Volvió a recrudecer la interna en el PRO sobre fin del año pasado con la renuncia intempestiva del diputado provincial Hugo Ramírez a la vicepresidencia partidaria. Para no agregar fuego a la mecha, ni Ramírez ni el destinatario de sus quejas, el diputado nacional Eduardo Cáceres, hicieron declaraciones todavía.
El alejamiento de Ramírez se produjo de manera sorpresiva, pese a que nunca disimuló sus diferencias con Cáceres desde siempre. Además, Ramírez es allegado al presidente del PRO nacional Humberto Schiavonne y hasta amigo personal de Mauricio Macri, pero se lleva mal con el armador político en el interior, el ministro porteño Emilio Monzó.
No hubo hasta ahora ninguna voz oficial que se refiriera a la ruptura, pero allegados a Ramírez citados por Diario de Cuyo en su edición dominical señalaron que el hartazgo del diputado provincial es porque siempre le piden plata y no lo dejan ni siquiera subir al palco cuando viene Macri, como ocurrió la última vez.
Además, a Ramírez le disgustó ni siquiera aparecer citado como posible entre las candidaturas que se manejan dentro del partido para este año político. Considera injusto haber sido directamente desplazado de las menciones para los cargos más importantes, y por eso pegó el portazo.
De esta manera recrudece la interna en el partido amarillo, que fue tempranamente intervenido en San Juan ante los tironeos de los dirigentes locales que redundaron en la salida de algunos y sanciones a varios. Aquella riña se enderezó con el surgimiento de Eduardo Cáceres como referente provincial indiscutido, señalado tanto por Macri como por Monzó. Pero ahora, el episodio con Ramírez vuelve a traer movidas internas.