Malvinas

Sarmiento y Hernández, dos posiciones sobre la invasión

Dos posturas radicalmente opuestas. El autor del “Facundo” frente al autor del “Martín Fierro”, exponen su verdad respecto de la ocupación inglesa en Malvinas. Un duelo de ideas que sigue dejando una herida abierta en el corazón de la Argentina. Por Michel Zeghaib
lunes, 02 de abril de 2012 · 09:14

Por Michel Zeghaib
Especial para Tiempo de San Juan

Finalizaba el año 1842 con algunos acontecimientos de orden político que funcionaron como detonante para que Sarmiento tomara una decisión de fundamental importancia. Después de la Batalla de Arroyo Grande –6 diciembre de 1842–, uno de los combates más grandes e importantes de las guerras civiles argentinas y uruguayas, Sarmiento decide viajar al país trasandino de Chile con intenciones de residir en él por largo tiempo. En ese año 1842, el sanjuanino se halla exiliado en Chile, teniendo a su cargo la dirección del diario “El Progreso”. 

Ese mismo año, se crea la primera administración colonial inglesa en Malvinas, asentando el precedente que la llevará a declarar su soberanía en Malvinas, Georgias, Orcadas y Sándwich del Sur en 1908. Por último, el 11 de enero de 1843, da a conocer en el diario “El Progreso”, su formal renuncia a la ciudadanía argentina y su adopción como ciudadano chileno.

El 28 de noviembre de 1842, publica un contundente artículo titulado “Navegación y Colonización del Estrecho de Magallanes”. En él, Sarmiento remata escribiendo lo siguiente: “La Inglaterra se estaciona en las Malvinas para ventilar después el derecho que para ello tenga… Seamos francos; su invasión es útil a la civilización y al progreso”. Contundente frase que coloca al sanjuanino alineado con la filosofía de fondo que impulsó, desde tiempos remotos, a la Gran Bretaña: el liberalismo político, económico y geográfico. Dicho en otras palabras, la convicción férrea de que, cuando se tiene el suficiente poder, se puede someter y domesticar lo ajeno en pos de los propios intereses. Esto, se conoce con el nombre de “colonialismo”.

En la vereda de enfrente, en una postura radicalmente opuesta, se encuentra el creador del famoso gaucho argentino, José Hernández. En un artículo escrito de puño y letra en noviembre de 1869 –publicado los días 19 y 20–, 36 años después de la usurpación del territorio, expresa su tesis divulgada originalmente en diario “El Río de la Plata”.  El autor del Martín Fierro, llama la atención tanto a las autoridades nacionales de entonces, encabezadas por el presidente Domingo F. Sarmiento y su vice el Coronel y Dr. Adolfo Alsina, como a la prensa argentina, sobre la importancia de “velar por la integridad del territorio y los intereses argentinos” y sostiene que “esos derechos no prescriben jamás”.

En una parte expresa: “(…) la usurpación de un solo palmo de tierra inquiete su existencia futura, como si se nos arrebatara un pedazo de nuestra carne. La usurpación no sólo es el quebrantamiento de un derecho civil y político; es también la conculcación de una ley natural. Los  pueblos necesitan del territorio con que han nacido a la vida política, como se necesita del aire para libre expansión de nuestros pulmones. Absorberle un pedazo de su territorio, es arrebatarle un derecho, y esa injusticia envuelve un doble atentado, porque no sólo es el despojo de una propiedad, sino que es también la amenaza de una nueva usurpación. El precedente de injusticia es siempre el temor de la injusticia, pues si la conformidad o la indiferencia del pueblo agraviado consolida la conquista de la fuerza, ¿quién le defenderá mañana contra una nueva tentativa de despojo, o de usurpación?”.

En este artículo, Hernández respondía a la publicación de una interesante carta descriptiva de un viaje a Malvinas que le dirigiera su amigo y Jefe de la Marina Nacional de entonces, comandante Augusto Lasserre, publicada en la misma edición en la que Hernández expresa su respuesta.

La idea central de la carta dice así: “Es de suponer que la ilustración del actual Gobierno Nacional, comprenda la importancia de esa devolución, que él se halla en el deber de exigir del de S.M.B., pues que esas islas, por su posición geográfica son la llave del Pacífico, y están llamadas indudablemente a un gran porvenir, con el probable aumento de población de nuestros fertilísimos territorios. A ustedes, los de la prensa, es a los que compete, llegado el caso, tratar esa cuestión. (…)”.

Recordar Malvinas este 2 de abril del 2012, siempre implica un hecho conmemorativo de una importancia particular. Sin duda alguna, ha pasado mucha agua bajo el puente en su historia, que dan pruebas no sólo de la lucha de poderes que han marcado el ritmo de esa historia, sino también las adhesiones pasionales que han dividido y debilitado a nuestra Nación.

(*) Fuentes:

(1) Diario “El Progreso”, 11 de noviembre de 1842. Diario “El Progreso”, 28 de noviembre de 1842.
(2) Diario “El Rio de la Plata” (Nº 86), 19 de noviembre de 1869. Diario “El Río de la Plata” (Nº 92), 26 de noviembre de 1869.
(3) Manuel Gálvez. “Vida de Sarmiento. El hombre de autoridad”. Editorial TOR S.R.L. Buenos Aires. 1972.
(4) Francisco M. Goyogana. “Sarmiento y la Patagonia”. Lumiere. Buenos Aires. 2006.
(5) Ricardo Font Ezcurra. “La Unidad Nacional”. Ediciones Teoría. Buenos Aires. 1963.
(6) Pedro De Paoli. “Sarmiento y la usurpación del Estrecho de Magallanes”. Ediciones Teoría. Buenos Aires. 1968.
09:14 a.m. 02/04/2012

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