“Los inocentes son los culpables, dice Su Señoría”, sentenció Charly García en su brillante Canción de Alicia en el País, del no menos sensacional disco Bicicleta de Serú Girán, suscripto en 1980. Arreciaba aún lo peor de la dictadura, los más inquietos sabían lo que pasaba, y García apelaba a una metáfora desgarrada que no pudo ser lo suficientemente comprendida por los generales de turno como para ser censurada: ya no hay morsas, ni tortugas, simpáticos animalitos con los que el país se refería a Onganía (la morsa), o al entonces maltratado y hoy afortunadamente revalorizado presidente Arturo Illia. O los brujos que piensan en volver, referencia excluyente al detestable López Rega. “Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie”, todo dicho.
jueves 30 de abril 2026





