Opinión

Escribe Daniel Tejada: "Todas mentiras"

El periodista de Canal 13 opinó sobre cómo transcurrió el primer debate presidencial de la historia de la democracia.
domingo, 15 de noviembre de 2015 · 23:06
Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Un apretón de manos, el saludo al público selecto en la Facultad de Derecho de la UBA y el minuto de silencio por las víctimas de los atentados en París definieron el único segmento pacífico entre los candidatos presidenciales, curiosamente uniformados en azul oscuro. Desde ahí en adelante todo transcurrió en tono confrontativo. Toda una novedad para dos dirigentes políticos que hacen culto a la moderación. Valga la diferencia con Néstor y Cristina Kirchner.

No tardaron Daniel Scioli y Mauricio Macri en exhibir el entrenamiento recibido en la víspera, para espadear discursivamente a una semana del ballotage. Rápidamente escalaron en la beligerancia dialéctica y se imputaron, mutuamente, faltar a la verdad.

Puesto en términos más sencillos: Scioli dijo que Macri mintió todo el tiempo y viceversa. Fue el pantano de la confrontación. Por momentos quedaron al desnudo las contradicciones. Pero sin que ninguno quedara tendido a merced del otro. Si alguien contaba con ello, terminó defraudado.

Al punto de la exasperación, el Jefe de Gobierno Porteño no menos de tres veces le reclamó al Gobernador de Buenos Aires el esquivar las respuestas. Usó calificativos fuertes, del calibre de "cínico”.

Previsible, el candidato de Cambiemos le facturó a "Daniel” su pertenencia al frente para la Victoria desde la línea de largada del debate. Lo apuró al consultarle si está de acuerdo con Cristina, con Aníbal o con Kicillof, cuando hablan de un 5% de pobreza, en función de los dudosos números del INDEC. El ex motonauta se sacó la soga del cuello: "estás hablando de un gobierno que se va el 10 de diciembre”.

Pero Scioli no se apartó tampoco del pantano. Le recriminó a Macri la política planificada de ajuste y devaluación, endeudamiento y destrucción de empleo, a partir de sus referentes salidos de grandes corporaciones económicas como Shell para Energía, Monsanto para Agricultura, y JP Morgan para Economía. Pero el ingeniero simplemente se sacó de encima la acusación, con expresiones propias del manual de marketing político de Durán Barba, tales como "no sembrar miedo” o "la gente quiere…”.  De yapa, definió a su contrincante como "panelista de 6-7-8”. Por todas las vías, buscó recortarle cualquier intención de voto independiente.

Esporádicamente, Macri tomó aire y ensayó un tono más sereno. No acusó recibo de las votaciones negativas del PRO a la estatización de jubilaciones, de YPF, de Aerolíneas, o la inclusión de la fertilización asistida en la cobertura de obras sociales, que desempolvó Scioli en pleno debate. La estrategia del bonaerense, a todas luces, fue agrietar la credibilidad de su adversario. Que el elector indeciso desconfíe del cambio prometido.

No hubo revelaciones. Nadie las esperaba. Fue más un despliegue de modos y de caracteres, que de propuestas distintas a las que ya se escucharon hasta el hartazgo en una campaña interminable. Luego de este primer debate presidencial de la historia democrática argentina habrá climas de opinión, alguno arriesgará hablar de "ganador” y "perdedor”. La conclusión no tardará demasiado. Apenas siete días. 



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