Expediente Expropiaciones

Todos contra todos, con Tribunales a punto de estallar

El escándalo entra en una fase decisiva, con los jueces en la cuerda floja. Relaciones peligrosas y una pregunta: ¿se decidirá algún fiscal a apuntar contra un juez, o un colega a investigarlo? Una trama de suspenso en Tribunales. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 30 de junio de 2012 · 12:00

Por Sebastián Saharrea

Ya pasó con el juicio contra Recio, el secretario de la Corte de Justicia sospechado por los concursos de ingreso de personal a Tribunales al que ningún juez quiso apuntar. Aquella vez, todos los jueces se apartaron invocando las generales de la ley: eran todos amigos del hombre que administra el presupuesto y buena parte de las decisiones pesadas en Tribunales. Hasta que alguien tuvo que hacerse cargo por orden superior y la denuncia se escurrió al igual que los pedidos de juicio político contra todos los integrantes de la Corte y el Fiscal General.
Fue el momento de mayor descrédito del servicio de justicia en la provincia. Y no es que hoy –varios años después- haya recuperado algún viejo prestigio en el caso que lo hubiera tenido, sino que está en la puerta de enfrentarse al mismo dilema: investigar o no a un miembro importante de la justicia, y en este caso ya no uno sólo sino varios.
¿Quién no conoce a un juez que se pasea desde hace años por los mismos pasillos que los fiscales que lo deberán acusar o los colegas que lo deberán investigar? La respuesta es sencilla, todos se conocen. Ahora el asunto es establecer dónde está la línea que divide la amistad o la relación como para apartarse de una investigación. Y la sensación es que muchos jueces utilizan lo intangible como la amistad para regular su propio interés. Ocurrió con el caso Recio donde, de pronto, todos fueron sus amigos y hubo casi que obligar a un juez para que lo investigue. ¿Ocurrirá también ahora?
El edificio de Tribunales está a punto de estallar por el escándalo de las expropiaciones porque pone a confrontar a unos jueces contra otros, o a los fiscales a investigar a los jueces. Nunca como en este caso hubo una movida de semejante calibre: en las expropiaciones a muchos funcionarios judiciales bajo sospecha y la primera chispa seguramente hará encender el fuego.
La primera chipa fue la durísima acusación de la querella contra la jueza del Primer Juzgado Civil, Rosalba Marún de Sobelvio, a la que apuntó por haber fallado “de acuerdo a los intereses de Graffigna” en este señalamiento por presunto Forum Shopping. Es la primera instancia en la que se apunta de manera tan terminante contra una jueza en una acusación de la querella, luego del caso del ex camarista Moisés Moya, sobre quien había disparado el fiscal de Estado en un escrito en que pidió apartarlo de la recusación de una jueza en lo contencioso por su relación con Graffigna. Y más allá de esta denuncia, la conducta de la jueza aparece bajo sospecha en el caso Suraty, una expropiación que ordenó pagar después de que otra jueza no lo hiciera por años.
Pero Moya ya no es juez, como sí lo sigue siendo Marún, pese a que la magistrada ya tiene la edad y las condiciones para pasar a retiro igual que Moya. La acusación de la querella la deja en la puerta del jury porque formula sobre ella serias acusaciones que deberían ser investigadas. Para eso, quien debe iniciar el camino es el fiscal Guillén, quien también puede apartarse argumentando alguna relación con la involucrada.
En el entorno del fiscal sostienen que analiza si hacerlo o no, en virtud de la relación entre ambos. Y si es destituida, la jueza deberá ser investigada por una colega, del fuero penal en lugar del fuero civil, pero colega al fin. ¿Lo haría la jueza Rosellot, también con edad para el retiro?
Luego está el caso del juez Carlos Macchi. Es el titular del Quinto Juzgado Civil, bajo la mira por los casos de “Ruiz, Guillermo”, Parque de Mayo y Canal Playas, entre otros. Aún no pesa ninguna acusación formal sobre él, e incluso el magistrado se presentó para el ascenso a camarista. A diferencia de Marún, Macchi no está en condiciones de jubilarse.
En los conciliábulos de Tribunales sostienen que es un hombre de muchas relaciones entre jueces y entre fiscales, que deberían acusarlo si ingresa un pedido concreto para hacerle un jury o aparece una denuncia contundente. Por esa razón, en ese caso no sería extraño que se produzcan apartamientos en cascada. Hay quien sostiene incluso que existen vínculos entre Macchi y Rosellot, la jueza penal que debería investigarlo.
También está el caso del juez Roberto Pagés, quien fue puesto bajo sospecha por el propio Graffigna. Se trata de un magistrado de excelente trato en Tribunales y de alto perfil en la sociedad. Fue incluso presidente de la asociación de jueces.
¿Qué hará el Fiscal General, Eduardo Quattropani, si le toca intervenir en tantos casos a la vez? Lo de siempre, sostienen en su entorno: acompañar cuando hay que acompañar porque hay elementos. Y no se espantan: recuerdan que Quattropani ya acusó en la destitución de varios jueces, cuentan 5 o 6 casos. Pero varios juntos y de renombre, nunca.






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