Editorial de Tiempo Argentino: Una victoria ajustada

lunes, 16 de noviembre de 2015 · 09:20

Hernán Brienza

Si uno siguiera el debate minuto a minuto, round a round, podría llegar a la conclusión de que Daniel Scioli ganó el debate ajustadamente, por puntos, pero con certeza. La victoria fue ajustada porque, seguramente, quienes ya tenían decidido su voto no lo cambiarán por el espectáculo político mediático.

Quizás el punto más flojo de Daniel Scioli haya sido la reiteración temática y cierto achicamiento de la oferta conceptual para los oyentes recostándose en un par de ejes. El punto más fuerte del gobernador fue, contrariamente a lo que se cree, la enunciación de políticas públicas, su teoría del Estado, del modelo económico, por sobre las acusaciones de Mauricio Macri.

Macri, por su parte, se rindió ante Scioli promediando el debate: "Me rindo", dijo, y pasó a elaborar un minuto de promesas rápidas e incomprobables. Macri erró la estrategia: creyó que "chicaneando", agrediendo, "seisietiochizando" a Scioli bastaba. Macri habló para la leonera macrista. Se equivocó actitudinalmente, atacó constantemente, "canchereó" sobró la situación. A pesar de ocupar el centro del ring, Macri no pudo utilizar sus mejores golpes: se puso nervioso y tiró trompadas sin sentido. Perdió su eje, fue agresivo y demostró su cara intolerante, no pacífica, simpática, qué tantos réditos le dio en el mano a mano con la cámara en soledad y en el debate anterior preparado exclusivamente para su lucimiento.

Macri, sin dudas, estuvo bien coucheado: negó todo, esquivó golpes y se dedicó a tocar los puntos más obvios de las críticas al kirchnerismo. Scioli podría haber sido más fino en los golpes asestados, los números, los casos, las cifras, las magras políticas del macrismo en la Ciudad podrían haber noqueado al jefe de Gobierno de la Ciudad. Sin embargo, Scioli no ajustó esos argumentos. Y si bien tampoco respondió ninguna pregunta realizada por Macri, sorprendió y puso en off side a su contrincante al dejarlo pedaleando con sus críticas al kirchnerismo. Los más fervorosos defensores del modelo K pueden haberse sentido un poco en la intemperie por la falta de defensa de su candidato, pero esa táctica lo sacó del lugar de tener que defenderse constantemente y le permitió hablar del futuro y de las empresas por venir. Paradójicamente, Macri habló del pasado, Scioli del futuro.

La victoria fue ajustada.

Quienes tienen su voto decidido por Macri o por Scioli no cambiarán su elección.

La pregunta que debe formularse en estos días, luego de leer las operaciones mediátias cruzadas sobre cómo fue el resultado del debate, es ¿quién interpeló mejor al electorado del Frente Renovador, a los indecisos, a los supuestos independientes?

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