Homenaje

jueves, 27 de octubre de 2011 · 09:21

Lo trajo la historia grande del pueblo argentino

Por Hugo Chávez
Presidente de Venezuela.


Néstor Kirchner llegó en el momento indicado y al lugar indicado. Aunque no llegó solo, lo trajo el pueblo argentino y la historia grande de esta tierra, la historia grande de este pueblo.
Recuerdo el año 2003, yo era prácticamente un solitario entre los presidentes de este continente con la única excepción inmensa del compañero Fidel Castro. Entonces llegó Lula y, por si faltara poco, a los pocos meses llegó Néstor Kirchner y comenzamos a abrir el camino largo de Caracas a Buenos Aires. Habían pasado 180 años desde aquel abrazo del gran José de San Martín y el gran Simón Bolívar. Uno se fue hacia el norte con un pueblo hecho ejército; el otro vino hacia el sur con otro pueblo hecho ejército y allá se abrazaron en Guayaquil. Pero luego lo sabemos, el abrazo de Bolívar y San Martín se fue perdiendo en la distancia.
Tenían que pasar 180 años para que nosotros –los hijos de Bolívar y San Martín– volviéramos a abrazarnos.
Hoy, desde el júbilo inmenso que me produce la victoria de Cristina del 23 de octubre, siento que es la causa sudamericana la que ha vencido. Y qué mejor tributo a la memoria de Néstor, el eterno paladín popular, que la consolidación de la Argentina grande y buena, grande y bonita, que ambos fraguaron, en la que ambos creyeron y a la que ambos consagraron todos sus desvelos. El 23 de octubre demuestra una verdad que es y será irrefutable: ¡Néstor vive y está en la pelea! ¡Ha vuelto por todos los caminos y se ha convertido en millones!


El inmenso legado que le dejó a la región
 
Por Juan Manuel Santos
Presidente de Colombia.

Al presidente Néstor Kirchner lo recuerdo primero como hombre de Estado, como un mandatario carismático, querido por su pueblo, siempre preocupado por los menos favorecidos y luchador incansable por los Derechos Humanos.
Luego, como ex presidente, lo conocí a raíz de su preocupación por la paz de Colombia y, algo más loable aún, por la libertad de las personas secuestradas por la guerrilla de las FARC en actos de barbarie que aún lastiman el corazón del mundo.
A horas de terminar el año 2007, Néstor Kirchner, pocos días después de entregar su mandato, vino a Colombia encabezando una comisión de personalidades convocada por el presidente venezolano Hugo Chávez para la anunciada entrega de dos secuestradas y el pequeño hijo de una de ellas, que había nacido en cautiverio. Me correspondió a mí como ministro de Defensa, junto con el presidente Uribe, volar a Villavicencio, la ciudad desde donde se coordinaba el operativo humanitario, para hacerle saber al presidente Kirchner y a los demás delegados que la guerrilla no iba a cumplir su promesa pues indicios de inteligencia nos mostraban que hacía varios meses no tenía al niño en su poder. Recuerdo su molestia al conocer el engaño de las FARC, pero esto no demerita el valor de su intención de contribuir a la paz y la libertad.
Lo volví a ver el 7 de agosto de 2010, el día de mi posesión como presidente de la República, cuando vino al acto protocolario en su condición de secretario general de la Unasur. Él veía –y yo también– con preocupación, la muy tensa situación que existía entre Colombia y Venezuela, y sabía muy bien que mis relaciones con el presidente Chávez no eran buenas, y que no había confianza entre nosotros; por el contrario, nos habíamos cruzado frases muy poco amables.
Sin embargo, Néstor Kirchner sabía que su misión más importante en la Unasur era ayudarnos a solucionar esta situación, y fue así como se reunió conmigo, y también con el canciller Maduro, de Venezuela, y la recién posesionada canciller Holguín, y aplicando todas sus dotes de conciliador se dedicó a promover un espacio de diálogo para que superáramos las diferencias.
Cuando todos los invitados internacionales volvieron a sus países, el presidente Kirchner se quedó en Bogotá, pues ya se había acordado que nos reuniríamos con el presidente Chávez en Santa Marta, en la Quinta de San Pedro Alejandrino, donde Simón Bolívar exhaló su último suspiro, el 10 de agosto, por cierto el día de mi cumpleaños.
Recuerdo muy bien ese encuentro, en tan histórico y bello escenario, que al principio, sin embargo, estuvo marcado por la tensión. Fueron largas horas de reunión en las que el presidente Chávez y yo, siempre acompañados por el ex mandatario argentino, acordamos un camino de diálogo y cooperación para el bien de nuestros pueblos, camino que hoy seguimos recorriendo. Dejamos atrás las divergencias personales e ideológicas porque Kirchner nos hizo ver –y así lo comprendimos– que cuando los gobernantes pelean son los pueblos los que sufren.
Hoy, al cumplirse un año del inesperado fallecimiento de Néstor Kirchner, tengo que reafirmar, como lo digo siempre que me es posible –incluso lo recordé en septiembre ante la Asamblea de las Naciones Unidas– que el nuevo momento de las relaciones entre Colombia y Venezuela se debe en gran parte a su labor persistente, inteligente y eficaz, y que ese es un inmenso legado que dejó a la región.
Por eso hoy, más que nada, rindo homenaje a Néstor Kirchner, el componedor.


Todos los sudamericanos tenemos una deuda con él

Por José “Pepe” Mujica
Presidente de Uruguay.


La verdad es que debo de haber conversado y saludado unas cinco o seis veces al presidente Néstor Kirchner. Y eso fue por circunstancias elementales de la vida. Pero hay un hecho al que considero capital y por el que en alguna medida siento que todos los sudamericanos tenemos una deuda con él. O por lo menos le tenemos que tener un reconocimiento importante.
La situación de Venezuela y Colombia el año pasado era grave. Daba para desembocar en una tragedia. Y Kirchner puso la carne en la parrilla, intervino, enfrió el partido. No sé qué poder mágico tuvo en ese momento, pero ayudó a transformar lo que aparecía como casi una tragedia en una salida.
Hoy, vistas en perspectiva, las relaciones entre Venezuela y Colombia son prácticamente normales a pesar de la distancia política que existe entre una forma de ver la vida y la otra.
De no haber mediado esa actitud decidida de Kirchner, no sé si teníamos una América como la que tenemos hoy. Eso para mí es una de las gestualidades exteriores más grande que se puedan tener.
En cuanto a su proyecto político, bueno, tendrá luces y sombras, pero tiene también un mérito; agarró una Argentina que estaba quebrada y cuando murió había una Argentina que no estaba tocando el cielo con las manos pero era y es una Argentina que estaba caminando y que camina.
Tengo como referencia que era bastante calentón y que cuando se calentaba era intratable, pero yo no puedo criticar a Kirchner porque tengo unas salidas que son insoportables, quienes me conocen lo podrían corroborar.
Yo creo que a la gente de Estado, hay que entenderle las humanas pequeñeces, que las tiene como cualquiera. Pero hay que verle también los logros y lo que le pueden aportar a la sociedad.
Es en ese sentido que pienso que ha quedado un balance bastante positivo de la vida de Kirchner.


El mismo sueño de Bolívar, de San Martín y de Artigas de construir juntos la Patria Grande


Por Fernando Lugo
Presidente de Paraguay.

Néstor Kirchner fue un gran propulsor de la libertad, la justicia social, la inteligencia y la integración sudamericana. Su sueño era el mismo de Bolívar, de San Martín y de Artigas: el sueño de la Patria Grande. Un proyecto realista y por el cual muchos paraguayos hoy tienen su familia, su hogar y su vida en la Argentina.
Recuerdo que la última reunión que tuve con él un tiempo antes de su muerte hablamos precisamente de ese sueño que es la Unasur. Hoy, pensar en ello es para mí como despertarse sin tener al autor principal de la integración que estaba constituyendo como secretario general.
Luchó por la regulación migratoria y los paraguayos lo celebramos de manera especial, porque consideramos que es un gesto de grandeza y coherencia con los enunciados de integración de nuestros pueblos.
Nuestras mentes y nuestros corazones se refrescan hoy con su memoria y nos llevan a reconocer en él a un militante y a un gran emprendedor. Iremos dejando atrás entonces las asimetrías que tanto daño todavía hacen a nuestra gente. De esta forma, si bien aún persiste el dolor por la pérdida física del amigo y compañero de ruta Néstor Kirchner, estamos seguros de que él seguirá presente mientras levantemos juntos las banderas por las que luchaba.


Con él, el pueblo argentino recuperó la autoestima

Por Lula da Silva
Ex presidente brasileño.


Siempre tuve en Néstor Kirchner un gran aliado y un fraternal amigo. Fueron notables su papel en la reconstrucción económica, social y política de su país y su empeño en la lucha común por la integración sudamericana.
De los ocho años de mi mandato como presidente de Brasil, cinco conviví con Kirchner en el cargo y no creo que en ningún otro momento de la historia las relaciones entre Brasil y la Argentina hayan tenido un dinamismo tan extraordinario. Con él empezamos una relación que fue respetuosa pero al mismo tiempo muy intensa, fuerte.
Sólo de esa forma pudimos cambiar el comportamiento de los empresarios y de los diplomáticos, porque había mucha divergencia entre nuestros países, inclusive una gran disputa.
A nivel regional, Néstor Kirchner fue fundamental para que pudiéramos recuperar el Mercosur, derrotar definitivamente el ALCA y luego crear la Unasur. Además era él quien surgía como mediador cuando había diferencias en el grupo.
No sé si alguna otra persona que no haya tenido la osadía y el coraje que tenía Néstor Kirchner hubiera podido recuperar la economía argentina con la rapidez con la que él lo hizo: enfrentando al FMI, al mercado y a los analistas europeos, que sabían todo cuando la crisis sucedía en América Latina y ahora no saben nada cuando lo mismo sucede en los países ricos.
Él le permitió al pueblo argentino recuperar la autoestima. Fueron Maradona en el fútbol y Kirchner en la política los únicos que pudieron hacerlo. Eso lo vi claramente el día de su velorio. Ahí me di cuenta de que muchas cosas estaban cambiando en el país. Por eso ahora digo que si la Argentina podía ser evaluada antes de Perón y después de Perón, ahora se puede hablar de antes de los Kirchner y después de los Kirchner.
Voy a guardar para siempre en mi memoria la más extraordinaria amistad que tuve con el gobierno argentino. El recuerdo que me quedará no es el de un presidente sino el de un compañero de todas las horas.


Fue muy solidario con los bolivianos

Por Evo Morales
Presidente de Bolivia.

La pérdida del compañero Néstor Kirchner fue un gran dolor para el pueblo boliviano, para el pueblo argentino y para el pueblo latinoamericano. Pero además fue para mí un dolor personal. Sus recomendaciones, sus sugerencias, fueron muy importantes cuando empecé como presidente. Lamentablemente, su pérdida me dejó huérfano.
Durante mi gobierno atravesé momentos difíciles en Bolivia y el compañero Néstor siempre estuvo conmigo. En el 2006, cuando asumí, él estaba de presidente y en nuestras reuniones me alentaba, me inspiraba, me orientaba y me impulsaba mucho en mi presidencia.
Yo siempre digo que en mis primeros meses la principal oposición fueron las inundaciones y él, en esa ocasión, fue muy solidario enviando helicópteros y poniendo a disposición a las Fuerzas Armadas para ayudar a la gente. Luego, en mayo de 2006, cuando el gobierno boliviano tomó la decisión de nacionalizar los hidrocarburos y apareció la otra oposición, diciendo que eso iba a producir que no haya más inversión, que no haya nuevos campos petroleros, que no haya exploración, ahí estuvo Néstor Kirchner diciendo: “No se preocupe, acá  estamos nosotros todos juntos.”
Y cuando esa misma medida complicó las relaciones con el presidente Lula da Silva, porque afectaba a empresas brasileñas, el mismo compañero Kirchner convocó a cuatro presidentes: Chávez, Lula, él y yo, y bajo su dirección pudimos resolverlo. También intervino cuando desde el oriente del país nos impedían la llegada de alimentos. Estuvo nuevamente presente y se ocupó de que nada nos faltara, enviando aceite y articulos de primera necesidad pero sin anunciarlo a la prensa. No quería que se conociera.
Son muchos los recuerdos que tengo de Néstor Kirchner, una persona que era tan solidaria con los pobres. Una persona que luchó por la dignidad y la soberanía no solamente de la Argentina, sino de toda Latinoamérica. Como cuando en la Cumbre de Jefes de Estado de América, en Mar del Plata, defendió la dignidad de toda América Latina. Por eso dije que era el presidente de Unasur.

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