último discurso de inauguración del período ordinario de sesiones del Congreso. Sin embargo, según consignó Tiempo Argentino, en la bancada del Frente para la Victoria aseguraban ayer que no será un simple acto de despedida, y se preparaban para vivir un día histórico.
La oposición, en tanto, instaló su sospecha sobre la posibilidad de que la mandataria realice algún tipo de anuncio que pudiera condicionar el futuro del país. Contra algunos pronósticos, sus miembros confirmaron que estarán sentados en sus bancas tal como lo prescribe el reglamento de la Asamblea Legislativa, y advirtieron que ello podría cambiar de mediar algún "agravio", aunque ninguno brindó detalles del alcance de ese sustantivo.
La presencia de la oposición se había puesto en duda cuando la polémica por la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman había llegado a su climax. Sin embargo, poco a poco fue primando la cordura. En principio, porque ausentarse en un acto institucional terminaría siendo perjudicial para la propia oposición, pero sobre todo porque la desestimación de la denuncia de Nisman por parte del juez Daniel Rafecas echó por tierra el entusiasmo que había generado la posibilidad de tener a una presidenta envuelta en una causa penal. Todos, salvo Elisa Carrió, recalcularon y volvieron sobre sus pasos.
Ayer, por caso, el senador radical Gerardo Morales confirmó que todos los bloques de la oposición de la Cámara Alta ocuparán sus asientos en la Asamblea. En cuanto al discurso, sostuvo que "la presidenta tiene una gran oportunidad para hacer un llamado a la unión y bajar decibeles", aunque aclaró que "hasta hoy no se la ha visto en esa línea". Incluso, rechazó la tesis del autogolpe que blandiera Carrió: "Un autogolpe, no creo. Hay mucho loco en el gobierno, hay gente que está dispuesta a cualquier cosa, pero tanto como eso, no creo", afirmó ante una consulta radial.
Morales deslizó, sin embargo, que siempre existe la posibilidad de retirarse del recinto y sostuvo que ante un posible "agravio" la oposición meditará como probable respuesta el retiro inmediato del recinto. Reconoció, los presidentes de las bancadas de la oposición se sentarán cerca "para evaluar qué hacer si se llegara a presentar alguna situación"que consideren agraviante.
Federico Pinedo, presidente del bloque del PRO, opinó en la misma línea que el senador de la UCR. Por caso, afirmó que "si hay alguna cuestión rara o anticonstitucional" durante el discurso de la mandataria, "la oposición no lo va a convalidar". Para el diputado, el discurso presidencial será "un panegírico de la década de los Kirchner", pero también consideró que contendrá "algún tipo de anuncio que le genere endeudamiento al próximo gobierno". El macrista repudió la decisión del gobierno de ceder a la Casa Militar el control de acceso a la Asamblea Legislativa y sorprendió al afirmar que "esto no pasa desde la época de las fuerzas militares". Obvió tener en cuenta que en aquella época el Congreso estaba cerrado.
Más allá de la queja del diputado, en rigor, Casa Militar siempre se encargó de la seguridad de la presidenta. Son los que la custodian mientras se traslada desde la Casa Rosada hasta el Congreso y también en el recinto donde los presidentes brindan su discurso. La diferencia con otros años es que en esta oportunidad habrá personal de esta dependencia en los accesos al Parlamento y en otros puestos considerados estratégicos para evitar que ingrese alguien que no esté en la lista de invitados.
Ayer los pasillos de la Cámara de Diputados eran un verdadero hormiguero. El presidente de la Cámara Baja, Julián Domínguez, recorrió los trabajos que se realizaban en el salón de los Pasos Perdidos, por donde ingresará la presidenta al recinto, y la puerta de la avenida Rivadavia por donde entrarán los legisladores e invitados especiales.
Fuente: Infonews