Marcelo Orrego siempre se las ingenia para figurar entre los mejor considerados: es uno de los intendentes mejor valorados por sus vecinos, por supuesto también es el mejor entre los opositores, es el dirigente político por fuera del oficialismo que mejor mide, tanto para su patria chica como para jugar a nivel provincial. Aún así, y pese a tener una excelente relación personal y política con el gobernador José Luis Gioja y la mayoría de sus funcionarios, no la tendrá fácil: el oficialismo provincial está dispuesto a salir a jugar fuerte en Santa Lucía y ya se decidió a poner la carta más importante que esté a su alcance.
Daniel Molina se prepara para desembarcar en el territorio donde vive y jugar así lo que se perfila como uno de los principales duelos políticos del año en los departamentos: el mejor dirigente opositor contra uno de los ministros que mejor miden en el equipo de José Luis Gioja y que además maneja infinitos recursos desde el ministerio de Desarrollo Humano. Duelo de gigantes.
De confirmarse la movida, que ya está bastante avanzada en la cabeza de quienes manejan las definiciones en todo el tablero del oficialismo, significará un verdadero cimbronazo. Porque ante el caudal electoral que viene cosechando Orrego y la buena valoración en general de su gestión, el oficialismo provincial dispone de dos maneras de responder: no oponer demasiada fuerza y concentrar los esfuerzos donde tengan mejores posibilidades preservando dirigentes de una derrota probable, o salir a apostar todas las fichas pensando que no está perdido el partido de antemano.
La determinación de que Molina será el candidato indica lisa y llanamente que el oficialismo no resignará ningún lugar, por más dificultoso que sea, y que piensa que pese a la adversidad es una batalla electoral que puede salir bien. Y pondrá todo lo que tiene: el dirigente que mejor mide en el departamento, y lo que pueda sumarle el envión de que el propio José Luis Gioja figure en la boleta y pueda generar un arrastre ganador.
Daniel Molina acompaña a Gioja desde mucho antes de que se convirtiera en gobernador, inicó su militancia por medio de la comunidad bosconiana –muy cercana al gobernador- y dispone con su jefe político una relación de extrema confianza. Inició la gestión en 2003 en el ministerio y fue ascendido cuando se fue Rosales. Desde allí, se hizo fuerte en el ministerio que se dedica a la asistencia social, y tejió muy buenas migas con la ministra nacional Alicia Kirchner.
Pero nunca se midió en las urnas, como podrá ser ahora en condición de aspirante a intendente en Santa Lucía. Pese a eso, y a la dificultad de "bailar con la más fea”, cuentan los que lo conocen que está entusiasmado con el desafío.
La determinación surgió como consecuencia de las mediciones que vienen realizando en terreno santaluceño, que arrojaron como resultado la posibilidad abierta de tener una buena perfomance a pesar de ser la casa de un intendente muy bien valorado. Para eso, el oficialismo debe buscar un candidato con proyección: Daniel Molina rinde bien en las encuestas y tiene –de acuerdo a los especialistas- posibilidades de mucho crecimiento, a lo que suman la tracción del propio Gioja. De allí que Daniel Molina emerja como el de mayores posibilidades en salirle al toro en las calles santaluceñas.
Santa Lucía es un territorio generoso en cantidad de dirigentes del PJ. Están Guillermo y Javier Ruiz –también de extrema confianza con Gioja-, está el ex intendente Aníbal Fuentes –quien paree haber perdido espacio pero anunció irá a las Paso- y está el médico Campero, por citar sólo a algunos. Está también la posibilidad del jefe de OSSE, Cristian Andino, quien también mide muy bien.
Pero la decisión parece ya estar tomada del lado de Molina. Y como Marcelo Orrego rechazó la posibilidad de jugar a nivel provincial y quiere ir por la reelección, la mesa está servida para un duelo de gigantes.