“Me dejaron en la calle y conmigo a las cinco familias que trabajan acá”. Así sintetizó el drama que está viviendo en estos días Aníbal Javel Bustos, un metalúrgico que el fin de semana sufrió un millonario robo en su taller en Villa El Salvador, Chimbas. Desconocidos entraron al galpón y prácticamente se llevaron todos los equipos de trabajo.
Bustos y sus cinco empleados no trabajan los sábados. Es así que el viernes pasado se retiraron y no volvieron hasta este lunes 10 de enero a su taller metalúrgico ubicado en la calle Patagonia, metros al oeste de Mendoza. Ahí descubrieron que delincuentes les había entrado a robar. La puerta del galpón estaba violentada y faltaban casi todas herramientas y máquinas.
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Sin máquinas. Bustos contó que lo único que no pudieron llevarse fue un compresor, después robaron de todo.
Es un dineral lo que robaron en equipos. Denunció que le sustrajeron dos costosos roto martillos, un martillo neumático, tres máquinas soldadoras, cinco amoladoras (dos grandes), tres sopletes para pintar, cuatro taladros, caladoras, remachadoras, alargues, cajas con llaves y mechas de todas las medidas y hasta una garrafa con una hornalla, entre otras cosas. El valor de esas herramientas y máquinas supera el millón de pesos. Lo único que no pudieron llevarse fue un compresor.
Los delincuentes entraron por un baldío trasero, se treparon al techo y bajaron a un patio interno, desde donde rompieron la puerta del taller. De una noche a otra, los ladrones arruinaron veinticinco años de trabajo. “En la comisaría de Chimbas me tuvieron una hora esperando para hacer la denuncia. A la Policía no le importa. Los del Comando vinieron, miraron desde la puerta y se fueron. Y recién este martes vino la gente de Criminalística”, dijo furioso Bustos.
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Los ladrones sustrajeron todas los equipos para pintar.
“Me arruinaron. No tenemos herramientas ni tampoco máquinas para trabajar ¿Qué van a hacer los funcionarios, me van a dar un subsidio o un plan? ¿Quién me ayuda ahora? Pero no les importo yo ni las cinco familias que dependen de este taller”, agregó indignado. Aseguró que días atrás robaron dos aires acondicionados de una peluquería vecina y no hay nadie preso. Aun así, no se resigna. Ya compró algunas herramientas para empezar a trabajar y no cerrar el negocio.