Un joven de 9 de Julio cayó en la trampa de una banda de estafadores mendocinos que ofrecía préstamos de dinero efectivo por una red social. La promesa era que con requisitos mínimos le podían facilitar 120 mil pesos e incluso se lo llevaban a su casa, pero antes que todo, debía pagar “gastos administrativos”. Así fue que los desconocidos le sacaron 10 mil pesos, no le contestaron más y lo bloquearon.
Fuentes policiales dijeron que el damnificado es un tal Juan Vega y la denuncia la hizo el lunes último en la Seccional 11na de 9 de Julio tras la estafa virtual que sufrió ese día. Es que su intención era resolver una urgencia económica y salió perdiendo plata.
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Transferencia. Este es el comprobante del dinero que le envió a los sujetos que lo estafaron.
El muchacho denunció que entró a su cuenta de Facebook y mientras navegaba se topó con el aviso de una mujer de nombre Lucila Gómez, con domicilio en Mendoza, que ofrecía préstamos personales “rápidos y seguros”. Mantuvo un contacto vía mensajes con esta mujer, quien le explicó los requisitos y le dio garantías de que sería un trámite fácil.
Esta misma mujer después le pasó el número de WhatsApp del supuesto dueño y asesor financiero del grupo para concretar la operación. Ese sujeto se presenta como Matías Álvarez y su número es de Mendoza. Este también le prometió que, si pagaba los gastos administrativos, en el mismo día le llevaban los 120 mil pesos que solicitaba a su casa en 9 de Julio.
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Engaño. Parte de los mensajes que intercambió la víctima con uno de los estafadores.
Vega mordió el anzuelo, dado que fue a una sucursal de pago de servicios y depositó los 2500 pesos que le exigían inicialmente para “gastos administrativos”. Lo insólito es que después de que envió ese dinero a una cuenta Ualá, el tal Álvarez le pidió otro depósito de 7700 pesos para culminar el trámite del préstamo.
El joven hizo la transferencia de ese otro monto. “Confió en usted”, le escribió al tal Álvarez y le aclaró: “lo mío es urgente”. El sujeto le aseguró que cumpliría, pero la cuestión es que minutos más tarde lo bloqueó. Lo mismo hizo la mujer. El damnificado le envió varios mensajes, pero todo fue en vano. Al rato se dio cuenta que había caído en una de las tantas estafas virtuales.